Noviembre 21, 2007

Sin rostro

Sí, hacía frío, lo recuerdo, la mano con la que sostenía el cigarrillo se me estaba helando, el cielo estaba gris, había un luz extraña, silenciosa, como una presencia que no se ve, como algo que, no sabría explicarlo, como si la realidad fuera leve, no un peso, no como una culpa que hay que arrastrar, sino ligera, alegre y absurda, y caminaba flotando, miraba al cielo, estuve a punto de chocarme con la gente, caminaba como un sonámbulo o como un zombi, con pasos lentos, fijándome en el cielo, no en las personas ni en los edificios, y de repente no sabía a dónde iba y tuve que parar y decirme un momento, espera, dónde estamos, y no sabía por qué usaba el plural, a dónde vamos, quizá me había vuelto loco y un amigo imaginario o un dios extraviado me hacían compañía en la travesía, no lo sé, la incertidumbre y lo maravilloso me impregnaban, el cielo gris, la luz teñida de lluvia a punto de caer irradiaba algo, pero los demás parecían no darse cuenta, seguro que es cosa mía, sí, nadie más se da cuenta.

Finalmente llegué a casa (los viajes del romanticismo sólo buscan llegar por fin a casa) y seguí interrogando inútil y felizmente a aquella luz filtrada por las nubes desmayadas como si se tratara de un gigantesco Tú sin rostro ni nombre.

Posted by SeñorS at Noviembre 21, 2007 08:53 PM
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