Muy poca gente levanta la vista de sus miserias y desventuras cotidianas y grises. Contadas además con una extraordinaria profusión de detalles aburridísimos, obligándote a asentir, con una sensación creciente de encarcelamiento apoderándose de ti, y las consiguientes ganas de huir. A cualquier lugar, pero lejos de aquí, muy lejos de aquí. Extraña y difusa meta.
Muy poca gente levanta la vista y se detiene a contemplar las nubes, por ejemplo. Esto pensaba una tarde Eloy Martínez, con una ingenuidad envidiable. Pensaba esto en el mismo instante en que unas nubes rojizas perfilaban el cielo cada vez más oscuro de un invierno cuya virulencia, también en ese mismo instante, remitía y daba paso a un viento sereno, amable, acogedor.
Eloy había aspirado desde que era muy pequeño y muy callado a lograr un grado de serenidad practicamente invulnerable que le permitiera deslizarse por la existencia sin luchar y con una sonrisa evanescente adornándole siempre el rostro. Pero era difícil. A veces lo conseguía, pero era difícil. Yo también, como todos, me olvido de levantar la vista, mi panorámica se reduce a la miseria y a lo gris, a lo que no importa porque es aburrido y te quita las ganas de vivir, te las arranca de cuajo, como un navajazo.
Lamemos nuestas heridas, pero pocas veces logramos averiguar cuándo se produjeron, cómo, por qué.
Tengo la cabeza llena de preguntas, pero las respuestas se esfuman. Como las nubes, que ahora han desaparecido del cielo. Un enorme nubarrón gris lo cubre todo. Y más tarde dejará de sonar la música, se me acabarán los cigarrillos, sobrevendrá el desastre sordo e invisible que nos recubre como un manto y nos impide levantar la vista del suelo de nuestras miserias cotidianas.
Además no hay esperanza, vivir con esperanza es una carga muy pesada. Yo quiero aligerar mi existencia incluso de la esperanza y habituarme a las nubes, al viento, a las formas, a los colores, a los sonidos. Quiero captar mis sensaciones sin intermediarios, con la sencillez aplastante de los niños inconscientes. Abrir los ojos, ver. Como una primera mirada atenta y entregada, desligada y valiente. Como escuchar las formas hudizas de la noche, ahora que el cielo ya se ha ennegrecido por completo y mi meta resplandece, serena, escondida, al fondo de algo, sonriendo con una sonrisa evanescente, divertida, un poco irónica pero siempre amable y habitable y ligeramente ausente.
Posted by SeñorS at Enero 6, 2008 06:56 PMSabes por un accidente encontre este blog.. y q gusto me da,, me he quedado estancada aqui... q manera tan esplendida de utilizar cada palabra, definitivamente es un deleite leer cada frase, cda parrafo...es casi adictivo no puedo parar de leer cada frase q sigue.
no se nada de usted "señorS" pero no necesito hacerlo para decirle q es un gusto leerle...
NaT
Posted by: Nat at Enero 20, 2008 08:14 PMGracias... un gusto recibir elogios XD
Posted by: Sr. S. at Enero 21, 2008 04:01 AM