Marzo 24, 2008

Aprendiendo a escribir obras fragmentarias (versión 1.0)

1.

Encontraron el cadáver. En la plaza. Llevaba horas a la vista. A la gente le importaba una mierda. Yo iba escuchando una canción de Tool y no sabía si me encontraba caminando por la realidad o al borde de un acantilado a punto de despertar.


2.

Por alguna razón, a la gente ya no le gusta la linealidad narrativa, así que me veo obligado a hablar de algo que no tenga relación alguna con lo anterior, insertar una cita de Heisenberg o el extracto de un análisis muy analítico sobre el inicio de los videojuegos.


3.

Todas las cualidades del átomo de la física moderna, que sólo puede simbolizarse mediante una ecuación en derivadas parciales en un espacio abstracto multidimensional, son inferidas; no se le puede atribuir directamente propiedad material alguna. Así pues, cualquier representación suya que pueda crear nuestra imaginación es intrínsecamente deficiente; la comprensión del mundo atómico de ese modo primario y sensorial... es imposible

HEISENBERG


4.

Despertamos en un motel mugriento, personajes de una road movie indi. Nos insultamos un rato, como si el guión lo estuviese escribiendo Céline. Lógicamente, todo aquello lucía una estética minimalista y aburrida, tipo Hopper, Carver y tal. El colmo de la desesperación. Sorda y silenciosa.


5.

Beckett y Lynch escriben una escena con conejos gigantes, siniestros. No hay nadie en el escenario. No hay banda. No hay sonido. Sólo que el silencio no existe (Cage dixit)


6.

Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas.

Paul ERDOS, matemático húngaro.


7.

El inspector de policía miró el cadáver. Una mujer, hermosa. En un mundo sin moral, dijo el inspector, este sería considerado el más poético de los temas. La sangre dibujaba un cuadro expresionista. El inspector dijo: en una película muda, en blanco y negro, de los años 20 o 30, a esta mujer la habría matado un vampiro.


8.

-¿Quedan galletas?
-Sí, cariño
-Dame una.
-No están aquí.
-¿Qué quieres decir?
(risas enlatadas)
-Oh, ella no lo sabe, ella no lo sabe...
-¿El qué?
-Oh, cariño, ella está muerta
(se hace la muerta)
-¿Te refieres a ti?
-¿Quieres café?
(risas enlatadas)


9.

La relación entre David Lynch en Inland Empire y Samuel Beckett es evidente. Inquietante. Desde el abismo. Escriben. Esperan. Desesperación sorda. Nada de rimbombantes egos romántico-expresionistas contorsionándose entre las brumas del lenguaje y de los cielos escupiendo tormentas furiosas. Contención. Silencio. Mutismo. Ritmo quebrado. Desconcierto.
(el Conejo Número 2 sale de la basura y pregunta: ¿ella ha muerto ya, ella sabe si ha muerto ya?)


10.

Me disfracé de cucaracha, y me pegaron. Me disfracé de Superman, y me pegaron. Me disfracé de Hombre Lobo, y me pegaron. Me disfracé de Conejo, y Alicia me siguió.

Más tarde, ella también me pegó. Más tarde aún, me encadenó en una mazmorra ambientada al estilo Marqués de Sade. Me enseñó los piercings que adornaban sus pezones y puse una mueca de espanto. Me preguntó si no me gustaban y yo le constesté que me sentía como si no fuera a tener una erección en meses. Me preguntó por qué y yo le dije que echaba de menos a la chica de nieve, que ni se perfora pezones ni le gusta propinar latigazos en mazmorras siniestras y húmedas. Me preguntó si acaso ella no era guapa y yo le contesté que sí, pero que se trataba de una belleza fría, como de mármol, lejana, inaccesible, nada amable, que me asustaba y esperaba que no volviera nunca más a aparecer en mis pesadillas.

Cuando desperté la nieve todavía estaba allí.


11.

La muerta se llamaba Alicia. Sonreía. No era, sin embargo, la sonrisa satisfecha y pacífica de una buena criatura. Más bien amarga, desfigurada por un odio incontenible que persistía tras la muerte, era aquella sonrisa la semilla que el diablo había plantado en las ciudades modernas.


12.

Su teoría es descabellada, pero no lo suficiente para ser correcta

Niels BOHR


13.

Mi teoría es la siguiente: si los paisajes expresionistas expresan el estado de ánimo de los personajes, normalmente atormentados, el inspector era la clase de tipo que guarda en su interior un bar mugriento, en penumbra, donde alguien, borracho, está a punto de suicidarse o de dormir al lado de una alcantarilla, en una calle nevada.

Las ramas de los árboles no pueden ejercitar sus aleteos tenebrosos; la naturaleza ya no existe para este personaje, no hincha su pecho indigente con los clamores del ser. Más bien odia y escupe e insulta.

-Mataré al payaso que lo hizo.


14.

If you tolerate this, your children will be next

Manic Street Preachers


15.

Entra el director, visiblemente enfadado. Lleva una gorra roja, zapatillas deportivas, pantalón corto. Camina muy deprisa. Da voces todo el rato, histérico

-¡Mucha más fragmentación!
-Pero a mí ni siquiera me gusta la fragmentación, a mí me gustan las novelas del siglo XIX, sin chorradas
-¡No son chorradas, puto enemigo de las vanguardias! ¡eres un jodido conformista antiexperimentalista clasicista retroreaccionario esteticista!, ¿Lo has entendido?
-Oh, por Dios, ¿a qué universidad has ido?
-Te digo que más fragmentación, más deconstrucción de personajes, más intertextualidad y papilla de géneros, más citas, más descontextualización cretiva, más irrupción de la extrañeza, más sublime ridículo, más metaliteratura y metaparodia... escribe como si fueras Barth elevado al cubo...
-En serio, me agotas, vas a matar tu sólo la novela...
-El crimen perfecto ya se ha cometido, la realidad ha sido asesinada, hay huellas por todas partes... ¿ves? Acabo de citar de memoria a Baudrillard, no te olvides de citar a Baudrillard, eso puntúa doble. Y deconstruye.. ¡deconstruye!...

El director se aleja, gritando "deconstruye, deconstruye"


16.

El término deconstrucción, acuñado por Derrida, se refiere a un pasaje de El ser y el tiempo, de Martin Heidegger, quien habla de la Destruktion de la historia de la ontología, como una destrucción creadora, de apropiarse del pasado de forma creadora, de reiterar la pregunta por el sentido del ser (de esto habla constantemente, al parecer le obsesionaba bastante), haciendo que deje de ser algo comprensible de suyo, desocultando el sentido de reiterar la pregunta. Así que deconstruir la historia de la ontología, u onto-teología, viene a ser cuestionar la determinación esencial que ésta recibió de Parménides, determinando al ser como presencia, esto es, respecto a un modo temporal particular, ocultando la diferencia ontológica, haciendo del ser inmóvil, atemporal, el rehén de la metafísica (o algo así)

La hiperinflacción del término deconstrucción, su uso demesurado (en el que no se aborda el sentido de su uso, claro está, y se convierte así en un abuso sólo justificable como una moda snob) es un misterio irresoluble cuyo análisis no abordaremos aquí. Sería aburrido. Además los misterios irresolubles irresolubles son.


17.

-Cariño, ella no ha resucitado, ella no sabe si ha muerto...
-Mañana no iré a trabajar
-Cariño...
-¿Qué hora es? What time is it?
(risas enlatadas)
-We are going to die... everyone
-Todos vamos a morir
-¿eres tú, has muerto?
-Cariño, don´t worry, be happy


18.

El inspector aplastó el cigarrillo contra el cenicero, resopló, visiblemente fastidiado. Soy como un Hamlet posmoderno, se dijo a sí mismo. La cuestión es: matarle o no matarle, va a seguir siendo o va a dejar de ser... el ser, toda mi vida he estado perplejo por que las cosas sean... ¿por qué el ser y no más bien la nada? La ciencia nunca contestará a esto. La ciencia no piensa, dijo mi filósofo favorito.


19.

Alicia había sido una prostituta cocainómana. Licenciada en Historia y en Filología. Desencantada. Asqueada. Seguía siendo atractiva. Y peligrosa. Hasta que la mataron. En una plaza. Nadie hizo nada.


20.

Echaron gasolina al coche, compraron tabaco, bebidas. Todavía con el pelo despeinado y los ojos albergando el eco de los sueños, apretaron el acelerador del descapotable, pusieron música, Dylan hacía que la carretera se abriera hacia el infinito y que el infinito susurrara como un viento. Muñecos errantes escupiendo el polvo del camino. Las luces del motel quedaban atrás.


21.

No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.

Albert EINSTEIN


22.

Para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada

Edmund BURKE

Posted by SeñorS at Marzo 24, 2008 07:05 PM
Comments

El director entrando y saliendo de cámara en 15 es un recurso sin punch. Si yo fuera vos (o, ponele, una atrevida deconstrucción de vos) lo dejaría protestar en OFF su "deconstruye, deconstruye" con cámara fija sobre una esquina vacía y sucia de la escenografía o sobre su zapato acharolado pisando un cigarrillo recién encendido (puede ser del inspector) y con el parpadeo de alguna luz fluorescente.
Frases en latín serían bienvenidas en 10 (siempre le da un toque Kitsch a lo cotidiano)

Y no, no me agradezcas. Colaborar en la muerte de Alicia siempre será un placer.

Posted by: Laviga at Marzo 24, 2008 11:28 PM

Sí, tienes razón, en Off va a quedar mejor. El personaje del inspector deberá ser una deconstrucción de Chandler; y en latín siempre molará sub specie aeternitatis (visión de la cámara o el narrador para el epílogo, que abundará en metafísica ficción, referecnias a tarkovski y a Dick (seguramente) :-)

Posted by: Sr. S. at Marzo 24, 2008 11:43 PM

Sublime.

Posted by: Laviga at Marzo 25, 2008 08:31 PM

Como quién no quiere la cosa me diste un par de pistas interesantes como para sacarme la espantosa sensación de inutilidad mental interpretativa que me dejó Mulholland drive.

Y referencia a Buñuel, no puede faltar.

No hay banda. Silencio.

Posted by: luc at Marzo 26, 2008 01:45 AM

Uf, Mullholland Drive; una vez, justo cuando terminé de verla en DVD, empezaban a emitirla por televisión. El universo se había convertido en un bucle lyncheano.

Pero se ha convertido en cine convencional tras Inland Empire :-)

Posted by: Sr. S. at Marzo 27, 2008 12:30 PM
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