Agosto 01, 2007

Cuantas más películas veo de Michael Haneke más quiero a Steven Spielberg

Funny Games es pretenciosa, pedante y (esto es obvio) descaradamente aburrida. Supongo que Haneke leyó con pasión la teoría estética de Adorno, pero en su vida vio una película de Hitchcock. Un día vio la luz (o lo que Haneke se figuraba como la bombilla mágica de la verdad auténtica), salió desnudo de la bañera gritando eureka y dijo: ¡nada de cine afirmativo, nada de cine agradable, si te guste asientes!

El juego autorreferencial de la película no da resultado como crítica de la violencia ni como negación de lo establecido ni como nada, sólo nos descubre la inmensa pedantería del señor Haneke, que juzga a los espectadores, parapetado en su moral superior (moralina barata, estas palabras bastarían para definir esta insufrible película). No es provocativo, porque no provoca nada, excepto irritación, aunque supongo que era el fin que perseguía Haneke: irritar. Y aburrir. De ser así la película es un éxito.

Haneke piensa, sin duda, que el arte tiene la obligación moral de ir contra la estética para ser auténtico y no un mero consuelo. El problema de un arte que busca conocer más que agradar es que así es muy difícil hacer buenas películas, si no te llamas David Cronenberg. Si Haneke fuera la cuarta parte de inteligente que Cronenberg a lo mejor sería un buen cineasta. O al menos un cineasta. O algo parecido a un cineasta. Pero no hace cine sino discursos, y además malos discursos.

Si en un capítulo de Los Simpsons Homer dice: para qué comer hamburguesas habiendo solomillo, podríamos decir, para qué ver Funny Games habiendo La naranja mecánica. El talento inmenso de Kubrick logra en unos minutos lo que Haneke, copiándole, no logra en toda la película.

P.D: Con directores tan inteligentes como Haneke me quedo, sin dudarlo un momento, con tontos como Spielberg.

Posted by SeñorS at Agosto 1, 2007 07:10 PM
Comments

Estoy contigo. Además de vez en cuando viene bien ver a un dinosaurio comerse a alguien.

Posted by: Jimmy Jazz at Agosto 2, 2007 07:32 AM

Claro XD

Conste que yo no defiendo que el cine tenga que ser tonto y entretenido y nada más, pero mucho cine aparentemente profundo es un timo. No todo, Bergman no es un timo, por ejemplo. De hecho es un genio absoluto y "el séptimo sello" una de las mejores películas de la historia. La diferencia es que Haneke va de intelectual y nos da lecciones, Bergman no va de nada.

Posted by: Sr. S. at Agosto 2, 2007 08:55 PM

Así como en cualquier otra expresión artística, hay que lograr algún desapego del ego. Creo que ESO es lo que no llega a hacer Haneke cuando se queda en un pensardesde el discurso.


Saludaciones =)

Posted by: Lex at Agosto 3, 2007 06:20 AM

Sí, ya dice Schopenhauer por ahí que cuanto más se nota al artista peor es una obra de arte

saludaciones XD

Posted by: Sr. S. at Agosto 3, 2007 12:43 PM
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