Agosto 06, 2007

Cuentos brevísimos para lectores apresurados

Una viscosa sensación de inseguridad o de culpa le mordía las entrañas el día en que traicionó a todos sus amigos y se fugó y trató de olvidarlo todo. Sin éxito. Aquel día llovía.

De pequeño quería ser pirata. Cuando de mayor perdió un ojo en un accidente de tráfico se puso un parche negro y fue feliz.

Julián siempre había soñado con la dominación mundial y con el control de las masas hasta que un día se enamoró y empezó a soñar con el mar.

Sentado en su biblioteca, Jorge encontró un libro que contenía otro libro que contenía otro libro que contenía otro libro, y así sucesivamente.

Posted by SeñorS at Agosto 6, 2007 12:00 AM
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