Al despertarse comprendió, repentinamente, que aquel hombre era su enemigo y que su misión era matarle. Era su John Claverhouse. En su habitación cochambrosa, con la ropa amontonada sobre una silla y sobre la cama deshecha, con varios ceniceros medio llenos, latas vacías de cerveza, libros tirados por todas partes, con su barba de meses y sus ojos de anacoreta, sus gestos de extraterrestre, sus pensamientos de misántropo feroz y antipático, comprendió que en algún lugar de la tierra, un hombre al que no había visto jamás, su antítesis más profunda, era su mortal enemigo y no descansaría ya nunca más en paz hasta haber eliminado a ese ser de la faz de la tierra. No sabía cómo, pero veía claramente su rostro y la amenaza que suponía su existencia. Que de gente molesta hay por el mundo, que de imbéciles simpáticos, todos tenemos nuestro John Claverhouse en alguna parte, a punto de asaltar nuestras vidas, esparciendo ese mal sutil que lo arruina todo.
Posted by SeñorS at Noviembre 22, 2007 02:12 PMMe recuerda a Panero...
Posted by: Ismael at Noviembre 24, 2007 01:34 AM