¿Ghost in the sell no es, al fin y al cabo, una fábula sobre la voluntad de lo inmaterial, una metafísica profundamente poética? Si el romanticismo se quejaba, en cierta forma (estoy hablando de forma general e imprecisa) de lo que la tecnología había hecho con nosotros, y se idealizaba la naturaleza, no tanto por su valor estético como por el hecho de que la convertían en una idea moral (haciendo de la belleza una idea moral, ligada al bien, la tríada de los trascendentales platónicos en pleno funcionamiento: el bien, la verdad y la belleza; hoy rotos en mil pedazos y desunidos, como muestra la innumerable cantidad de películas donde podemos ver la violencia unida a la belleza, no moral sino estética, claro)
¿no estamos ante un tecno-romanticismo? Un Heidegger tecno-utópico, una vez la jerga de la autenticidad ha quedado desfasada y el dualismo entre lo natural y lo artificial no es sostenible (nunca lo fue). La cultura y la tecnología son nuestra naturaleza. La identidad de lo humano no se enfrenta a la tecnología, sino que la tecnología es constitutiva de lo humano, forma parte de su circunstancia, de su estar en el mundo. El ser humano es un ser tecnológico desde siempre. Incluso el Gran Pensamiento Abstracto, al que rinden pleitesía los que han sido seducidos por la Alta Teoría que no se ensucia las manos, es posible gracias a invenciones técnicas, ya sea un palo para dibujar números sobre la arena, papel y lápiz, ordenadores o aceleradores de partículas. Tomemos como ejemplo dos disciplinas muy abstractas, que aparentemente no necesitan el apoyo de la tecnología para desarrollarse, sólo el pensamiento: la lógica y las matemáticas. Nadie puede avanzar hoy en lógica sin usar programas informáticos, y en matemáticas supongo que sucede lo mismo, o al menos hay que usar una ¿simple? calculadora.
PD: este post ha sido escrito a lo loco y no cumple con los requisitos académicos al uso. Por aclarar un poco el polvo que yo mismo he levantado y que me impide ver (una técnica filosófica muy extendida, por otra parte), Heidegger, en sus accesos tecnofóbicos (muy poéticos pero muy reaccionarios) nos llama a superar (más que a "superar" a "volver" atrás, hasta los presocráticos como mínimo) el marco tecnológico de nuestra civilización para recuperar una relación más profunda con el ser (los alemanes son así). Viendo Ghost in the sell, se me ocurre que esta relación más profunda con el ser (signifique lo que signifique, que no lo sabemos pero que, creo, lo intuimos, aunque sea vagamente... tampoco es precisión lo que reclama la comprensión de qué demonios sea una relación profunda con el ser) no implica necesariamente una fobia hacia la tecnología (que, considerada en este nivel de generalidad, no nos permite distinguir la agricultura de la bomba atómica) sino que se puede recuperar considerando que la tecnología es constitutiva de lo humano (esto ya lo dije, lo sé, pero es casi la única idea que expone este post y hay que sacarla rentabilidad) y no reduciéndola a racionalidad instrumental. El problema es que Heidegger considera que arar un campo es ponernos en contacto con la verdad del ser, con lo originario, etc. Pero es que la agricultura es una tecnología, y un rastrillo o un azadón instrumentos técnicos. Heidegger replicaría quizás que es en el momento actual cuando el hombre es entregado en manos de la técnica, que la técnica domina al hombre, y no al revés, y esto cambia su relación con el ser, etc (pongo "etc" por pereza, cuando doy por supuesto que hay una serie que se podría continuar, pero continuarla implicaría un excesivo gasto de energía por mi parte, levantarme a buscar libros, etc). La idea, que simplemente dejo apuntada, usando una de mis imágenes favoritas, sería introducirse en el pensamiento de Heidegger como Luke Skywalker en la Estrella de la muerte

¿Y qué más? Humo y deseos furiosos que se rompen. Nada más, creo que nada más. O quizá la oscuridad y lo prohibido, como un tenue susurro golpeando suavemente a la puerta. Y luego lágrimas, sí. Lágrimas pegadas al cristal, pegadas a la piel y pegadas a las sábanas de escarcha. Pegadas también a mis sueños, de hojalata oxidada.
Estaba frente al mar y yo soñaba: que su cuerpo de espuma se enredaba con mis deseos, que la noche húmeda se sumergía en nuestras pupilas anegadas por la cerveza y los ardores, que las fulminaciones ebrias de mis torpes desvelos de lobo herido por el rayo tardío, de la luna tímida, que espiaba mi desconsuelo errante, me arrastraban al fondo donde no hay fondo y sólo hay: una larga caída, una lenta desintegración de mi ser como un deshielo en plena noche de borrachera, en medio de un bar donde suena una canción y yo me derrito como el hielo y como mi deseo imposible, mi deseo truncado, roto, deshecho, destrozado repentinamente, implacablemente, sin remedio, sin remedio y sin salida y tú estás solo otra vez, solo otra vez mordiendo los bordes afilados del desencanto, de la pendiente que baja como una bola enloquecida, como una roca impenetrable.
Y yo soy: apenas un espantapájaros herido, una figura ridícula a la intemperie, desprotegida, aullando para nadie, mordiendo el cuello, no de alguien sino de una botella, o mordiendo el hielo artificial que cruje entre mis dientes apretados, y este soy yo más que yo mismo, carne triste, uñas desoladas, nada más y nada menos, un anhelo que ruge mudo, herido como un sauce enterrado en mi infancia de temores, canicas y desvelos.
APROBÉ LÓGICA!!!!!!!!!!!!! hay que celebrarlo (punto y final a mi relación traumática con la lógica), ni Gödel ni el teorema de deducción ni el de equivalencia ni la completud del sistema ni Lq3 tienen ya secretos!!!!! Yeah!!!!! Hay que aplicar las reglas, easy!!!!! Como cuando en el instituto descubrí lo de las derivadas. Había una tabla que te indicaba cómo se hacía, y yo no había ido a clase y no lo sabía, pero era la mar de fácil. Aplicar reglas, Yeah!!!!!

Las espirales son las figuras preferidas de la naturaleza. Si alguna vez escribo un tratado/novela de teología-ficción, Dios creará el universo gracias a una espiral infinitamente compleja y reproducible. Una divina proporción.
¿Caótica Ana es la peor película de la historia? Sin duda alguna.
Como para no odiar el cine español, que se mueve entre la mediocridad costumbrista, la casposidad más aberrante y la pretenciosidad pedante.
Por favor, dejen de usar la palabra deconstrucción. Es una palabra guay, no lo niego, es cool (tanto como fumar en moto), pero ¿es necesario usarla para referirse a unos huevos fritos? ¡No queremos comer huevos fritos deconstruidos! ¡Queremos multiplicidades, queremos tortillas de patata!

Yo caminaba de puntillas, como una peonza asustada, por los colmillos de un sueño circular en el que una rosa, sepultada en la penumbra, se despojaba de sus pétalos de metal.

Realidad, representación y lenguaje.
Decía Foucault que no había que mantener relaciones de identidad, sino de diferencia, con uno mismo. En este sentido dijo aquello de no me pregunteis quién soy ni me pidais que siga siendo el mismo. Y es Deleuze quien mejor lo explica: frente a la verticalidad-profundidad del es (identidad) la superficie múltiple, la horizontalidad del y... y... y... (diferencia).
La vida es superficial e intrascendente, en el mejor sentido de los términos, que únicamente la hegemonía y el prestigio del pensamiento profundo (enemigo de todo anti-platónico) les dota de connotaciones negativas.
Yo estaba lejos, a millones de kilómetros de todo, y la vida pasaba lenta,
sonaba como un carruaje oxidado,
bostezaba como un monstruo triste y cansado,
se arrastraba como una lagartija herida una noche de lluvia.
En silencio te llamaba, mi voz muda se quebraba en mis pupilas.
Entonces sólo sabía estar callado esperando, lejos, a millones de kilómetros de todo.
NO INTERPRETAR JAMÁS, EXPERIMENTAR...
Junto a esto hay que poner una de las mejores frases que se hayan dicho nunca: "lo más profundo es la piel". Por supuesto no hay que interpretarla, sino liberar sus sentidos. No se trata NUNCA de fijar UN sentido.
"Se aprende siempre por la intermediación de signos, perdiendo el tiempo, y no asimilando contenidos objetivos". (Deleuze)
Palabras violentas que hieran de muerte por fin a la realidad.
El arte ayudará en la tarea de destruir la realidad. La realidad es una categoría política (Platón, La República)
Exprimiendo a Hegel para sacar su jugo poético, hay que referirse a su observación de que la clave del espíritu es el dolor infinito.
En el arte el espíritu se convierte en espíritu absoluto. El espíritu llega a conocerse a sí mismo.
Lo que permanece en la sombra de la razón sólo puede señalarse simbólicamente.
La singularidad de la experiencia subjetiva no puede traducirse en un lenguaje proposicional. En su reflexión sobre sí alcanza su universalidad. El dolor es irreductiblemente privado, pero universal (no es atribuible sólo a un sujeto).
Comunicar sólo puede ser comunicación de significados ya establecidos. Ni la filosofía ni el arte tienen nada que ver con la comunicación, que pertenece al orden. Crear es resistir. Producir el sentido es la tarea de hoy (Deleuze)
P.D: el post no tiene mucha relación con el título, lo sé. El título es una declaración de intenciones, o más bien una necesidad vital de crear ámbitos de significación alejados de la nauseabunda egomanía ambiente: el arte ha de ser rigurosamente objetivo (aun cuando trate de desentrañar experiencias subjetivas, sólo puede hacerlo, en el caso de la poesía, con un lenguaje, y no existen lenguajes privados). La cuestión es que si el arte se queda en lo particular y no adquiere significación universal seguramente no sea otra cosa que el aburrido diario de una quinceañera ñoña. Por otra parte, los significados establecidos, las metáforas trilladas (como ésta quizá) repugnan a la poesía. Usarlos cambiando el contexto puede ser, quizá, un uso creativo, pues cambia su significado. Si el simbolismo poético sólo es inteligible para uno mismo fracasa. Así, el poema queda situado en la tensa línea entre los significados establecidos (comunicación) y el puro sinsentido (creación fracasada). Caer en el sinsentido, sin embargo, es el riesgo que el poema debe asumir para crear una brecha en el paraguas de las convenciones asumidas, para que entre un poco de caos libre (Deleuze). El sentido se construye sobre un absurdo latente. El poema no comunica nada, no explica nada. No tiene mensaje. Funciona o no funciona. Produce un efecto o no lo produce. Se ve o no se ve, no hay nada que pensar. Es una máquina revolucionaria. No es irracional en el sentido que le da la estrecha y banal consideración de la razón ilustrada (o razón burguesa, que considera el arte un asunto de ocio, de entretenimiento, para neutralizar su poder subversivo) que sólo se considera razón a sí misma, segura dentro de sus límites (Kant), está en el borde de la razón, desquiciándola, sacando a la superficie de las palabras su ausencia de fundamento: el principio de razón no tiene razón (Heidegger). El poema está en la frontera de lo expresable. Habita el misterio del símbolo. Danza con una sonrisa sobre los colmillos del caos.
Me falta sangre en las venas
mi corazón se retuerce
J.
Y al salir del colegio
el niño de verdad se convirtió
en un juguete roto
en un montón de piedras que caen
y se atragantan
en la garganta muda
del mundo.
"Soy la noche del mundo
la conciencia más solitaria que existe
piedras en la garganta y en la cabeza
y recorro sin moverme
los dientes de la tristeza más afilada que existe
y me hago un ovillo y me hundo
la oscuridad se pega a mi piel
y las uñas del ser me arañan la nuca"
Puede que no haya fondo
Andrés Caicedo
Preguntado por la profesora, el alumno respondió:
“La imaginación es como el palo de un funambulista,
como el palo de un funambulista que está adentro de mi alma
en el espacio oscuro de mi alma
en el espacio vacío de mi alma,
y al caer se oye un eco, como si no hubiera fondo,
como que si se te cae el palo te caes por un sitio donde no hay
sitio alguno al que agarrarse, sólo un eco que se diluye
poco a poco, como pasos pesados, de plomo,
y no hay nadie y tienes miedo y no hay fondo;
no hay fondo, sólo una tristeza hueca,
por eso si se me cae el palo mi rostro se borra
y no hago otra cosa que caer y caer”
Pero sólo dijo estas palabras para sí mismo,
Palabras huérfanas a punto de romperse
Abandonadas en un espacio hueco
Y un eco como un lamento sin fondo.