Almudena Grandes escribe en este artículo
http://www.elpais.com/articulo/ultima/pena/elpepuopi/20080218elpepiult_1/Tes
que cree en la utilidad de su voto. Teniendo en cuenta que el beneficio o la utilidad marginal de un solo voto es cero, se trata de un gran acto de fe. Creer en la democracia representativa (levantada, recordemos, sobre un orden social injusto que el Estado sostiene con la espada, y la espada está detrás del Estado) es otro acto de fe.
Decir que el espacio público asegura el bienestar de los más débiles es directamente cerrar los ojos ante la realidad de que ese idealizado espacio, llamado público o llamado sociedad civil, supestamente libre de la coerción estatal y del conflicto, sencillamente no existe (además hay que expulsar del espacio público a los que molestan, a los pobres, a los débiles, incluso a los feos, y a todo aquel que no se comporte como un perfecto y educado ciudadano de clase media; veáse Manuel Delgado).
Es un idealismo un poco tonto, sinceramente. ¿Dónde está ese maravilloso espacio, libre de coerción? Está en las fantasías de un Habermas o de una Adelana Cortina. Y ese idealismo cumple el objetivo de asegurar un orden social injusto, creando la ficción del civilizado y limpio y quimérico País de la sociedad civil de los lazos afectuosos y el ágora pública (un espacio sin conflictos, que es el sueño de los fascismos y de los nacionalismos más reaccionarios). El idealismo de la ausencia del Estado, que ve la sociedad civil o el espacio público como algo maravilloso, sirve en realidad para legitimar un totalitarismo estatal maquillado de democracia, que se permite tratar a los ciudadanos como si estuvieran en una clase de parbulitos (no fumes, etc, los tentáculos de la biopolítica)
La izquierda aséptica de los espacios públicos no quiere mancharse la manos, ni quiere ser izquierda, quiere mantenerse pura en abstracciones como espacio público, sociedad civil, donde todos llegarían (condicional) supuestamente, a consensos. Es como la utopía de Habermas, hacer de la sociedad un congreso de académicos (utopía que entusiasma muy poco o nada, la verdad).
Evidentemente, la realidad no funciona así, y el conflicto se da constantemente en la sociedad civil, si es que este concepto tiene algún sentido o es operativo en algún sentido.
PD: No obstante, en el fondo estoy de acuerdo con Almudena Grandes, pero claro, con un sistema electoral injusto, votar a IU, en León, por ejemplo, es directamente tirar el voto a la basura...
Posted by SeñorS at Febrero 20, 2008 07:06 PM