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Posted by SeñorS at Diciembre 6, 2007 01:34 AMHola de nuevo! Ya he hecho lo de las diferencias entre Platón y Aristóteles, pero me parece demasiado largo. No se. No me convence. A ver si tienes un ratillo para leerlo y me dices que te parece (espero que por ser tan largo no te cause problemas en el blog). Muchas gracias.
Aristóteles conoce el pensamiento de los filósofos precedentes: Jonios, Pluralistas, Parménides, Sofistas, Sócrates, etc., Fundamentalmente a través de las enseñanzas de Platón. Su proyecto filosófico, que no está ligado a intenciones políticas como en el caso de Platón, lo construye, en parte, a través de una revisión crítica del pensamiento de ellos, fundamentalmente del de su maestro, asumiendo y rechazando propuestas de todos ellos y proponiendo otras nuevas. Criticó la doctrina platónica de las Ideas afirmando, por una parte, que la dualidad platónica de dos mundos separados planteaba serias dificultades a la hora de comprenderla y explicarla y, por otra parte, “decir que las Ideas son modelos y que las cosas participan de ellas no es sino pronunciar palabras vacías y construir metáforas poéticas”. Frente al Idealismo de su maestro, Aristóteles se decanta por el Realismo en cuanto que rechaza el carácter trascendental que Platón le otorga a la idea y sostiene que ésta guarda una relación inmanente con el mundo empírico que es tanto como afirmar que las ideas están contenidas en le mundo que percibimos.
Sin embargo, Aristóteles también es el claro ejemplo de cómo alguien acaba siendo víctima de sus propias críticas. Negó la existencia de realidades trascendentales y separadas, pero cuando el desarrollo de su física le planteó dificultades tuvo que introducir esas realidades. En la explicación de la estructura de la realidad natural, introduce el concepto de sustancia segunda (la forma) y si bien la entiende ligada a la materia, no deja de constituir un problema resolver esa relación inmanente (problema que resuelve apelando a la lógica y a su teoría epistemológica, pero que honesta claramente resuelto desde la consideración de la realidad); y en la explicación del movimiento introduce dos conceptos metafísicos más, la materia primera y el motor inmóvil.
Aún así, el rechazo del idealismo y consiguientemente del dualismo ontológico es el eje vertebral de todas sus investigaciones y será decisivo a la hora de establecer diferencias epistemológicas ontológicas, antropológicas, éticas y políticas con respecto a su maestro.
Aristóteles adquiere el compromiso implícito de elaborar un alternativa científica y no poética a la doctrina de las ideas de Platón, buscando la articulación real y no metafórica entre lo sensible y lo inteligible, lo universal y lo concreto.
La huella de Platón en su alumno es profunda. Como Platón, Aristóteles considera que el humano por naturaleza desea saber. Ambos comparten el convencimiento griego de que la realidad es inteligible al estar dotada de un logos, y que es en este conocimiento en el que el hombre encuentra su realización. Para Aristóteles, como para Platón, el verdadero saber es un saber por las causas. Sin embargo, mientras que Platón entiende la episteme como una única ciencia de lo suprasensible, de las ideas, Aristóteles distinguirá entre ciencias teóricas y ciencias prácticas, que tienen diferente objeto de estudio.
Para Aristóteles las ideas son transfiguraciones de las cosas sensibles mismas, eternizadas e inmovilizadas. La idea platónica no es ni causa eficiente, pues no explica el origen del movimiento, ni causa formal, porque la verdadera forma (esencia) es intrínseca a lo sensible, ni causa final, pues el bien de cada cosa es inmanente a ella, ni, obviamente, causa material. Por otra parte, los modos en que Platón intenta resolver el problema de las relaciones entre mundo de las ideas y naturaleza, le parecen a Aristóteles incongruentes. Para Platón la realidad era la idea, de modo que el conocimiento era el conocimiento de la idea en cuanto que esta era el universal. Sin embargo, para Aristóteles la realidad no es sólo la idea, sino que establece diez categorías de la realidad (la realidad de la sustancia y las realidades predicativas). Además, hay dos clases de realidad, natural y artificial, y la realidad natural es dual, ideal y sensible, pero no son mundos separados como afirmaba platón, sino que constituyen una realidad única.
En la teoría del conocimiento la crítica de Aristóteles al dualismo platónico se concreta en la negación de las dos ideas básicas de la gnoseología platónica: la anámnesis y la dialéctica como ciencia de las ideas separadas. Si, como afirma Aristóteles contra Platón, no hay más realidad que los seres singulares, el conocimiento habrá de explicarse enteramente a partir de los elementos del mundo sensible, con lo que la sensibilidad no aparece ya como un obstáculo al conocimiento, sino más bien como una mediación y un camino indispensables hacia el mismo. Aristóteles insiste en la continuidad de este camino que permite elevarse de la sensación a la ciencia. Frente a la intuición platónica de la dialéctica, el conocimiento será así el término de un proceso de inducción o abstracción a partir de lo sensible, un proceso en el que los materiales presentes a la sensibilidad son elaborados por la actividad sintética de la mente en distintos niveles o grados, cada vez más complejos. Si Platón pretendía tomar como punto de partida en la construcción de la ciencia un conjunto limitado de verdades (las ideas) y ellas eran las que conferían unidad a la ciencia, en Aristóteles la unidad proviene de la exposición demostrativa y lógica de lo investigado.
Para Platón las ideas o formas son realidades que subsisten independientes del mundo físico. Esta separación entre el mudo inteligible y el mundo sensible presenta graves dificultades cuando se pretende explicar la relación entre los dos mundos: en cuanto se dice que los objetos físicos participan de las ideas, estas parecen ser inmanentes al mundo sensible; por otra parte, las ideas deben ser trascendentes en cuanto se afirma que los objetos físicos son mera imitación imperfecta de las ideas. Aristóteles no rechaza totalmente la teoría de las ideas de Platón, sino sólo su existencia separada de lo sensible, pues para él no era posible una esencia de las cosas que existiera separada de ellas.
En Platón hemos visto que el ser es la esencia (eidos-idea). La sustancia (ousía, que significa ente, lo que tiene ser) es el verdadero ser, lo que es apto para existir por sí, lo que existe en sí y no en otro. Considerada en su aspecto lógico, la sustancia es el último sujeto de atribución: a ella se refieren todos los predicados, mientras que ella misma no se predica de ningún otro sujeto. Pues bien, el ser sustancial no es otro que el ser concreto sensible, la pluralidad de los entes de la naturaleza. Lo que no es sustancia, esto es, el ser dicho en los modos no sustanciales, se llama accidente: son modificaciones que sobrevienen a la sustancia y que no existen en sí sino siempre en otro, en la sustancia (contra la teoría de las ideas de Platón, no se puede hablar de belleza en sí, de bien en sí, de justicia en sí, pues estos términos son accidentales, no sustanciales).
De la sustancia primera, es decir, de lo individual como individual, no hay ciencia, según Aristóteles. El intelecto deduce la sustancia segunda al encontrar lo común e igual en múltiples particulares distintos. Entonces se entiende la sustancia primera a partir de la sustancia segunda. Es decir, que lo individual se entiende a partir de lo universal, como en Platón, si bien, al contrario que en Platón, no hay un objeto separado para el conocimiento universal, pues éste es una elaboración intelectual realizada a partir de la experiencia sensible.
Aristóteles, fiel a su espíritu científico, encuentra integrados en la realidad natural lo inteligible y lo sensible, lo universal y lo concreto. La realidad de la que debemos partir, o realidad primera, es la de las cosas concretas que nos rodean y que percibimos por los sentidos. Este es el realismo aristotélico en contraposición al idealismo platónico.
Como hemos visto en la exposición de las doctrinas de Parménides y de Platón, la consideración del movimiento como algo absurdo ( Parménides) o como una realidad defectuosa (Platón) conducía a la negación de la posibilidad de la física, es decir, de una ciencia del movimiento. Aristóteles rehabilita el movimiento: lejos de ser absurdo o imperfecto, el movimiento es causa de reconciliación de los entes con el ser.
Aristóteles tiene del movimiento un concepto teleológico (de telos). Todos los seres se mueven naturalmente hacia su fin, que es su propia perfección; afirmación de clara resonancia platónica pero de sentido muy distinto al de Platón, pues el fin al que tienden las cosas es inmanente a las cosas y no, como en Platón, trascendente y superior a ellas.
La separación platónica entre el mundo sensible y el mundo inteligible daba lugar a una concepción del hombre en la que el alma era una realidad independiente del cuerpo. Aristóteles, fiel a la realidad inmediata del mundo sensible, entiende al hombre como ser natural en que el alma es principio vital que le hace a la vez animal y humano inseparablemente. Cuerpo y alma son una única realidad en que sólo conceptualmente podemos distinguir los inmaterial de lo corpóreo, hasta el punto de que el estudio del alma habrá de basarse en lo biológico. El alma es “acto” de un cuerpo organizado, el cual tiene potencialidad para vivir. Las consecuencias de esta doctrina del alma cuestionan la inmortalidad del alma y la reminiscencia platónica.
En el hombre, las distintas operaciones se ordenan jerárquicamente en función del alma racional, que tiene (ha de tener), como en Platón, una función rectora.
Aristóteles se desmarca de la línea socrático platónica al considerar la Ética como un saber práctico, cuyo objetivo no era la verdad de lo universal y necesario. Lejos de proponer un bien trascendente, como había hecho Platón, Aristóteles intenta esclarecer los fines inmanentes a las acciones humanas, con vistas a ordenarlos y a subordinarlos al fin supremo de una felicidad a la medida del hombre, alcanzable en el mundo de la vida general. En su investigación, Aristóteles superará también el intelectualismo moral que parte de Sócrates, al resaltar el lazo existente entre la inteligencia y los aspectos no intelectuales de la conducta, como la pasión y la fuerza de voluntad.
Aristóteles, contrapuesto una vez más a Platón, niega la trascendencia de un bien en sí o de la forma universal del bien. Bien, como ser, es una palabra polívoca: el bien se dice de muchas maneras... Nadie busca el bien en sí, sino su propio bien. Según el ser, así el bien, pues el bien propio de cada ser está determinado por las posibilidades de su naturaleza. Llegar a ese bien es justamente el sentido de la actividad de cada ser, pues bien y fin (telos) coinciden.
Aristóteles no propone, como hace Platón en La República, una clasificación de las virtudes fundada en la distinción de las partes del alma. Cada virtud es definida a partir de un cierto tipo de situación.
Contra el “comunismo platónico” de los bienes materiales, Aristóteles considera, por razones semejantes, que el mejor es el sistema de la propiedad, adobado por costumbres y leyes que desarrollen el uso común de los bienes. Aristóteles considera que Platón, al suprimir la propiedad, confunde la causa de los conflictos: no provienen de la propiedad sino de la malicia de los hombres.
Aristóteles no tiene un ideal absoluto para la constitución del Estado, como lo tenía Platón. De acuerdo con el carácter del pueblo y con las circunstancias, puede ser más conveniente el gobierno de uno o el de varios o el de muchos (monarquía, aristocracia, república democrática), con tal de que sea ejercido para el bien común y no sólo para el de los gobernantes, como ocurre en las formas degenerativas.
En cuanto a la cosmología, Aristóteles, como su maestro, es dualista, pero en sentido distinto al platónico ya que los mundos supralunar y sublunar son absolutamente heterogéneos.
Sin embargo, en su obra más madura Aristóteles va aproximándose paulatinamente al platonismo en cuestiones decisivas.
Cuando Aristóteles tiene que dar razón inteligible del cambio sustancial tiene que recurrir a un concepto de materia última o primera muy próximo a la materia que moldea el Demiurgo platónico.
La preeminencia de la forma sobre la materia, consecuencia de la particular visión hilemórfica de la realidad, resulta ser, desde el punto de partida opuesto, un cierto regreso a las formas o esencias platónicas: la forma se considera anterior a la materia y al compuesto que es la sustancia. Tras un análisis del movimiento, la forma es también la causa primera del cambio. Las formas tienen, si no la eternidad de las ideas trascendentes, la otra eternidad sucesiva que les confiere el acto vital de la generación.
La explicación del conocimiento intelectual desde los conceptos de acto y potencia conduce a Aristóteles a introducir una mente o entendimiento activo trascendente, cuya función se aproxima a la función iluminadora que Platón atribuye a la idea de bien.
Según Aristóteles, las cosas adquieren su perfección precisamente al ser conocidas sin su materialidad. Es todo lo que se puede decir sobre la eminencia de las formas y sobre la excelencia del conocimiento sin ser platónico.
Aristóteles ha de reconocer que, si los primeros principios de la ciencia no son innatos ni se originan por reminiscencia, han de ser captados por un entendimiento intuitivo, del que no puede ofrecer otra justificación.
Y así como en la generación de las sustancias en la física Aristóteles recurre a una materia última amorfa al modo platónico, de igual manera para dar razón del movimiento en la culminación de la física ha de recurrir a un motor inmóvil, eterno y divino, es decir, a la sustancia separada e inmóvil. Finalmente la inteligibilidad del mundo material y sensible requiere lo inmaterial inmóvil entendido como realidad sustantiva. Tal es la esencia del platonismo.
Pues está muy bien ;)
Hay unas cuantas líneas maestras, digamos, en Aristóteles: las cuatro causas, el hilemorfismo, el acto y la potencia, las categorías, su visión teleológica, etc,
Se podría complicar mucho el tema, pero está bien visto
Posted by: Sr. S. at Diciembre 19, 2007 04:40 PM