20 de Septiembre 2008

La letra más chanante (una de mis canciones favoritas)


He abierto mi cabeza imaginando lo peor,
Y he visto Pequeñitos, viviendo en su interior,
Pequeños hombrecitos con la voz pitufada,
Que cantan todo el día: "Let me be Your Lover".

Conozco un hombre blanco que se llama Señor Glor,
Y tiene una mujer, llamada Renegror
Viven en su mansión, con su gran fachada blanca,
Donde cuidan de su hijo con cabeza de cabra.

Había un libanés, con el culo luminoso,
Resultaba encantador, con su culo luminoso,
Sólo era musulmán de cintura para arriba,
No sé donde estará, pero que Dios le bendiga.

Viajé al futuro, y hablé conmigo mismo,
Todo era igual pero a la vez era distinto,
Me presté dinero, me dí un beso en la boca,
Cerré los ojos, y estaba en Oklahoma (rever)

ESTOY FATAL DE LO MÍO ESTOY FATAL,
ESTOY FATAL DE LO MÍO, ESTOY MUY MAL (3 bis)

En Oklahoma City conocí a Piernas Locas,
Era un negro albino que tocaba bien la armónica,
El Soul y el Blues, son la misma cosa,
Si abres una puerta, se cerrará la otra.

Tira las cerillas te daré un numero exacto,
Deja de hacer cálculos, los he visto más rápidos,
Un mono de botones me parece muy gracioso,
Tienes que sedarlo si se vuelve peligroso.

Sujetando la escalera, te puedo ver las bragas,
No creo que te caigas, si no haces cosas raras,
De la chistera siempre sale la paloma,
Cerré los ojos, y estaba en Oklahoma.

Señor Piernas Locas, déjeme que sople,
Las mejores notas, se encuentran en el borde,
El blues y el Rock, resulta que es lo mismo,
Leer tu mente, lo puede hacer un niño.

Di seis seis seis y piensa en una pera,
Tengo rayos x, puedo ver tu calavera,
Si tienes frío, te metes en el río,
Está escrito en mi frente estoy fatal de lo mío.

ESTOY FATAL DE LO MÍO ESTOY FATAL,
ESTOY FATAL DE LO MÍO, ESTOY MUY MAL (3 bis)

Posted by SeñorS at 11:25 PM | Comments (83)

18 de Septiembre 2008

Respuesta que mañana se habrá perdido como una lágrima en la lluvia

De momento, escuchar Roads, de Portishead, y terminar la cerveza...

Merdre, ¡quiero más cerveza!

Y más música y humo y una semioscuridad con luces parpadeando recuerdos que ya ni recuerdo pero igual me invento. Algunos, sin embargo, son verdad: escuchando el primer disco de R.E.M en laa terraza de una casa frente al mar, los miles de bares y noches frías por las calles de León... hace mucho más tiempo, en el colegio, en el parque... pero es demasiado pronto para redactar memorias...

Posted by SeñorS at 1:24 AM | Comments (0)

¿Qué hacer?

Y ahora se acerca, reptando pero con pasos implacables, el momento de la verdad. Ya no eres el lamento de un violín olvidado, el romántico trasnochado arrojado a la existencia, ya no te servirán las utopías literarias como escudo, ahora la cosa se pone seria, la vieja pregunta leninista reclama una respuesta urgente por parte de el gran solitario.

Posted by SeñorS at 1:20 AM | Comments (55)

Del espectador al actor

El texto es un poco largo, se trata de un trabajo para la asignatura de Estética, y fue escrito un poco atropelladamente debido a la ingente y estratosférica cantidad de exámenes que el vago y perezoso y desidioso autor de este blog tuvo que realizar este septiembre, habiendo acabado hoy mismo, por la mañana. Pese a que plantea el tema de la estética de la participación, decir que en realidad seguimos comportándonos casi siempre como espectadores, pero la senda está abierta. En fin, lo dejo aquí por si pudiera interesarle a alguien. Total, ahora cualquiera puede publicar (incluso textos ajenos, haciéndolos pasar por propios y rompiendo así un pacto tácito de sinceridad y decencia)

EN EL PRINCIPIO FUE SILICON VALLEY...

La llamada revolución digital, o revolución informática#, tuvo lugar, principalmente, en Silicon Valley, durante la década de los 70 y 80. La película Piratas de Silicon Valley retrata este período crucial. Al pasar delante de un grupo de jóvenes que se estaban manifestando en la Universidad, Steve Jobs le dice a Steve Wozniak (creador del primer ordenador personal) que esos jóvenes se creen revolucionarios, pero que ellos son los auténticos revolucionarios. Poco tiempo después fundarán Apple, y la informática cambiará profundamente la economía, la sociedad y la cultura. Comparándola con la revolución industrial, las secuencias del desarrollo de la revolución en la tecnología de la información se suceden a una velocidad de vértigo. La película muestra alguna de estas secuencias, pero muestra sobre todo algunas claves ideológicas de estos pioneros de la informática. En un momento de la película, Steve Wozniak se dirige a Steve Jobs y le dice que no lo entiende, porque ahora ellos están trabajando mucho más que sus padres, de quienes se reían porque no hacían más que trabajar. En otro momento, se pregunta cuándo esto ha dejado de ser un negocio para convertirse en una religión. En la película, Steve Jobs no exige simplemente de sus empleados que realicen bien su trabajo, exige una entrega total a su causa. Un empleado declara que lleva cincuenta horas sin dormir. Se ponen camisetas con el número de horas semanales que trabajan: noventa. Enfrenta a sus empleados, distribuyéndoles en dos grupos de trabajo diferenciados, y además les exige genialidad y belleza en sus creaciones, y se considera a sí mismo como un artista. Ante este panorama, Steve Wozniak abandona Apple y regresa a la Universidad. En la secuencia final, podemos verle enseñando informática a un grupo de niños. La obsesión personal de Steve Jobs es IBM, a la que considera el Gran Hermano. Sin embargo, su individualismo y su libertarismo de artista no son incompatibles con una feroz esclavización de sus empleados. Uno de ellos, cuando Jobs le está pidiendo nada más y nada menos que genialidad, no puede más y estalla, abalanzándose sobre Jobs e insultándole. Quien aparece como el Gran Hermano es, no obstante, Bill Gates. Si sobre la figura de Steve Jobs tenemos muestras en la película de su ideología, de sus ansias de cambiar el mundo (nosotros somos los auténticos revolucionarios), o de sus experiencias con ácido, que le situarían cerca de la atmósfera contracultural, la figura de Bill Gates que presenta la película es mucho más plana, básicamente un tipo sin escrúpulos pero con mucho olfato mercantil, para quien la clave está en hacer que la gente necesite lo que no sabía que necesitaba y convertirse en el único capaz de proveérselo.


…Y DESPÚES INTERNET (DEL ESPECTADOR AL ACTOR)

Los cambios tecnológicos implican, sin determinarlos, cambios sociales, cambios de las prácticas, de las conductas, y también cambios conceptuales. Las formas de estar en el mundo, de relacionarse y de comunicarse, se reconfiguran con la introducción en nuestras vidas de novedades tecnológicas. Nos obligan a revisar las viejas categorías con las que antes organizábamos nuestra experiencia del mundo y ver si siguen siendo operativas y válidas, si se han transformado en residuos que empañan más que aclaran o si su significado ha variado. Por ejemplo, categorías tradicionales como las de autor, obra y recepción cambian debido a la interactividad característica de los nuevos medios digitales. De una estética de la recepción podemos pasar a una estética de la participación. Los medios materiales tradicionales no permitían la posibilidad de que el receptor se convierta en co-autor, participando en el proceso de producción de la obra. No podía participarse en la propia elaboración de la obra. La recepción, por muy activa que fuera, era la propia de un espectador, no de un autor. Si ya con la estética de la recepción el concepto de obra como algo cerrado y completo comienza a cuestionarse, pues el ser de la obra no puede ser independiente de su recepción, ya que toda obra de arte necesariamente tiene la estructura de estar dirigida a, con la estética de la participación quizá más que ante obras estamos ante procesos de creación abiertos. El ser de la obra es en el modo de siendo, dicho heideggerianamente. La estructura de los blogs, por ejemplo, no permite acabarlos, no hay un punto final que cierre y englobe la obra en una totalidad. Los blogs más bien se abandonan. Si no se actualizan con cierta periodicidad no sobreviven. Frente a la literatura ligada a la imprenta, que aspiraba a durar en el tiempo, a detener el instante, la literatura que se escribe en los blogs más bien se sube a bordo de la corriente temporal y se ve obligada a navegar siempre hacia adelante. Tiene el carácter de un “diario público” escrito en tiempo real, al contrario que los diarios o memorias escritos antes de su publicación. Lo íntimo del diario se funde con lo público del acceso inmediato. Esto ha provocado el malestar de el feo espectáculo de una intimidad triunfante. Otro malestar es el provocado por la “socialización de los medios de producción”. Si cualquiera con una conexión a Internet puede convertirse en autor de su propio blog, la blogsfera se convierte en una jaula de grillos en la que nadie escucha porque todo el mundo está hablando (Finkielkraut). Hasta cierto punto, esto es así. Muchos blogs y, sobre todo, fotologs están dedicados íntegramente a la espectacularización de la intimidad de sus autores. Lo privado y lo público, las fronteras que delimitaban ambos ámbitos, no funcionan de la misma manera en un espacio conectado en red. Respecto a esto, señalar a modo de inciso que la SGAE ha llevado a juicio a un blogger por injurias, argumentando que un blog no es un espacio privado, sino uno público. No es lo mismo insultar a la SGAE durante una conversación privada en una cafetería que hacerlo en los comentarios a un post. La diferencia estriba en la accesibilidad, en la visibilidad. Así pues, la diferenciación entre lo público y lo privado puede resultar problemática en algunos casos. También es cierto que la blogsfera puede dar la impresión de ser esa jaula de grillos a la que se refiere Finkielkraut, en la que todo el mundo habla y nadie escucha. Si ya no quedan espectadores y todo el mundo se ha convertido en actor, no representamos ante nadie, el teatro está vacío y además no hay forma de entenderse. Finkielkraut se apoya en Heidegger, al decir que Internet es una tesis sobre el ser. El ser es información, una información disponible y manipulable. Pero podemos pensar Internet no como la pura circulación de información sin contenido, sino como la construcción de un espacio habitable, de reciprocidad e interactividad. Uno no se deja simplemente arrastrar por flujos de información, sino que visita lugares. Al igual que los lugares físicos, los lugares virtuales de Internet sirven como puntos de encuentro, en los que se puede hablar y escuchar y que, lejos de suplantar lo real, lo potencian. Al contrario de lo que sucede en el medio televisivo, donde somos espectadores de contenidos ya creados que circulan auto-referencialmente (la televisión ha llegado a nutrirse de sí misma) en Internet es posible cortar el flujo auto-referencial tomando la iniciativa, participando, en un contexto de reciprocidad. Sin embargo, también en Internet hay contenidos que circulan desencadenando procesos de retroalimentación, como, por ejemplo, los videos más vistos de youtube, de lo más intrascendente. Se produce una especie de fetichismo de lo intrascendente. Ahora bien, aunque esto sea verdad, no es toda la verdad, Internet no se reduce a eso. Si pensamos en Internet como en un campo dinámico de posibilidades, los juicios sobre lo que es siempre ignorarán lo que puede ser, no en un sentido idealista, sino en el sentido de que lo configuran las prácticas de los usuarios. Internet no es un medio de comunicación de masas, rompe las fronteras entre los productores de contenidos y la masa de espectadores. Surge el peligro de la democracia cultural, de caer en un error categorial y juzgar lo cualitativo por lo cuantitativo: un blog vale tanto como el número de visitas que tenga, por ejemplo. Ahora bien, aunque este peligro exista, en ocasiones se sortea. Los videos más vistos de youtube, pese a la gran cantidad de visitas, son juzgados como videos de calidad por muy pocos visitantes. Quizá para comprender las causas de que sean tan vistos haya que adoptar una visión biologicista: son tan vistos por su inmensa capacidad de reproducción y adaptación al medio.

Por tanto, hay que matizar. Las reacciones frente a la blogsfera, como la de Finkielkraut, recuerdan a las reacciones que provocó la aparición de la imprenta. También la imprenta significó en su momento borrar las fronteras entre una élite cultural privilegiada que detentaba el saber-poder y quienes no tenían acceso a los manuscritos. La capacidad de reproducción de la imprenta puso en circulación una cantidad de información inabarcable y además significó la pérdida del aura de la que hablaba Benjamin. Internet, al codificar la información digitalmente extiende de nuevo el acceso a la misma. Y produce y libera una cantidad aún mayor de información que la imprenta. Todos están hablando y nadie está escuchando, el ritmo frenético de la circulación contenidos produce, paradójicamente, un vacío de contenidos. Ésta es la opinión de Finkielkraut y su diagnóstico es que hay que tirar del freno del tren de la historia, que si el sentido de la historias es la blogsfera y los videojuegos, efectivamente hay que hacer descarrilar ese tren. Pero habría que preguntarse si la solución es realmente hacer descarrilar Internet (también, dicho sea de paso, por qué son tan malos los videojuegos). En primer lugar, porque lo más probable es que esto sea sencillamente imposible. No se puede cerrar Internet, como pedía el cantante Elton John, preocupado por la merma de sus beneficios económicos como consecuencia (supuestamente) del desarrollo de las redes de pares. Partiendo de esta imposibilidad, discutir sobre si sería mejor o peor que existiera o no Internet no aporta nada, excepto un vago lamento teñido de nostalgia. Más interesante sería investigar qué usos y prácticas podemos realizar en Internet. Si el problema es que la cantidad total de información que circula por las redes excede con mucho la capacidad de asimilarla, por supuesto esto es cierto, pero no es nuevo. La información impresa en libros también es inabarcable desde el punto de vista del individuo. De lo que se trataría, entonces, es de orientarse en el mar de la información, de saber seleccionar los contenidos realmente relevantes y significativos o interesantes, en lugar de leer en modo zapping. Hay que señalar que la información ya circulaba a través de redes antes de la aparición de Internet. A través del correo, por ejemplo. Internet acelera la velocidad de circulación, hasta el punto de que ésta parece instantánea, y esto sí es nuevo. Las obras se comunican en el mismo momento en el que se crean. Y desaparece el objeto. El arte creado en la red no ofrece un producto acabado a un consumidor.

Las reacciones de la bibliocultura recuerdan también a las resistencias que provocó la aparición de la escritura misma. De nuevo una tecnología amenazaba a las élites con extender el acceso al saber, con trivializarlo, banalizarlo y vaciarlo de sentido. Quienes leyeran discursos escritos creerían haber captado su sentido sin captarlo realmente en toda su plenitud, olvidándolo con mucha facilidad. Hoy la versión es quien lee en la pantalla de su ordenador no presta la suficiente atención, es un lector disperso y superficial incapaz de concentrase en lo que lee. Los representantes de la bibliocultura se erigen ahora en los guardianes del sentido. Que existan este tipo de lectores no significa necesariamente que el nuevo medio (Internet) imponga estructuralmente una lectura de este tipo. También se puede ser un oyente disperso y superficial, y un lector de libros impresos disperso y superficial. Por otra parte, Internet no impide la lectura de libros. Puede incluso fomentarla, ya que existen numerosas páginas (una metáfora anticuada, ya que en Internet lo que no hay son precisamente páginas) y blogs dedicados a difundirlos, a comentarlos y criticarlos, de tal forma que el lector de libros tradicionales no sólo no es incompatible con el internauta sino que existe la posibilidad de que ambos medios se retroalimenten. El exceso de información disponible en Internet puede convertirse en un obstáculo, pero no por el carácter del medio, sino por el uso que se haga de esta información. Y es que, a diferencia de el medio televisivo, Internet no nos convierte en espectadores pasivos de lo que sucede en la pantalla. Cada uno es responsable del uso que haga de Internet. De la recepción del espectador de televisión pasamos a la participación del internauta. Del homo videns al homo navigator.

Veamos algunos de los elementos más significativos del medio televisivo. En primer lugar, lo que Sloterdijk denomina el cinismo informativo. A la conciencia permanentemente informada todo le resulta problemático, pero todo le da lo mismo. Esto no resulta extraño, ya que la estructura de los informativos no discierne lo relevante de lo que no lo es, lo valioso de lo anecdótico, lo convierte todo en equivalente al yuxtaponerlo en una serie indiferenciada. Este exceso de informaciones de lo más dispares ni se asimilan ni se incorporan al espectador. No hay tiempo para la reflexión, porque continuamente hay nuevos sucesos espectaculares de los que informar. Se informa sobre todo, pero no se comprende nada. De esta forma, la catástrofe se convierte en un ruido de fondo. Y aprendemos a convivir con mensajes contradictorios: en un programa sobre salud las pausas publicitarios pueden emitir anuncios de cereales sobre los que existen estudios que demuestran que las mujeres que los desayunan pesan menos que las que sólo desayunan un café, por ejemplo. Estas pseudo-equivalencias son una forma de cinismo. Internet no está sin más libre de contradicciones, los periódicos digitales reproducen en cierta forma esta equiparación moral de lo diferente, pero hay que notar que en Internet no se asiste únicamente como espectador pasivo ante un río de informaciones, sino que se interviene seleccionando. Si quiero informarme sobre un determinado tema, busco información sobre ese tema, sin ser interrumpido cada poco tiempo por pausas publicitarias, deteniéndome el tiempo que quiera y ampliando la información hasta donde quiera. Que en Internet hay muchísima información disponible que no es fiable es cierto. Sin embargo, la legitimidad de la información no reside en el medio, y se están desarrollando cada vez más motores de búsqueda semánticos capaces de distinguir la calidad de la información basándose en una serie de criterios. Igual que en el medio impreso, es necesario contar con criterios, para que no se confunda todo en una masa indiferenciada de pseudoquevalencias.

Además de la participación, con Internet también se da un paso de las estéticas de la propiedad a las del acceso. Ya no importa tanto apropiarse de las obras como de acceder a ellas, usarlas. Es posible, por ejemplo, ver series de televisión y películas on-line: ni siquiera hace falta descargárselas. El uso de myspace por parte de numerosos grupos de música también permite acceder a la música que crean sin poseer su soporte material.

Una crítica frecuente a Internet incide en su carácter virtual, supuestamente opuesto al real. Internet sería un medio que crea usuarios híperindividualistas alejados de la realidad y ajenos a cualquier tipo de vínculo social. Dos supuestos son aquí cuestionables: el determinismo tecnológico, la tesis de que la tecnología nos aboca necesariamente a un determinado destino, en la cual la tecnología es vista como una fuerza autónoma cuya fuerza se nos impone desde fuera, en lugar de comprenderla en relación al contexto social en que se inscribe, y la idea de que lo virtual constituye un mundo superpuesto y opuesto al real, que ofrece nuevas formas de escapismo. El determinismo tecnológico es metafísicamente fatalista y políticamente conservador, ya que a la lógica autónoma del desarrollo tecnológico no le importa nuestra intervención en el mismo. Este supuesto lleva a considerar todo tipo de efectos negativos como inevitables, independientes de la acción humana.

El supuesto de que lo virtual se opone a lo real lleva a considerar Internet, por su carácter virtual, como algo irreal. Esto es insostenible. La metafísica del ciberespacio, considerado como un no-lugar, en el que allí no existe el allí, como diría Gibson, propició una consideración de Internet poético-metafísica que nubló hasta cierto punto su carácter político-social. Sin embargo, la utopía (el no-lugar) del espacio “inmaterial” de Internet, en el que se proyectaba la subjetividad como un fluido mágico, cedió su lugar a actividades más prosaicas como mandar e-mails, descargar música y películas, chatear, los blogs, fotologs, myspace y otro tipo de redes sociales. Internet es, por tanto, una red social antes que un enigma ontológico.

Según Pierre Levy, lo virtual, más que a lo real, se opone a lo actual. Lo virtual es un modo de ser potente y creativo. La revolución digital no supone el primer proceso de virtualización llevado a cabo en la historia. La escritura o la radio, por ejemplo, implican procesos de virtualización. El contenido de un libro es virtual mientras no se actualice, gracias a la lectura. Las voces radiofónicas están desterritorializadas, el emisor no está presente en el momento de la escucha. Pero quizá la fuerza virtualizadora por antonomasia sea el propio lenguaje.

El problema reside en que seguimos concibiendo el entorno digital bajo un paradigma representacionalista, cuando no platónicamente. La distinción entre lo real y lo virtual se concibe de manera similar a la distinción entre la verdadera realidad y sus pálidas sombras, las imágenes proyectadas en el interior de la caverna. Lo virtual, condenado como ilusión, falsedad, es ontológicamente deficiente. Más aún, puede suponer una amenaza para la verdadera realidad. Ésta desaparece por la proliferación incontrolada de simulacros o el juego de los significantes. En el crimen perfecto de Baudrillard la realidad muere por la imposibilidad de representar el referente. Pero podríamos preguntarnos qué pasa si nos salimos de este marco platónico-representacionalista. El lenguaje, más que representar la realidad, forma parte de la realidad. Del mismo modo, las imágenes, más que ser reflejos de la verdadera realidad, o su deformación, o la ocultación de la ausencia de una verdadera realidad, son en la realidad. Más aún, la facultad de la imaginación, al crear alternativas virtuales a la “realidad real” tiene el poder de transformar ésta. Estas escisiones resultan muy problemáticas y ponen de manifiesto las ambigüedades de la categoría de lo real. Lo real en cierto modo es una construcción social. A lo largo de la historia la verdadera realidad, la realidad real, ha sido las formas platónicas, el Dios trascendente del cristianismo, el Espíritu hegeliano, la materia, etc. Lo real está mediado simbólicamente y no se presenta de forma simple e inmediata a la conciencia. Un movimiento artístico como el realismo psicótico pretendía representar lo real sin mediaciones (pero, ¿no es ya la representación una mediación?), lo real traumático, mostrando vísceras, sangre y todo tipo de abyecciones. Esta pretensión fracasa porque espectaculariza una determinada concepción de lo real opuesta radicalmente a todo tipo de trascendencia. Incluso, podríamos pensar que remite a lo trascendente precisamente por una ausencia tan destacada, como si se produjera nostalgia de la trascendencia perdida.

BIBLIOGRAFÍA

-La vida en tiempo real. La crisis de las utopías digitales, José Luis Molinuevo, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2006.

-Real/Virtual en la estética y la teoría de las artes, Simón Marchán (Comp.), Ed. Paidós, 2006.

-La era de la información (vol. 1), la sociedad red, Manuel Castells, Ed. Alianza, 1996.

-Crítica de la razón cínica, Peter Sloterdijk, Ed. Siruela, 1983.

Posted by SeñorS at 12:15 AM | Comments (6)

16 de Septiembre 2008

Pasaba por aquí

Vuelvo a tener Internet (desde la última semana de agosto estaba desconcectado, pero vivo (aún no se ha producido una identidad total entre vivir y conectarse, además que una identidad total entre dos cosas me parece una idea extraña)). Creo que aún no voy a licenciame por dos o tres asignaturas (no lo sé porque, excepto dos profesores, los demás están valorando detenidamente los exámenes (muy detenidamente) o dejándose los ojos en la ingrata tarea de descifrar mi microscópica letra: mis letras parecen hormigas protegiendo celosamente y con rasgos afilados su intimidad imposible. Además, no se me da demasiado bien comentar a Habermas en inglés, ni comentar a Habermas en español; de hecho se me revuelven las tripas sólo con respirar cerca de un libro de Habermas.

Pero todo esto no te importa, hipócrita lector, tú sabes de qué estoy hablando (el feo espectáculo de una intimidad triunfante, tedio a lo baudelaire en la era digital).

Donde sí que se ha vuelto feo el espectáculo es en los cada vez más repulsivos telediarios (telebasura que oculta su esencia asquerosa con un vago aura de legitimidad que ya no se cree nadie) y programas de televisión en los que el cinismo informativo deprime cualquier conciencia.

Posted by SeñorS at 2:02 PM | Comments (5)

15 de Septiembre 2008

Muere David Foster Wallace

A través del blog de Vicente Luis Mora me entero del fallecimiento de David Foster Wallace (Agustín Fernández Mallo se hace eco también de la noticia, http://www.alfaguara.santillana.es/blogs/elhombre). Al parecer se suicidó. En fin, no me lo esperaba en absoluto.

Por qué, y mierda, es todo lo que se me ocurre decir.

Posted by SeñorS at 12:25 PM | Comments (30)