Marzo 13, 2008

Grabaciones I

-No, yo nunca fui como dicen, el ruido mediático está más allá de las fronteras de la verdad y de la mentira, pero eso no importa. Fabrican mitos, ni la filosofía ni la ciencia acabaron nunca con la mitología, aunque si le soy sincero ni siquiera tengo una idea clara de en qué sentido estoy usando ahora mismo el término mitología, pero eso no importa, nunca sabemos muy bien en qué sentido... en fin, cómo iban... pobrecillas, la Razón, la Ciencia... no me impresionan las mayúsculas, relatos de bajos vuelos, los mitos nos esperan siempre a la vuelta de la esquina, resisten todos los embates, una imagen poética vale más que mil seudos tratados de metodología, aunque si le soy sincero no sé muy bien para qué vale una imagen poética... no sé es la expresión que más he repetido a lo largo de mi vida, y no se trata de una ignorancia socrática, tramposa, se trata de una ignorancia pura y dura, una perplejidad, pero no una perplejidad incómoda... yo me tumbo en la arena, borracho, como soñaba Rimbuad, y luego... algo pasa, siempre pasa algo, vivimos respirando una atmósfera tejida con hilos de miríadas de pequeños acontecimientos, con sus espectros, sus ecos, sus huellas que se borran, su estruendo lejano que nos llega en sordina, como si se tratara de una batalla que sucede en un videoclip, y si escuchas captas algo que te remueve... a veces captas algo... más allá del silencio habita una música distinta, aunque el silencio no existe, es sólo falta de atención... en el corazón del silencio, en su núcleo, orbitando alrededor de su núcleo suena una música... la danza esencial de la realidad, diría, por decirlo rápido y mal, como lo diría un mal escritor... se rasga el velo de maya, no sé si me explico... igual suena demasiado místico esto de la música más allá del silencio y del velo de maya, y no estamos en buenos tiempos para el misticismo... aunque sí para el comercio... podría venderlo, este espiritualismo, banalizado y empaquetado en libros éxito de ventas... pero si no te comportas como esperan te catalogan como anormal, han erigido monstruosas clasificaciones para hacerlo y monstruosos controles para obligarte sin que te des cuenta a adoptar una pauta de comportamiento normal... hay todo un fascismo silencioso esparciéndose como un fantasma inyectándose en las conciencias... espero no sonar demasiado conspiranoico, son tiempos demasiado buenos para las paranoias conspiranoicas, hay toda una estética de la conspiración... tal vez (y me agarro a este tal vez escurridizo sólo con la punta de los dedos) sea posible ser un místico sin creer... esto ya lo dijo alguien, no recuerdo su nombre... pero no, no es cierto, no escalé montañas nevadas, no recorrí Estados Unidos en la parte trasera de una camioneta tomando LSD y escuchando a Jimi Hendrix, no salté borracho desde el balcón de un hotel hasta su piscina gritando que era el rey del mundo, nunca hice las locuras que se me atribuyen, y nunca quise contribuir al mito... sí es cierto que pasé un época de mi vida en un pequeño pueblo marítimo, pero trabajando como dependiente en una librería, no estafando a turistas, ni... no fui yo el loco aquel de la Plaza del que tanto se habló, yo lo conocí, pero se trata de dos personas distintas, yo me dediqué a vender libros de arte, sobre todo de Warhol... a la gente le gusta Warhol, algunos lo prefieren a la sopa... y no hacía nada especial, ni quería hacer nada especial, las tramas en que me vi envuelto sucedieron siempre en contra de mi voluntad... la voluntad... la sobrevaloramos, la voluntad es una niña asustada, llorando porque se le ha caído el helado de fresa al suelo, si la comparamos con la necesidad ciega y absurda con que se desarrolla el curso de algunos episodios de nuestras vidas, cuando todo se acelera y no puedes hacer nada, cuando el montaje se vuelve delirante, vertiginoso, y te encuentras, al final, cuando la tormenta ya ha pasado y puedes hacer un pequeño paréntesis y respirar... en medio de un desierto, te frotas los ojos, apenas si recuerdas algo nítido del torbellino borroso en que consistió la huida, y te preguntas qué hago yo aquí, what the hell I´m doing here... e incluso, en casos extremos, quién soy yo... aunque estas dudas sobre la identidad... comenzaba diciéndole que yo nunca fui como dicen, pero... he acabado por asumir ese personaje dibujado por los medios, me ha engullido, y aunque sigo luchando contra él ya no es posible hacer la distinción entre mi yo auténtico y mi yo construido por los relatos sobre mí que han contado los medios... ya no recuerdo bien algunas cosas, puede que fuera yo el escalador prodigioso de montañas nevadas que escalaba para construir esculturas de nieve, efímeras y absurdas, en la cima... perdón, tiene un mechero.. gracias... puede que tomara LSD y escuchara a Jimi Hendrix en la parte trasera de una vieja camioneta, durante meses... en estado de meditación trascendental posiblemente, y también todo lo demás, no sé... muchas noches de alcohol y de bares permanecen en blanco, borradas, no sé lo que hice... sólo recuerdo caminar de regreso, mientras sonaba this is the end... iba todo el camino de vuelta imaginando que sonaba esa canción, porque en el último bar en el que estábamos, cuando ya estaba cerrando, siempre la ponían... y era el fin, un dulce fin, como el final de una película, un final curioso, ¿no? quiero decir que en realidad comienza un día, tu te vas a la cama.. no sé, es bonito, un final que promete un comienzo... caminar de regreso, despúes de la batalla... me gusta llamar a todo batalla, no sé si con intención épica o para acentuar el estado terminal de la épica, sus brasas lejanas... regresar después de la batalla, digo, siempre me ha parecido la imagen más poética del mundo... un frasco escondido en el que se ha guardado todo, el nihilismo y la exaltación feroz de las noches y sus finales preñados de comienzos, los sueños imposibles, que no se rompieron precisamente por ser imposibles y aun resplandecen como relámpagos, el sol de invierno que comenzaba a salir, el aire frío y seco que te besaba la cara como una mujer con labios como espadas... en fin, no se me ocurre qué más puedo decirle, siempre caminé con los ojos en la nuca, mirando hacia atrás, lírico y desencantado... y si cierro los ojos el mar suena bajo mis pies... murmura y respira y me acompaña...

-¿Mató usted a Blanca del Valle? Disculpe que se le pregunte de manera tan abrupta

Posted by SeñorS at Marzo 13, 2008 03:20 AM
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