1.
Tanta comunicación, ¿para qué?, dijo siendo poseído por el espíritu de Bukowski. Y abrió otra cerveza, puso música clásica y se quedó contemplando el cielo gris, sin pensar: tanto pensar, ¿para qué?
(fragmento de Diario de un positivista feliz, libro inencontrable debido a su inexistencia)
2.
Leo por ahí que el Tractatus de Wittgenstein puede ser leído también como un libro de poesía. Sin comentarios: de lo que no se puede comentar, mejor es callar.
(fragmento de Diario de un hombre que está perplejo cuando no está profundamente cabreado y que además considera una estupidez toda la cháchara burguesa y conservadora sobre la autonomía del arte, el arte por el arte y demás trolas decadentes)
3.
El arte por el arte, el arte como una esfera autónoma, etc. Bien, ya no cumple ninguna función social. Es decir, ya no estorba. Que bien nos viene tener un contenedor donde arrojar todo lo que no entre en la agenda de la racionalidad económica más implacable. Así convirtieron el arte en decoración, en entretenimiento.
Que fracaso más absoluto el de las vanguardias. Me refiero a su objetivo de democratizar el arte y conseguir todo lo contrario.
(ídem)
Posted by SeñorS at Marzo 27, 2008 08:18 PM