1.
Tanta comunicación, ¿para qué?, dijo siendo poseído por el espíritu de Bukowski. Y abrió otra cerveza, puso música clásica y se quedó contemplando el cielo gris, sin pensar: tanto pensar, ¿para qué?
(fragmento de Diario de un positivista feliz, libro inencontrable debido a su inexistencia)
2.
Leo por ahí que el Tractatus de Wittgenstein puede ser leído también como un libro de poesía. Sin comentarios: de lo que no se puede comentar, mejor es callar.
(fragmento de Diario de un hombre que está perplejo cuando no está profundamente cabreado y que además considera una estupidez toda la cháchara burguesa y conservadora sobre la autonomía del arte, el arte por el arte y demás trolas decadentes)
3.
El arte por el arte, el arte como una esfera autónoma, etc. Bien, ya no cumple ninguna función social. Es decir, ya no estorba. Que bien nos viene tener un contenedor donde arrojar todo lo que no entre en la agenda de la racionalidad económica más implacable. Así convirtieron el arte en decoración, en entretenimiento.
Que fracaso más absoluto el de las vanguardias. Me refiero a su objetivo de democratizar el arte y conseguir todo lo contrario.
(ídem)
1.
El punto de vista de la cámara es el ojo divino, visión sub specie aeternitatis. No hay narrador. El lenguaje es quien habla. El lenguaje es la casa del ser. Las palabras, niñas asustadas bajo la lluvia. Hard rain. Que limpie la ciudad.
2.
Las similitudes entre las religiones monoteístas y el panopticismo son sorprendentes, mucho más que las con toda probabilidad falaces analogías entre la mecánica cuántica y todo tipo de exoterismos baratos que hacen las delicias de las mentalidades new age propensas a caer en espiritualismos desinflados, posmodernos, como de supermercado (aquí un panteísmo más sofisticado que el antropomorfismo de las religiones antiguas, aquí una forma de energía que subyace al universo, analice pros y contras, aplique su racionalidad económica y compre, la última moda es, etc)
3.
Dios lo ve todo sin ser visto, como el policía, el vigilante que vigila desde lo alto de la torre. Los presos no saben si hay alguien o no vigilándolos, pero saben que puede haber alguien, siempre.
4.
La discusión de Sócrates y Trasímaco, en La República. El anillo de Giges te dota de invisibilidad. Dice Trasímaco que nadie es justo por la justicia en sí, sino por temor a las consecuencias, que cualquiera que tuviera el anillo de Giges robaría, violaría, asesinaría, etc. Es muy sombrío Trasímaco. El juego visibilidad/invisibilidad es aquí lo importante. Te ven, obedeces. No te ven, robas, violas, asesinas, etc.
5.
Dios fue el Gran Vigilante Invisible. Nietzsche certificó su defunción. Dostoievski se alarmó: si Dios no existe, todo está permitido. Lacan corrigió al ruso: si Dios no existe, nada está permitido.
6.
Sin el Gran Vigiante Invisible nos vigilamos mutuamente, incluso cada uno se convierte en policía de sí mismo. Ejemplo: en los autobuses ya no hay revisor, la figura de autoridad, el vigilante. Ahora, sin el Dios-revisor, nos vigilamos los unos a los otros. Lejos de estar permitido colarse en el autobús, los vigilantes se multiplican.
1.
Encontraron el cadáver. En la plaza. Llevaba horas a la vista. A la gente le importaba una mierda. Yo iba escuchando una canción de Tool y no sabía si me encontraba caminando por la realidad o al borde de un acantilado a punto de despertar.
2.
Por alguna razón, a la gente ya no le gusta la linealidad narrativa, así que me veo obligado a hablar de algo que no tenga relación alguna con lo anterior, insertar una cita de Heisenberg o el extracto de un análisis muy analítico sobre el inicio de los videojuegos.
3.
Todas las cualidades del átomo de la física moderna, que sólo puede simbolizarse mediante una ecuación en derivadas parciales en un espacio abstracto multidimensional, son inferidas; no se le puede atribuir directamente propiedad material alguna. Así pues, cualquier representación suya que pueda crear nuestra imaginación es intrínsecamente deficiente; la comprensión del mundo atómico de ese modo primario y sensorial... es imposible
HEISENBERG
4.
Despertamos en un motel mugriento, personajes de una road movie indi. Nos insultamos un rato, como si el guión lo estuviese escribiendo Céline. Lógicamente, todo aquello lucía una estética minimalista y aburrida, tipo Hopper, Carver y tal. El colmo de la desesperación. Sorda y silenciosa.
5.
Beckett y Lynch escriben una escena con conejos gigantes, siniestros. No hay nadie en el escenario. No hay banda. No hay sonido. Sólo que el silencio no existe (Cage dixit)
6.
Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas.
Paul ERDOS, matemático húngaro.
7.
El inspector de policía miró el cadáver. Una mujer, hermosa. En un mundo sin moral, dijo el inspector, este sería considerado el más poético de los temas. La sangre dibujaba un cuadro expresionista. El inspector dijo: en una película muda, en blanco y negro, de los años 20 o 30, a esta mujer la habría matado un vampiro.
8.
-¿Quedan galletas?
-Sí, cariño
-Dame una.
-No están aquí.
-¿Qué quieres decir?
(risas enlatadas)
-Oh, ella no lo sabe, ella no lo sabe...
-¿El qué?
-Oh, cariño, ella está muerta
(se hace la muerta)
-¿Te refieres a ti?
-¿Quieres café?
(risas enlatadas)
9.
La relación entre David Lynch en Inland Empire y Samuel Beckett es evidente. Inquietante. Desde el abismo. Escriben. Esperan. Desesperación sorda. Nada de rimbombantes egos romántico-expresionistas contorsionándose entre las brumas del lenguaje y de los cielos escupiendo tormentas furiosas. Contención. Silencio. Mutismo. Ritmo quebrado. Desconcierto.
(el Conejo Número 2 sale de la basura y pregunta: ¿ella ha muerto ya, ella sabe si ha muerto ya?)
10.
Me disfracé de cucaracha, y me pegaron. Me disfracé de Superman, y me pegaron. Me disfracé de Hombre Lobo, y me pegaron. Me disfracé de Conejo, y Alicia me siguió.
Más tarde, ella también me pegó. Más tarde aún, me encadenó en una mazmorra ambientada al estilo Marqués de Sade. Me enseñó los piercings que adornaban sus pezones y puse una mueca de espanto. Me preguntó si no me gustaban y yo le constesté que me sentía como si no fuera a tener una erección en meses. Me preguntó por qué y yo le dije que echaba de menos a la chica de nieve, que ni se perfora pezones ni le gusta propinar latigazos en mazmorras siniestras y húmedas. Me preguntó si acaso ella no era guapa y yo le contesté que sí, pero que se trataba de una belleza fría, como de mármol, lejana, inaccesible, nada amable, que me asustaba y esperaba que no volviera nunca más a aparecer en mis pesadillas.
Cuando desperté la nieve todavía estaba allí.
11.
La muerta se llamaba Alicia. Sonreía. No era, sin embargo, la sonrisa satisfecha y pacífica de una buena criatura. Más bien amarga, desfigurada por un odio incontenible que persistía tras la muerte, era aquella sonrisa la semilla que el diablo había plantado en las ciudades modernas.
12.
Su teoría es descabellada, pero no lo suficiente para ser correcta
Niels BOHR
13.
Mi teoría es la siguiente: si los paisajes expresionistas expresan el estado de ánimo de los personajes, normalmente atormentados, el inspector era la clase de tipo que guarda en su interior un bar mugriento, en penumbra, donde alguien, borracho, está a punto de suicidarse o de dormir al lado de una alcantarilla, en una calle nevada.
Las ramas de los árboles no pueden ejercitar sus aleteos tenebrosos; la naturaleza ya no existe para este personaje, no hincha su pecho indigente con los clamores del ser. Más bien odia y escupe e insulta.
-Mataré al payaso que lo hizo.
14.
If you tolerate this, your children will be next
Manic Street Preachers
15.
Entra el director, visiblemente enfadado. Lleva una gorra roja, zapatillas deportivas, pantalón corto. Camina muy deprisa. Da voces todo el rato, histérico
-¡Mucha más fragmentación!
-Pero a mí ni siquiera me gusta la fragmentación, a mí me gustan las novelas del siglo XIX, sin chorradas
-¡No son chorradas, puto enemigo de las vanguardias! ¡eres un jodido conformista antiexperimentalista clasicista retroreaccionario esteticista!, ¿Lo has entendido?
-Oh, por Dios, ¿a qué universidad has ido?
-Te digo que más fragmentación, más deconstrucción de personajes, más intertextualidad y papilla de géneros, más citas, más descontextualización cretiva, más irrupción de la extrañeza, más sublime ridículo, más metaliteratura y metaparodia... escribe como si fueras Barth elevado al cubo...
-En serio, me agotas, vas a matar tu sólo la novela...
-El crimen perfecto ya se ha cometido, la realidad ha sido asesinada, hay huellas por todas partes... ¿ves? Acabo de citar de memoria a Baudrillard, no te olvides de citar a Baudrillard, eso puntúa doble. Y deconstruye.. ¡deconstruye!...
El director se aleja, gritando "deconstruye, deconstruye"
16.
El término deconstrucción, acuñado por Derrida, se refiere a un pasaje de El ser y el tiempo, de Martin Heidegger, quien habla de la Destruktion de la historia de la ontología, como una destrucción creadora, de apropiarse del pasado de forma creadora, de reiterar la pregunta por el sentido del ser (de esto habla constantemente, al parecer le obsesionaba bastante), haciendo que deje de ser algo comprensible de suyo, desocultando el sentido de reiterar la pregunta. Así que deconstruir la historia de la ontología, u onto-teología, viene a ser cuestionar la determinación esencial que ésta recibió de Parménides, determinando al ser como presencia, esto es, respecto a un modo temporal particular, ocultando la diferencia ontológica, haciendo del ser inmóvil, atemporal, el rehén de la metafísica (o algo así)
La hiperinflacción del término deconstrucción, su uso demesurado (en el que no se aborda el sentido de su uso, claro está, y se convierte así en un abuso sólo justificable como una moda snob) es un misterio irresoluble cuyo análisis no abordaremos aquí. Sería aburrido. Además los misterios irresolubles irresolubles son.
17.
-Cariño, ella no ha resucitado, ella no sabe si ha muerto...
-Mañana no iré a trabajar
-Cariño...
-¿Qué hora es? What time is it?
(risas enlatadas)
-We are going to die... everyone
-Todos vamos a morir
-¿eres tú, has muerto?
-Cariño, don´t worry, be happy
18.
El inspector aplastó el cigarrillo contra el cenicero, resopló, visiblemente fastidiado. Soy como un Hamlet posmoderno, se dijo a sí mismo. La cuestión es: matarle o no matarle, va a seguir siendo o va a dejar de ser... el ser, toda mi vida he estado perplejo por que las cosas sean... ¿por qué el ser y no más bien la nada? La ciencia nunca contestará a esto. La ciencia no piensa, dijo mi filósofo favorito.
19.
Alicia había sido una prostituta cocainómana. Licenciada en Historia y en Filología. Desencantada. Asqueada. Seguía siendo atractiva. Y peligrosa. Hasta que la mataron. En una plaza. Nadie hizo nada.
20.
Echaron gasolina al coche, compraron tabaco, bebidas. Todavía con el pelo despeinado y los ojos albergando el eco de los sueños, apretaron el acelerador del descapotable, pusieron música, Dylan hacía que la carretera se abriera hacia el infinito y que el infinito susurrara como un viento. Muñecos errantes escupiendo el polvo del camino. Las luces del motel quedaban atrás.
21.
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.
Albert EINSTEIN
22.
Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada
Edmund BURKE
¡Sasuke mola mucho más que Vegetta!
Por cierto, clasificar los cerebros en masculino y femenino, ¿no es un poco raro? En un test de una revista supuestamente científica te clasifican como cerebro femenino si te emocionas fácilmente con las películas o te molestan los modales bruscos. Ah, la vieja neutralidad ideológica de la ciencia... ¿cómo podría ser una clasificación científica?, ¿por qué han de tener género los cerebros?
El género (digo género, no sexo) se construye socialmente, y que venga el Sokal de turno a acusarme de posmoderno (por cierto, ¿qué sabía Sokal de filosofía?, ¿cómo puede uno "parodiar" (las comillas pretenden indicar que Sokal no parodió nada, en realidad) algo que desconoce totalmente?)
La lluvia golpeando contra el cristal de la ventana ofrece hoy un concierto maravilloso de música atonal: todas las notas tienen la misma importancia y suenan al azar, como si Pollock las estuviese lanzando, con su pincel, desde las nubes expresionistas, bellas, atormentadas; no hay jerarquía, ráfagas violentas se complementan con pasajes más serenos, de duración variable, imprevisible, una estructura creativa que rompe los corsés, que no está dirigida por ningún sujeto intencional y abre el mundo a las singularidades pre-individuales. Por suerte, nada tan fácil como dejarse afectar por la belleza, que no es una forma platónica sino un acontecimiento que provoca un efecto difícilmente describible en un discurso que la tenga por objeto.
La belleza no es tanto una cualidad del objeto que se percibe cuanto un efecto en quien lo percibe
Spinoza
Cuando se habla de belleza se quiere decir, exactamente, no una cualidad, como se supone, sino un efecto.
Edgar Allan Poe
El arte no se puede reducir a la fórmula general del consuelo ni a la de su contrario
El arte sólo es interpretable al hilo de su movimiento, no mediante invariantes
Adorno, Teoría estética
Se pinta un cuadro, no lo que representa
Schönberg
-¿Puede darme un cigarrillo de los suyos? se me ha acabado el papel de liar... gracias... sé liar muy bien cigarrillos y muy mal porros, es curioso, ¿no cree? el papel de los cigarrillos es más corto, siempre me fijo mucho en los pequeños detalles, he sobrevivido en la cárcel, mentalmente quiero decir, gracias a que me fijo mucho... los cigarrillos que vienen ya liados y empaquetados no duran nada, se consumen en un segundo, ni te das cuenta, provocan una adicción brutal, ahora prefiero fumar tabaco de liar... ve, ya está a punto de terminarse, y ya casi me apetece otro, así no se puede, en fin... sí, ha sido duro, la soledad y todo eso, el odio... aquí encerrado he sentido un odio de una cualidad especial, un hastío, un vacío... he permanecido semanas enteras en silencio, a veces pensaba si aún sabía hablar, las conversaciones me parecían algo de otro mundo, leía mucho, pero muchas veces sin ganas, como un acto mecánico, ningún libro conseguía interesarme...
-¿Leía poesía?
-No, no, la poesía es muy aburrida, es una cosa de quinceañeros. Rimbaud hizo bien... aunque Rimbaud para mí está a parte.
-Pero a usted ha publicado libros de poemas, el poeta asesino, se han publicado muchos artículos sobre eso...
-Es igual, la poesía suele ser muy aburrida, que yo haya escrito poesía no cambia nada, es una mierda, la mayor parte es una mierda... y con la mayor parte me refiero a prácticamente todo lo que no es Rimbaud... me llamas, amor, yo cojo un taxi, una mierda... desde la balaustrada suspiros anhelantes, una mierda... ni siquiera sé qué significa balaustrada... cualquiera puede escribir poesía, es extremadamente fácil... tu ventana brillaba en la oscura colina como un fuego redentor, ¿lo ve? podría seguir así toda la noche... es entretenido escribirla, a veces, pero la escribes y punto, si te da la gana... y ya está, no hay más que hablar... lo premios, en fin, me meo de la risa, hay mafias... bueno, exagero, no matan a gente, grupos de poder, aunque grupos de poder no suena tan espectacular, que controlan el cotarro, si eres amigo de alguien tienes el premio por anticipado, excepto algunos, algunos buenos poetas... los otros, en fin, no creo que le sorprenda si le digo que hay una panda de chupapollas... yo soy un presidiario, no tengo que guardar las formas, me revientan los poetas, en serio, prefiero a los taxistas, las putas, los yonquis... al menos sus sentimientos son de verdad y no los exhiben en vitrinas, como si debieran ser admirados por ellos... definitivamente detesto a los poetas... no a todos... en fin, aunque me gustaría ganar todos los premios posibles para decirles lo que opino de su mundillo endogámico de mierda... a Bukowski también le reventaban los poetas, como a mí... aunque a mí el mar me gusta, en un poema de Bukowski un niño le decía que el mar era muy feo, y Bukowski decía que no se había dado cuenta y que el niño tenía razón... pues no, no la tiene, ese niño repelente del poema me pareció un monstruo... prefiero los versos de Panero, qué lejos sigue el mar de nosotros, qué lejos el ser... son maravillosos y terribles... digo que no me gusta la poesía, pero... gusto es una categoría muy pobre para referirse al arte... los poemas no son pasteles, coño... el arte no es entretenimiento... incendiría toda la civilización occidental por haber reducido el arte a entretenimiento, para que el desfile del capital siga su rumbo asesino... aunque también me revientan los idealistas ingenuos... quizá he pasado demasiado tiempo en la cárcel, solo, ya no sé qué pensar, ya nunca estoy a gusto... y lo peor, tengo miedo de salir afuera, salgo dentro de unos días y estoy aterrorizado, no sé qué voy a hacer... la libertad hay que conquistarla, no estamos condenados a ser libres como creía el idiota de Sartre, hay que conquistarla, como creía Heidegger... y qué lejos sigue el mar de nosotros, qué lejos el ser
-No sabría decirle... sí y no... sé que esto que digo carece de lógica, de lógica clásica al menos, si pensamos en una lógica que asuma valores intermedios, una lógica difusa o algo así, pues... asumí mi condena, estoy aquí en la cárcel, hablando con usted, sin embargo fue por tristeza, al perder a Blanca yo no tenía ganas de nada, me daba igual que me encerraran, así que... bueno, ni siquiera fui capaz de explicar lo sucedido... la maté yo, pero sin querer, no sé si me creerá... fue jugando, algunos juegos son muy peligrosos... prefiero no hablar de ello, aún no, todavía...
-No, yo nunca fui como dicen, el ruido mediático está más allá de las fronteras de la verdad y de la mentira, pero eso no importa. Fabrican mitos, ni la filosofía ni la ciencia acabaron nunca con la mitología, aunque si le soy sincero ni siquiera tengo una idea clara de en qué sentido estoy usando ahora mismo el término mitología, pero eso no importa, nunca sabemos muy bien en qué sentido... en fin, cómo iban... pobrecillas, la Razón, la Ciencia... no me impresionan las mayúsculas, relatos de bajos vuelos, los mitos nos esperan siempre a la vuelta de la esquina, resisten todos los embates, una imagen poética vale más que mil seudos tratados de metodología, aunque si le soy sincero no sé muy bien para qué vale una imagen poética... no sé es la expresión que más he repetido a lo largo de mi vida, y no se trata de una ignorancia socrática, tramposa, se trata de una ignorancia pura y dura, una perplejidad, pero no una perplejidad incómoda... yo me tumbo en la arena, borracho, como soñaba Rimbuad, y luego... algo pasa, siempre pasa algo, vivimos respirando una atmósfera tejida con hilos de miríadas de pequeños acontecimientos, con sus espectros, sus ecos, sus huellas que se borran, su estruendo lejano que nos llega en sordina, como si se tratara de una batalla que sucede en un videoclip, y si escuchas captas algo que te remueve... a veces captas algo... más allá del silencio habita una música distinta, aunque el silencio no existe, es sólo falta de atención... en el corazón del silencio, en su núcleo, orbitando alrededor de su núcleo suena una música... la danza esencial de la realidad, diría, por decirlo rápido y mal, como lo diría un mal escritor... se rasga el velo de maya, no sé si me explico... igual suena demasiado místico esto de la música más allá del silencio y del velo de maya, y no estamos en buenos tiempos para el misticismo... aunque sí para el comercio... podría venderlo, este espiritualismo, banalizado y empaquetado en libros éxito de ventas... pero si no te comportas como esperan te catalogan como anormal, han erigido monstruosas clasificaciones para hacerlo y monstruosos controles para obligarte sin que te des cuenta a adoptar una pauta de comportamiento normal... hay todo un fascismo silencioso esparciéndose como un fantasma inyectándose en las conciencias... espero no sonar demasiado conspiranoico, son tiempos demasiado buenos para las paranoias conspiranoicas, hay toda una estética de la conspiración... tal vez (y me agarro a este tal vez escurridizo sólo con la punta de los dedos) sea posible ser un místico sin creer... esto ya lo dijo alguien, no recuerdo su nombre... pero no, no es cierto, no escalé montañas nevadas, no recorrí Estados Unidos en la parte trasera de una camioneta tomando LSD y escuchando a Jimi Hendrix, no salté borracho desde el balcón de un hotel hasta su piscina gritando que era el rey del mundo, nunca hice las locuras que se me atribuyen, y nunca quise contribuir al mito... sí es cierto que pasé un época de mi vida en un pequeño pueblo marítimo, pero trabajando como dependiente en una librería, no estafando a turistas, ni... no fui yo el loco aquel de la Plaza del que tanto se habló, yo lo conocí, pero se trata de dos personas distintas, yo me dediqué a vender libros de arte, sobre todo de Warhol... a la gente le gusta Warhol, algunos lo prefieren a la sopa... y no hacía nada especial, ni quería hacer nada especial, las tramas en que me vi envuelto sucedieron siempre en contra de mi voluntad... la voluntad... la sobrevaloramos, la voluntad es una niña asustada, llorando porque se le ha caído el helado de fresa al suelo, si la comparamos con la necesidad ciega y absurda con que se desarrolla el curso de algunos episodios de nuestras vidas, cuando todo se acelera y no puedes hacer nada, cuando el montaje se vuelve delirante, vertiginoso, y te encuentras, al final, cuando la tormenta ya ha pasado y puedes hacer un pequeño paréntesis y respirar... en medio de un desierto, te frotas los ojos, apenas si recuerdas algo nítido del torbellino borroso en que consistió la huida, y te preguntas qué hago yo aquí, what the hell I´m doing here... e incluso, en casos extremos, quién soy yo... aunque estas dudas sobre la identidad... comenzaba diciéndole que yo nunca fui como dicen, pero... he acabado por asumir ese personaje dibujado por los medios, me ha engullido, y aunque sigo luchando contra él ya no es posible hacer la distinción entre mi yo auténtico y mi yo construido por los relatos sobre mí que han contado los medios... ya no recuerdo bien algunas cosas, puede que fuera yo el escalador prodigioso de montañas nevadas que escalaba para construir esculturas de nieve, efímeras y absurdas, en la cima... perdón, tiene un mechero.. gracias... puede que tomara LSD y escuchara a Jimi Hendrix en la parte trasera de una vieja camioneta, durante meses... en estado de meditación trascendental posiblemente, y también todo lo demás, no sé... muchas noches de alcohol y de bares permanecen en blanco, borradas, no sé lo que hice... sólo recuerdo caminar de regreso, mientras sonaba this is the end... iba todo el camino de vuelta imaginando que sonaba esa canción, porque en el último bar en el que estábamos, cuando ya estaba cerrando, siempre la ponían... y era el fin, un dulce fin, como el final de una película, un final curioso, ¿no? quiero decir que en realidad comienza un día, tu te vas a la cama.. no sé, es bonito, un final que promete un comienzo... caminar de regreso, despúes de la batalla... me gusta llamar a todo batalla, no sé si con intención épica o para acentuar el estado terminal de la épica, sus brasas lejanas... regresar después de la batalla, digo, siempre me ha parecido la imagen más poética del mundo... un frasco escondido en el que se ha guardado todo, el nihilismo y la exaltación feroz de las noches y sus finales preñados de comienzos, los sueños imposibles, que no se rompieron precisamente por ser imposibles y aun resplandecen como relámpagos, el sol de invierno que comenzaba a salir, el aire frío y seco que te besaba la cara como una mujer con labios como espadas... en fin, no se me ocurre qué más puedo decirle, siempre caminé con los ojos en la nuca, mirando hacia atrás, lírico y desencantado... y si cierro los ojos el mar suena bajo mis pies... murmura y respira y me acompaña...
-¿Mató usted a Blanca del Valle? Disculpe que se le pregunte de manera tan abrupta
Antenas, tejados rojos, las nubes grises nadando como gigantes tristes, rozando los tejados rojos, caricias melancólicas al ser, la lluvia que está a punto de caer, viajeros solitarios, los árboles que esperan...
Recuerdo haber pronunciado palabras enloquecidas
que se ahogaban felices en un vaso de cerveza,
en la noche, sin pensar siquiera,
feroces y exaltadas.
En otro mundo, en habitaciones borrosas,
palabras como velas frágiles
luchando contra la oscuridad,
bordeando el silencio.
No dibujaron mi rostro, ni crearon un refugio solo para mí.
Pero eso ya lo sabíamos.
A la intemperie, al viento.
Así caminaremos.
Con los dedos manchados de cenizas dibujaremos el camino.
Con los dedos congelados por el frío.
Por el viento frío que nunca ha dejado de soplar
y de arrastrarnos como marionetas mudas
mecidas en una danza sin fin hasta la muerte.
Y ya lo sabíamos, es cierto:
Los besos de las bailarinas de nieve que no existen
no duran mucho, apenas dejan rastro,
sus lenguas de hielo se derriten,
pero crean una adicción suicida,
recuerdos de lugares que no existen
y a los que con furia anhelamos regresar.
Sus ojos se clavan en la noche
y nosotros nos hemos clavado a las ventanas
abiertas a la noche.
Esperamos, como en un drama absurdo.
Desesperados apuramos el último trago.
Lloramos por la bailarina solitaria
cuya desnudez se confunde con la nieve
y baila hasta que muere
para despertar la primavera.
El viento quizás.
Quizás el viento se la llevó.
La raptó,
-dios cruel, artista loco-
al país de la música para obligarla
a danzar solo para él,
para siempre.
Consumido por la belleza terrible enloqueció.
Y también nosotros enloquecimos
y escribimos para borrar nuestro rostro.
Nos arañamos lágrimas
y las tiramos al viento.
Y el viento enloquecido
nos araña la piel.
Nada mejor que convertirse en marioneta
y exponerse a la furia de las tormentas,
desaparecer como un nombre dibujado en el agua,
confundirse con la bailarina de nieve,
fundirse en el abrazo de su ausencia
mordiendo copos de nieve derretidos.
Y lo sabíamos, es cierto:
los deseos ebrios son peligrosos,
dientes apretados sobre labios carnosos:
la realidad está teñida siempre de sangre.
Pero, en fin, qué podemos decir,
que un demonio trastornado nos poseyó,
que una misteriosa exaltación nos enardeció,
que nosotros solo escuchamos al viento
y su inefable música nos arrastró.
Recuerdo que las palabras enloquecidas
nos consumían antes en la noche
y nos arrojaban a países que no existen
y allí bailábamos y moríamos
a una velocidad de vértigo
varias veces en una melodía sin fin.
A veces, de tan locas que se volvían,
llegaban a asustar,
y preguntaban, al borde de un acantilado,
qué es el ser
y qué deminios hago yo aquí,
y entonces, con más fuerza que nunca,
esperaba que viniera a rescatarme
la chica que se confundía con la nieve
y que ahora danza para mí,
sola,
en la oscuridad,
para siempre,
derretida entre mis dientes,
prendida en el viento.
Parece un chiste, pero es cierto, existe un partido que se llama Ciudadanos en Blanco. Están a favor del voto en blanco. Sin embargo, piden el voto a su partido. Es decir, NO piden el voto en blanco. En una clase de lógica, a esto se le llamaría contradicción.
Y si yo quiero (lo que, como verán a continuación, sería una estupidez suprema) votar en blanco, sí, pero no quiero que mi voto en blanco vaya al partido Ciudadanos en Blanco, porque no me siento representado por él, aun cuando su única propuesta es que el voto en blanco sea computable... ¿eh?
Vi en mi imaginación un solemne rito pagano: los ancianos sabios, sentados en círculo, contemplaban a una joven que bailaba hasta caer muerta. La sacrificaban para contentar al dios de la primavera.
Igor Stravinski.
Por cierto, el estreno de La consagración de la primavera causó un escándalo tremendo. Tuvo que acudir la policía y todo.
PD: Mi ignorancia respecto a la música clásica (también respecto a la paradójicamente denominada música "clásica contemporánea") es total, pero, aun así, habría que estar sordo para no apreciar el salvajismo de esta obra.
No basta con oir la música; además hay que verla
Igor Stravinski
El frikismo viene a ser una microfilosofía del hedonismo y del infantilismo propios del capitalismo tardío, consumista y socialmente descomprometida (apolítica=conservadora) y yo diría que hasta de un nihilismo oculto bajo una tiranía de lo cómico que empieza a provocar un hartazgo considerable. Pero lo peor no es eso, lo peor es el uso indiscriminado del término friki, convertido en un significante vacío aplicable a cualquier cosa, sin significado ya. Además está la paradoja de que el frikismo se ponga de moda, gracias a la cual debiera autodestruirse para siempre.