Las palabras cojas, con chepa, las palabras jorobaditas, buenas y tristes, caían a mis pies en extraña procesión, gesticulando su desamparo, el latir resignado de perros solitarios bajo la lluvia, su determinación tranquila de aguantar el chaparrón sin paraguas, su muda convicción de resistir a pesar de todo, a la intemperie, sin tejado, solitarias, naúfragas, valientes, alocadas. Y yo las recogía y ellas me hablaban y eran un soplo de aire fresco y una risa desatada, libre al fin de sus cadenas oxidadas, y un llanto emocionado por cualquier cosa nimia, que acontece imperceptible en el vasto universo, y también eran una promesa de rostro imposible y piezas sueltas de un puzzle. Caían como una música y juntas se daban fuerzas y formaban un refugio -una arquitectura capaz de vencer la gravedad- y me agujereaban y yo las escuchaban absorto. Súbitamente desaparecían y dejaban un trazo de ecos semejante a un concierto acuático, y había que nadar con los ojos cerrados, perseguirlas, con la esperanza de que las palabras cojas, con chepa, las palabras jorobaditas, buenas y tristes, no dejarían que te ahogaras así, de que las palabras cojas, con chepa, las palabras jorobaditas, buenas y tristes, te contarían algo al oído, antes de dormir, alguna historia increíble y cierta.
Posted by SeñorS at Agosto 20, 2007 05:59 PMLas palabras cojas, con chepa, las palabras jorobaditas, buenas y tristes son asi, hablan y habñan, para luego dejar que te ahogues sin una nana al oido
Posted by: a at Agosto 30, 2007 02:33 AM