Una brizna de ceniza ardiente acaba de incidir sobre mi dedo anular.
No es un acontecimiento espectacular, cierto, pero una vida consta de pequeños acontecimientos y no de grandes metas. Escupimos sobre las grandes metas, nos reímos de las grandes metas, despreciamos las grandes metas, estamos por encima (o por debajo) de las grandes metas. Sólo hay devenires y acontecimientos (ver Deleuze)