Mañana -por fin- acabo los exámenes. Antes del miércoles hago un trabajo sobre mis admirados Hegel y Marx (los "enemigos" de la sociedad abierta, jódete Popper) y final definitivo del agobiante período de exámenes. La asignatura de mañana es de ¿libre? elección, Introducción al pensamiento clásico, que imparten en filología. Es curioso que a los alumnos de filosofía nos dejen sacar ocho créditos cursando una versión light de asignaturas que ya hemos cursado, pero está bien. Ni siquiera hay que hacer un trabajo, ni leer libros, leerse unos apuntes y listo.
En el primer cuatrimestre cogí Mitología clásica como asignatura de libre elección. Fue, sin embargo, un encontronazo desafortunado con los filólogos. La profesora pretendía que memorizara nombres a tutiplén. Fueron las clases más aburridas que he recibido en mi vida, una tortura atroz. Lógicamente dejé de ir a clase y en el examen, tras encontrarme con preguntas tipo test (¿no hay nada que desarrollar?, ¿qué es esto?, un ordenador con todos los datos sacaría un diez, la mente cumple más funciones aparte de procesar información, por el amor de dios...) perdí la esperanza de aprobar por ciencia infusa y me dediqué a contarle la teoría del símbolo de Hegel en una pregunta que más o menos (más menos que más, ciertamente) se prestaba a ello. Era completamente absurdo, pero me daba cosa entregar el examen nada más recibirlo y además la teoría del símbolo de Hegel me parece muy interesante y me apetecía contarla, porque era justo lo que había estado leyendo el día anterior. Incluso le conté lo que opinaba respecto a que una lectura desde la perspectiva de Derrida de la teoría del símbolo de Hegel implicaba la imposibilidad de negar la inadecuación figura y contenido y que esta inadecuación se podía entender como el origen desplazado de la presencia del significado. Vamos, que tal presencia es un mito (aquí le hice un guiño al contenido de su asignatura). Y bueno, seguí un rato dándole vueltas a las posturas de Hegel y Derrida respecto al símbolo y a la metáfora. Salvo por el carácter momentáneo, destinado a la superación, de la diferenciación (entre figura y contenido, entre significante y significado) Hegel y Derrida coinciden en que la metáfora nos abre al vagabundeo de lo semántico, en palabras de Derrida. Lógicamente suspendí.
Posted by SeñorS at Junio 8, 2007 08:17 PM