Abril 30, 2006

El cine es la hostia (dogmatismo cinematográfico intransigente y nada dialogante)

Charlie Kaufman es el mejor guionista de la historia. Michel Gondry es la hostia también.

Mulholland Drive es la hostia. Cabeza Borradora es la hostia. El Hombre Elefante es la hostia. Terciopelo azul es la hostia. David Lynch es la hostia, punto.

Pi, fe en el caos, sí que es la hostia. Réquiem por un sueño también es la hostia.

Emir Kusturica es la re-hostia :)

Posted by SeñorS at 03:46 AM

El ataque de los enanos frikis cabrones

Bien, la cosa es que habíamos ido al kiosko a comprar pipas y jumpers (qué snacks tan míticos), y cuando ya estábamos a punto de abrir la puerta del portal, un niño gordo con tetas (un enano cabrón y, para más inri, un friki pajillero que bien harían sus padres en dejarle sin Internet) con una camiseta de The Punisher, en un ataque histérico de frikismo, me increpó. Supuestamente mi camiseta de The Punisher (bueno, no es mía, pero la llevaba puesta yo) era falsa, porque la calavera tiene seis dientes, más teclas que un piano, al decir del friki cabrón lleno de granos y de grasa. Hay que dejar bien claro que la camiseta que yo llevaba puesta molaba el triple que la del friki cabrón, por mucho que el friki cabrón la comprara vía e-bay (le estafaron, era una cutrez: el friki cabrón carecía de sentido estético).

No tengo más remedio que oponerme al juicio del friki cabrón, y ello por razones estrictamente filosóficas. No hay una forma platónica ideal descansando en el mundo de las ideas de la representación gráfica de The Punisher, no hay un original de The Punisher. Vivimos en el mundo de los simulacros. Ergo la verdadera realidad de de la camiseta de The Punisher es una ficción, y epistemológicamente hablando el valor de verdad de la representación de The Punisher, tanto con cuatro como con seis dientes, es el mismo, siendo las razones que motivan su diferencial representación puramente estéticas, no remitiendo de ninguna manera a un original platónico, sede de la luz y de la verdad.

Así pues, friki cabrón, aplica el concepto de relatividad al concepto de verdad y abandona tu insano dogmatismo, y aprende a respetar a tus mayores, que vieron mucho antes de que tú te hicieras pajas Ghost in the Sell

P.D: es absolutamente verídico el hecho de que un enano friki cabrón me increpará, y también es absolutamente verídico el hecho de que tuviera unas tetas que, francamente, en un niño de catorce años, no quedan nada bien.

P.D: te voy a robar la polémica camiseta (XD), y a Dios pongo por testigo que defenderé su veracidad ante los ataques de todos los enanos frikis cabrones que me salgan al encuentro

Posted by SeñorS at 03:22 AM

Abril 29, 2006

Relato atrapado en una trampa circular

Se levantó. Sin resaca. La cerveza era su bebida y nunca le jugaba malas pasadas. Comió un bocadillo de lomo con queso y pimientos. Vio Friends y Humor amarillo. Al ver un porro ya hecho (no sabía liarse porros, pero un alma caritativa le había dejado uno listo) sobre su escritorio, lo prendió. Abrió la ventana. Escuchó Whasing Machine, de los siempre geniales Sonic Youth. Y aquí proseguir el relato se vuelve imposible: empezó a escribir "Se levantó. Sin resaca. La cerveza era... etc.

Posted by SeñorS at 05:42 PM

Abril 28, 2006

El coro de voces esquizo-radiofónicas que suplantó la conciencia de nuestro joven estudiante

Y en su paseo las multiplicidades ontológicas de la realidad asedieron su cabeza como un relámpago hiperestético...

Hablan las voces:

Por allí resopla.
Frente al pelotón de fusilamiento.
La del alba sería, aplastó el cigarrillo con la suela del zapato y se dirigió lentamente hacia el crepúsculo con el fusil posado sobre la espalda: su cara reflejaba tristeza.
Las blancas praderas lo aterrorizaban de un modo sublime.
Dios se manifiesta en todas las cosas pero permanece en sí mismo absolutamente inaccesible.
Un círculo cuyo centro está, cabalmente, en cualquier parte.
Sí, fue él, es culpable, matadlo.
El ser cuelga sobre la nada, dijo el erudito conferenciante entre lágrimas.
Las llaves están en el fondo del mar, en el fondo del mar, ¿no te das cuenta? es terrible, la puerta jamás se abrirá, jamás, es para llorar.
Imagínese el insondable universo contenido en una diminuta canica, da que pensar.
Aquella tarde de abril yo fumaba un hachís excelente y hacía sol y leía un montón de cosas apasionantes sobre el pensamiento medieval, que Dios se creó a sí mismo al crear el Universo y que una cosa es lo que las cosas son y otra cosa es lo que las cosas significan.
Ya nadie lo recuerda, pero yo lloro todas las noches. Sí, el olvido es el lago que han formado mis lágrimas, noche a noche, lágrima a lágrima.
Y, en fin, las líneas de todas las vidas se tuercen.

Posted by SeñorS at 02:22 AM

Abril 27, 2006

Metamorfosis metamorfoseada: a metamorfosearse

El 27 de abril de 2006, Sergio García, joven estudiante de Filosofía que estudiaba más bien poco y que en lugar de pensar despilfarraba su tiempo en el más divertido e inútil ejercicio de las ocurrencias disparatadas, despertóse tras un sueño intranquilo (en el cual era enviado mar adentro a bordo de la nave de los locos) convertido en un monstruoso artefacto radiofónico que cambiaba esquizofrénicamente de canal cada dos por tres, escuchándose fragmentos de conversaciones sin sentido alguno, un caótico coro de voces entrecortadas y, de fondo, un rumor de risas más bien siniestras.

La piel de nuestro joven y desconcertado estudiante se erizó y su rostro se contrajo en un rictus de pánico, si bien la comicidad de la situación era patente. Al principio pensó que lo más probable era que se hallaba aún en la frontera borrosa que separa la vigilia del sueño y que, por lo tanto, era lógico que nada fuera lógico. No tardó en descubrir la cruda y terrible verdad: su cuerpo se había transmutado en un receptor de voces cuyo origen y sentido le eran desconocidos. Levantóse de la cama, desayunó, vistióse con lo primero que encontró en la silla donde amontonaba la ropa, aseguróse de que sus ropas estaban secas y no empapadas de la lógica sin sentido de los territorios oníricos y salió a la calle a dar un paseo, a despejarse.

Todo el camino las voces misteriosas atosigaron, abrumaron su conciencia, todo el paseo se conciencia permaneció inquieta, febril, atolondrada por culpa de esos intrusos indeseables cuyo único discurso era la quiebra del discurso, y un terror metafísico inundó su alma antaño poblada de brisas iridiscentes e iluminada por un sol platónico sobre el que repentinamente habían caído unas tinieblas, envolviendo a nuestro joven estudiante en los abismos de la confusión y el consiguiente descalabro mental.

P.D: posible principio de un relato más bien absurdo que por ser mi esencia la del Vago (con mayúsculas), he dejado a medias. Quizá continúe o se metamorfosee de alguna inesperada manera.

Posted by SeñorS at 10:29 PM

Hablando de música con Hegel

-Pero, querido Hegel, como pudo usted decir que todo lo real es racional. Seguramente no lo habría dicho de haber sabido de la existencia de grupos como el canto del loco: no es racional pretender que eso que hacen es música, y desgraciadamente es un grupo real, existe, aunque parezca increíble y espantoso. Y no solo eso, actúan junto a Hombres G, llegando así a lo que podríamos llamar la espantosidad musical en sí. Tenía, por lo tanto, razón Schopenhauer al creer que el optimismo metafísico hegeliano (o sea, el tuyo) es una estupidez. Que en el mundo existan el canto del loco y Hombres G (ese hecho espantoso que basta para sumirnos en un delirio de aniquilamiento) demuestra que lo real, lejos de ser racional, es un continuo disparate. Incluso iba gente a los conciertos, lo cual escapa a mis capacidades de comprensión e incluso, seguramente, a las tuyas también, por mucho Hegel que seas. De hecho que exista el Canto del loco y les dejen cantar es uno de esos enigmas irresolubles, un angustiado por qué sin respuesta...

Y de Pereza ya hablamos otro día (arrrrggggghhhhhhh, puaggggggggggg, arrrrgggghhhh), que tampoco es plan de ponernos cual Jiménez Losantos enfurecido con la estúpida música española con que los 40 principales tortura a sus sufridos o alienados oyentes, con el buen tiempo que hace.

Posted by SeñorS at 01:19 PM

Abril 24, 2006

Conversación con el anciano poeta

Y lo cierto es -dijo el anciano poeta apurando su cigarrillo y con la mirada triste vagando por las nostalgias infinitas de un verso soñado- que yo nunca esperé conseguir nada de la literatura, nunca pensé en ser un escritor famoso, o tal vez alguna vez sí que pensé en ser un escritor famoso, pero oculto, sobre todo oculto, tipo Salinger o Pynchon, extravagante y genial, pero sobre todo oculto, experimentando en las sombras con palabras, palabras que pensaba extraer a mordiscos y a gritos de la noche y del alcohol. Cuando contaba apenas catorce años me gustaba sentirme muy solo y muy maldito y leía todas las noches con una mezcla explosiva de desesperación y de entusiasmo, y creo que nunca disfruté tanto leyendo como en aquella época ya lejana en la que yo no tenía ni idea de nada pero estaba seguro de que me iba a comer el mundo, no sabía cómo, pero me lo iba a comer, me lo iba a comer entero y no había tiempo que perder. Escribí cuatrocientos poemas horribles que por el bien de la literatura mundial han desaparecido de la faz de la tierra. Eran poemas realmente malos, horribles. Sin embargo nunca fui tan feliz escribiendo. En aquella época creía que nunca viviría más allá de los veinticinco años y tenía ideas delirantes de omnipotencia mágica, era un narcisista tarado incomprendido por todos los que me rodeaban, y tampoco yo me comprendía muy bien. Ideas delirantes, sí, estaba convencido de que si miraba con la intensidad suficiente cualquier cosa ésta se transfiguraría repentinamente en un objeto mágico que revelaría el enigma del universo. Cosas así, me pasaba los días absorto en mis pensamientos, o lo que fueran aquellas imágenes fulgurantes que me atravesaban el cerebro, y todo lo demás me importaba una mierda. Sacaba buenas notas, jugaba al fútbol, mi conducta era aparentemente normal, pero yo estaba siempre ocupado en otra cosa. Pero si alguien me preguntaba qué era esa otra cosa que me atría tanto no sabía responder, me ponía rojo de verguenza, porque no existían palabras para describirla, balbuceba incoherencias y me encogía de hombros. No sé, decía, hay que vivirlo, de nada sirve que yo te explique nada si no lo has vivido. Aun hoy, siendo un anciano, no sé explicar nada y balbuceo incoherencias, igual que a los catorce años, aquellos catorce años en que recibí mi primer beso y toqué por primera vez las tetas a una chica de mi clase, sintiéndome el ser más afortunado del universo, porque las tetas son lo más precioso, poético y enigmático que cabe encontrar bajo el firmamento. Citaría hoy las palabras de Maurice Blanchot, que para mí dan en el blanco de la experiencia estética de la escritura: escribir es participar de la afirmación de la soledad donde amenaza la fascinación. Eso es todo, y no es poco. Tal vez mi concepción de la literatura peca de ingenua, se olvida del mercado y de todo ese rollo, pero, en cualquier caso, sigo y seguiré creyendo que la mera disposición a la escritura justifica por sí sola el teatro absurdo del mundo. Ya se sabe, hay unos cuantos libros y unas cuantas mujeres y el resto es un horrible desierto de hastío. El éxito nunca me importó, o me importó más de lo que me gustaría reconocer, porque no debería importar nada: ya ves que soy viejo y sigo siendo un ingenuo empedernido: probablemente todos los poetas seamos idiotas. Recuerdo que no soportaba a los pobre diablos que aspiraban a convertirse en escritores, precisamente porque yo no aspiraba a otra cosa en la vida, y como que me molestaba aquella turba de tarados egocéntricos, probablemente tan asustados como yo, tan borrachos y tan lunáticos y tan desamparados como yo. Hoy siento una ternura infinita por todos esos jóvenes locos y valientes, sobre todo por los más torpes, por los que emborronan sus cuadernos todas las noches con poemas cursis a las novias que nunca tuvieron y cometen faltas de ortografía. Ahora que noto el aliento de la muerte muy cerca de mi nuca me aburren las interminables polémicas entre escritores y sólo deseo descansar al abrigo de los recuerdos inventados que configuran mi biografía, y recuerdo unas palabras de Shakespeare, a quien mi bisabuelo leía la noche en que la muerte le sorprendió sin aviso, leyendo, porque aquel viejo tan loco o más que yo pasó sus últimos años leyendo sin parar... Morir, dormir... ¡Tal vez soñar!

Posted by SeñorS at 04:34 AM

Fragmentos que no llevan a ninguna parte: palabras, palabras, palabras aullando en un callejón sin salida

Hemos llegado a una ciudad extranjera y hemos alquilado un pequeño y viejo apartamento. Casi no tenemos libros y el televisor es un cacharro que a veces funciona y a veces no. En realidad da igual, no comprendemos las palabras de los monigotes que gesticulan absurdamente en la pantalla. Lejos de todo, de todos, sobrevivimos a base de cigarrillos y de cerveza, y de historias que tal vez nunca ocurrieron, pero que nosotros nos contamos igual, cuando cae la noche, hablando muy bajito, para que las historias no se rompan, para que sobrevivan avivadas por el fuego del silencio nocturno...

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Llevo todo el día con una sensación de irrealidad pegada a la nuca. Como casi no dormí y a las doce y media estábamos ya tomando cañas (hacía mucho calor), caminaba de regreso a casa y todo me parecía muy raro: la gente, la ropa de la gente, los coches, los perros, los parques, las calles, el hecho de tener que comer todos los días, el hecho de que la gente existiera y hablara y follara y luchara por salvarse y creyera en el futuro... Todo era raro. La conciencia se altera con el más mínimo cambio del mundo exterior, o con la más leve ingesta de drogas, y entonces el ego se evapora, dejamos por un momento de lado la lucha inútil por afirmar nuestro yo en el mundo y disfrutamos entregándonos en brazos de lo desconocido, de lo extraño que nos envuelve, una extrañeza en la que uno se puede sentir cómodo... No sé, todo sucedía como si la dualidad conciencia y mundo fuera un esquema muy limitado, incapaz de explicar, un esquema con grietas, hendiduras diminutas que los místicos buscan, rebelándose contra la imposición del racionalismo, esa lacra que los ciegos enarbolan como su bandera salvadora, y de la que no quedan ya sino tristes rastrojos zarandeados por el viento, en una calle vacía. Me refiero al racionalismo que es más un dogma, un metafísico artículo de fe que otra cosa...

Posted by SeñorS at 03:15 AM

Abril 22, 2006

En donde se cuenta el proyecto filosófico del Señor S. que, debido a su resaca, hoy no puede desarrollar satisfactoriamente

Como tengo una resaca que recién ahora comienza a disiparse, poco a poco, dejaré para otro día mi contribución a la filosofía española, que consistirá en una mezcla delirante (llevada a cabo por un detective fenomenológico aficionado a la geometría de contornos fantasmales) de ontología irracional y física teórica ficticia que revelará la existencia de un turbulento mundo de intensidades dionisiacas gobernado por el espíritu de la danza, un mundo nada platónico en el que un sonriente y anti-dialéctico Deleuze le lanza bolitas de papel a un irritado y dialéctico Hegel sirviéndose de una cervatana fabricada según el clásico modo de deconstruir un bolígrafo bic.

Posted by SeñorS at 08:27 PM

Abril 21, 2006

El imposible diálogo con mi ordenador tocapelotas

-Maldito caharro forjado en las calderas del infierno, insufrible trasto demoníaco, diabólico aparato tocapelotas, ¿quieres hacer el favor de no colgarte cada dos por tres, sacando de quicio a mis nervios, del quicio en el que estaban cómodamente instalados? Si no lo haces, sino desistes de tu satánica tarea, me veré obligado a recurrir a la violencia, y eso que yo soy una persona básicamente pacífica, pero todo tiene un límite, pedazo de belcebú tecnológico...
-...
-Ah, ¿no constestas?, ya verás quién soy yo, te devolveré al averno del que nunca debiste salir...

Posted by SeñorS at 08:33 PM

Abril 20, 2006

Microrrelato: la tormenta

Se desató una tormenta espectacular, violenta, una hermosa furia derramándose sobre las aceras y sobre los tejados. Todo el mundo aceleró el paso en busca de un refugio. Todos menos uno, un tipo que tiró el paraguas sin dudarlo un momento; se quedó solo en mitad de la calle, con la mirada fija en el cielo gris, la lluvia golpeándole el rostro, la sonrisa como colgada del viento atravesado por la lluvia, y que comenzó a reirse a carcajadas y a bailar como un loco poseído por alguna fuerza indescriptible...
Probablemente el único tipo cuerdo de este lamentable amasijo de marionetas teledirigidas al que llaman mundo.

Posted by SeñorS at 09:40 PM

Abril 19, 2006

Escribiendo para rellenar el vacío: la literatura como aquello que se hace mientras uno espera al autobús-Godot

Me ducho. Me miro la barba. No me afeito. Me pongo mi camiseta de Spock. Enciendo un cigarrillo y me miro, aburrido, en el espejo. Pongo música, ¿Qué puedo hacer?, la versión de Sr. Chinarro. Miro por la ventana, el cielo gris. Escribo esto. En realidad no fumo tanto como podría parecer leyéndome, lo que pasa es que los cigarrillos van tejiendo los hilos textuales de lo que escribo, o algo así, o que siempre, antes de empezar a escribir, enciendo un cigarrillo y, como no tengo imaginación, empiezo a escribir con lo primero que veo o hago, una ventana o un cigarrillo, motores de la escritura mucho más eficaces que la infancia o la angustia existencial, también motivos recurrentes.

Mientras espero a que llegue la hora y tenga que salir de casa para coger el autobús la vida se detiene, no hay nada que hacer. Minutos de espera al margen del trajín cotidiano de la existencia. O quizá todo lo contrario, el centro de la existencia, su acontecimiento o su no-acontecimiento primordial. A Kafka le gustaba esperar. Esperar sin más, si rellenar el vacío con actividades, cara a cara con el espanto silencioso del vacío. No es de extrañar que un tipo así escribiera El proceso, donde la vida es una sala de espera y al final uno se muere como un perro, sintiéndose culpable pero sin saber por qué.

Estoy harto de esperar, escucho que canta Chinarro (sólo he puesto esa canción y suena una y otra vez: lo hago a menudo, escucho una canción veinte veces seguidas, me acostumbro a ella y escuchar otra ya no me apetece).

Termino el cigarrillo (observen cómo los cigarrillos marcan el ritmo temporal de la escritura). Termino el post. O no, aún quedan algunos minutos. Y a mí no me gusta esperar al autobús. Me dan ganas de ahorcarme o de hacer algo. Casi estoy tentando de decir que esperar al autobús es como esperar a Godot (últimamente mi obsesión con Godot llega a extremos ridículos: esperar cualquier cosa es esperar a Godot), lo que sería decir una estupidez pero, en fin, la estupìdez también forma parte del mundo, digo yo.

Bueno, ya me voy, que al final pierdo el autobús con tanto rellenar la espera.

Posted by SeñorS at 06:41 PM

Más citas del escéptico al servicio de un mundo agonizante

Pobre del escritor que no cultive su megalomanía, que la vea menguar sin reaccionar. Pronto se dará cuenta de que uno no se vuelve normal impunemente.

Las religiones, al igual que las ideologías, que han heredado sus vicios, no son el el fondo más que cruzadas contra el humor.

Las hazañas sólo son posibles en las épocas en que la auto-ironía no hecho aún estragos.

El final de la humanidad llegará cuando todo el mundo sea como yo, declaré un día en un arrebato que no me corresponde calificar a mí.

Para poder vislumbrar lo esencial no debe ejercerse ningún oficio. Hay que permanecer tumbado todo el día, y gemir...

Lo que aún me apega a las cosas es una sed heredada de antepasados que llevaron la curiosidad de existir hasta la ignominia.

Ningún instante en el que no me asombre de encontrarme precisamente en él.

Cioran, Ese Maldito yo.

Posted by SeñorS at 05:24 PM

Abril 16, 2006

La tierra ha dado 23 vueltas al sol desde que fui expulsado del confortable útero materno

Hoy cumplo 23 años.
Creo que ya estoy a punto de dar el estirón.

Posted by SeñorS at 08:36 PM

Abril 15, 2006

Hoy mi cerebro no da para más

La lógica paradójica gobierna este absurdo mundo amenazado por el ataque inminente de los enanos cabrones.

P.D: No le busquen sentido a la frase. Ahora bien, el sentido no es una figura del discurso. Probablemente debería explicar qué quiere decir esto de que el sentido no es una figura del discurso, pero estoy muy cansado. De hecho estoy bostezando.

Posted by SeñorS at 09:00 PM

Abril 12, 2006

Fragmentos de las memorias del espectro insomne

Por aquella época yo fumaba muchísimo, no creía en nada y sólo quería que me dejaran en paz. Fantaseaba mucho con la posibilidad de abandonarlo todo, de huir, de largarme a un lugar muy remoto, a un lugar con mar. Allí pasearía por la playa, vestido únicamente con un bañador, fumaría despacio un cigarrillo, con la mirada fija en el mar, y poco más, no haría muchas cosas más, ¿para qué?, sentiría el frescor de la brisa nocturna, respiraría hondo.

Lo cierto, si he de ser sincero, es que yo no tenía propósito alguno en la vida. Literalmente, no me proponía nada, pero bueno, no sé. Yo fumaba y fantaseaba y en esas dos actividades, básicamente, consistía mi ser. Digamos que mi modo de ser era inseparable de mis, a veces extrañas, fantasías introspectivas: yo era mis fantasías, el mundo y los demás eran personajes extraños, una amenaza latente y borrosa.

Hubiera sido del todo inútil emprender una huida verdadera. Inevitablemente, entre el lugar de mis sueños y cualquier otro lugar de verdad se produciría una disonancia que lo arruinaría todo. Yo era consciente de mis peculiares relaciones con el mundo, de la suprema extrañeza que éste me provocaba: sentía que se imponía ante mí como una certeza implacable, desoladora, cruel incluso. Así que yo me refugiaba en mí mismo, cada vez más, como si fuera una isla.

Durante mi primer año en la Universidad solía, muchas noches, escuchar música y beber vino barato mientras leía en una minúscula habitación alquilada. Estaba solo pero aun así lo pasaba extrañamente bien. Digo extrañamente porque lo que hacía era fingirme el personaje atormentado de una novela rusa, o un poeta maldito arriesgando su vida por nada, algo así, no sé. Ya digo que yo vivía en mis fantasías, que yo era mis fantasías, y que el mundo me parecía apenas un correlato imperfecto de las mismas, tan enmarañado y obtuso que yo no comprendía ni quería comprender, porque yo sólo quería ser poseído por la música, por el mundo, por alguien o por lo que fuera que me embriagara hasta el punto de olvidarme de mí mismo. Lo mío era una especie de huida imaginaria amenazada por peligros reales. Un juego peligroso. Peligroso, y sin embargo atractivo, tan atractivo que era imposible no sucumbir a su extraño fulgor.

Fumaba mucho, demasiado, fumaba para pasar el tiempo, y leía, a veces también leía, y ni siquiera me importaba comprender el significado de lo que leía, ni si leía mucho o poco o bien, porque el mero hecho de leer era ya suficiente para dotarme del coraje necesario para frontar el sinsentido de la vida.

Sí, creo que en aquella época yo era más o menos así, más bien tímido y solitario e incapaz de afrontar el mundo real, o no exactamente incapaz porque lo que en realidad pasaba es que no tenía ganas de afrontarlo: a mí el mundo real me importaba una mierda y además me molestaba mucho.

Estaba muy delgado, pesaba muy poco, no creía en nada y sólo quería que me dejaran en paz. Quería que me dejaran en paz para poder pensar cómodamente, pero también quería todo lo contrario, no sé, quería muchas cosas opuestas a la vez, la verdad. Que la realidad estallara en mil pedazos y también fundirme con ella en un abrazo místico. Algo así, no sé.

Y, bueno, recuerdo especialmente la última noche del primer año que pasé en la Universidad. Ya habíamos acabado los exámenes y yo estaba eufórico, borracho, feliz, reía y hablaba sin parar. Me había despedido de los demás y caminaba yo solo, de regreso a casa, con una fumada de campeonato, mirando las calles, iluminadas ya, tenuemente, por un sol incipiente. Sonreía sin querer al recordar los acontecimientos ya fantasmales de la noche y me sumergía en las acogedoras brumas del sueño...

Posted by SeñorS at 02:50 AM

Abril 10, 2006

Espero y espero pero la obra no empieza

Sí, verá, sueño que estoy en el teatro. Es la primera vez en toda mi vida que voy al teatro. Voy a asistir a la primera representación de Esperando a Godot. Estoy muy nervioso y me río y lloro antes de que la obra empiece. Espero y espero pero la obra no empieza. Miro a mi alrededor: los demás asistentes charlan despreocupadamente, sonríen, se saludan. Cada vez estoy más ansioso. Miro el reloj. Ya debería haber empezado. Me arrepiento. ¿De qué? Hombre, no hace falta entrar en detalles. ¿De haber nacido? Es absurdo, es absurdo, escucho que alguien, a mi lado, no para de decir es absurdo, es absurdo.

(Una calle en la ciudad. Una farola. De noche)

Godot no llega.

Posted by SeñorS at 02:49 AM

Abril 07, 2006

Definiendo negativamente qué es filosofía

La filosofía no sirve para nada porque no es sirvienta de nadie: guerra de guerrillas contra el poder, siempre.
La filosofía no salva así que vayan a saciar sus ansias redentoras a otra parte.
La filosofía no es un discurso edificante que obedezca los dictados del poder sin rechistar, y es por eso que el PSOE, haciendo gala de una mentalidad franquista al proponer una asignatura que se llama educación en valores para la ciudadanía (formación del espíritu nacional en plan progre, o sea), o algo así, no quiere que sea impartida por filósofos (igual la imparten los guionistas de Eva Hache. Libro de lectura obligatorio: Cómo ser un perfecto socialista multicultural y dialogante sin necesidad de pensar, esa actividad tan engorrosa, incluye un póster de ZP)
La filosofía no es un libro de autoayuda con adornos bibliográficos.
La filosofía no es Más Platón y menos Prozac (título estúpido que da la sensación de proponer que las personas con enfermedades nerviosas de tipo biológico se curarían leyendo La República) ni El mundo de Sofía (tergiversación y simplificación grotesca de la historia de la filosofía).
La filosofía no es periodismo. Repito: la filosofía no es periodismo. Este punto debe quedar muy claro así que lo repito otra vez: la filosofía no es periodismo.
La filosofía no nace del asombro sino de la sospecha: como dice Boris Groys, jugando con la fórmula de McLuhan: la sospecha es el medio. La filosofía como forma de espionaje.

Posted by SeñorS at 08:42 PM

Abril 04, 2006

Escribir improvisando, como un niño irresponsable

Primavera, noche. Escribir alegremente, muy tarde, como un niño irresponsable, como una máquina perfectamente chiflada que funciona averiándose. Prender otro cigarrillo, escribir improvisando, escribir sin tener nada que decir: rebelión contra la sosa estructura presentación-nudo-desenlace. Soldados en la noche luchando contra un enemigo desconocido. Desiertos y sed y un chico desorientado que pregunta a las estrellas dónde está, y son sus pupilas signos de interrogación teñidos de asombro. La realidad marea con su agitación espasmódica, aun en el silencio y en la quietud de la noche, cuando el mundo se detiene, la realidad marea; la realidad y su coro de fantasmas.

Posted by SeñorS at 03:31 AM

Entusiasmos ciber-utópico-espaciales y apocalípticos nostálgicos de las identidades monolítico-cartesianas

Ciberespacio: el término fue acuñado por William Gibson, principal autor del ciberpunk, quien lo define como una alucinación consensual, como un no-lugar. El término ha tenido gran fortuna, se ha instalado en el habla popular, pero su significado es impreciso, su referente es en cierto modo misterioso (es como la tierra de Oz, no tiene ubicación), ontológicamente problemático, por cuanto no se refiere a una cosa palpable, ni a un concepto filosófico, ni a una tecnología. Ensamblada la palabra ciberespacio a partir de pequeños componentes del lenguaje, fácilmente disponibles. Espasmo neológico: el acto primario de la poética pop. Precedía a cualquier tipo de concepto. Fluido y hueco (esperando recibir su significado), dice Gibson. El ciberespacio, pues, no es concebible de un modo esencialista. La virtualidad es una característica fundamental del término, admite múltiples posibilidades, es fluido y hueco.

Lo virtual no se opone a lo real, definido con rigor, lo virtual posee pocas afinidades con lo falso, lo ilusorio, lo imaginario. Lo virtual no es en absoluto lo contrario de lo real. Se trata, por el contrario, de un modo de ser potente y productivo, un modo que da carta blanca a los procesos creativos, dice Pierre Lévy.

Michael Benedikt: la inmaterialidad y la maleabilidad del contenido inherentes al ciberespacio ofrecen la etapa más tentadora de la representación de las realidades míticas, realidades antaño confinadas a rituales magnificados por las drogas, al teatro, a la pintura, a los libros, y a unos medios que son siempre algo menos de lo que en sí mismos permiten alcanzar, son meras puertas de acceso. El ciberespacio puede entenderse como una extensión, algunos dirán que una extensión inevitable, de nuestra capacidad y necesidad ancestrales de vivir en la ficción, de vivir con poder o con iluminación en otros planos míticos.

Joyce McDougall habla de un teatro psíquico, del ciberespacio como el entorno adecuado para la representación de deseos inconscientes, que en la interacción social se verían frustrados por un mayor grado de coacción. Y Paul Weibel habla de espacio psicótico en relación a la virtualidad: Este es el espacio psicótico que gestiona la representación de la realidad en una satisfacción alucinatoria de los deseos, emitiendo el grito de guerra “Realidad Virtual por doquier”... El nombre de dicho entorno psicótico, en el que las fronteras entre el deseo y la realidad son difusas, es ciberespacio. La subjetividad virtual estaría teñida de narcisismo, de confusión entre los objetos externos y las fantasías internas, de un solipsismo incapaz de reconocer la realidad sustantiva del otro y sería, por tanto, incapaz de comprometerse con alguien. Son subjetividades asociales y, por tanto, amorales. Gérard Raulet señala que las identidades flotantes se encuentran en el terreno de la esquizofrenia o del neonarcisismo.

Posted by SeñorS at 02:03 AM

Abril 03, 2006

La breve historia de dos monos poseídos

Mono nº 1. Poseído por la música:

Me deliro: salto como un mono ebrio por la habitación, transportado a no sé dónde por la música. Pequeños instantes de éxtasis.

Mono nº 2. Poseído por la literatura:

Es raro que juntar palabras me haga agitarme como un mono ebrio de excitación. En serio, si no existiera la literatura yo tampoco o, en todo caso, mi yo sería otro.

Posted by SeñorS at 01:52 AM