Comentario del parágrafo 6 de El Ser y el tiempo, el problema de una destrucción de la historia de la ontología.
La historicidad es una estructura fundamental del “ser ahí” que hace posible la historia mundial y su pertenecer históricamente a ésta. Es, por tanto, una determinación más originaria. El “ser ahí” es su pasado, independientemente del conocimiento que se tenga del mismo, y no sólo en el sentido de que el pasado le quede a la espalda. El pasado es ontológicamente constitutivo del “ser ahí”. Éste se mueve dentro de una comprensión previa de su ser que le viene dada por su estar inserto en la tradición. La interpretación del ser efectuada por la tradición, la metafísica, ha ocultado la verdad del ser. Por tanto la destrucción de la historia de la ontología no tiene un carácter negativo. Se trata, más bien, de retrotraerse a un ámbito más originario desde el cual sea posible reiterar la pregunta por el sentido del ser, de desvelarlo, apropiándose así del pasado de forma creadora. Hay que ir a las cosas mismas, no a los conceptos heredados por la tradición. Ésta ha ocultado el origen, ha hecho que se olvide el ser
La ontología griega continúa vigente en los conceptos filosóficos, de tal manera que su recepción ha hecho del ser algo comprensible de suyo, un problema por el cual no se pregunta, porque no se ve la necesidad de plantear nuevamente la pregunta por el ser.
Para volver a plantearla es preciso destruir la historia que encubre el origen de los conceptos, buscar las primeras determinaciones del ser, y enmarcar la pregunta dentro de los límites que establece la propia manera de hacer la pregunta. Hay que hacer la pregunta de dónde y hasta dónde la interpretación del ser ha sido relacionada con el fenómenos del tiempo. Kant fue el primero en investigar en esta dirección. Sin embargo, no supo ver a fondo los problemas de la temporariedad, por cuanto no interrogó al ser en general ni hizo una analítica ontológica del “ser ahí”. Adoptó la postura cartesiana, dependiente de la escolástica medieval, que deja sin plantear la cuestión del ser de la res cogitans.
A la destrucción se le plantea el problema de interpretar la base de la ontología antigua a la luz de los problemas de la temporariedad. El ser de los entes se interpretaba como presencia, es decir, respecto a un determinado modo temporal, el presente. Ahora bien, esta interpretación se llevó a cabo sin comprender la función ontológica del tiempo. El ser sigue siendo aquello que aparece ante los ojos y el mismo tiempo es tratado como un ente más. La concepción del tiempo de Aristóteles ha determinado todas las concepciones posteriores.
La destrucción de la historia de la ontología tiene el sentido positivo de abrir un horizonte desde el cual sea posible reiterar la pregunta por el ser en su verdadera concreción.
Comentario del parágrafo 25, formulación de la cuestión existenciaria acerca del "quién" del "ser-ahí"
El “ser ahí” responde a un “quién”, no a un “qué”. En este sentido, solamente el hombre existe, las cosas son. El “ser ahí” es un ente cuyo ser es “en cada caso mío”. Esto indica una estructura ontológica, nada más. El yo es una indicación óntica. El “quién” se responde con el sujeto, con el sí mismo, aquello que se mantiene idéntico a lo largo del tiempo, refiriéndose a la multiplicidad de vivencias del sujeto. Conserva su sentido de “ser ante los ojos”, aunque se rechace, tácitamente, el “ser cosa” de la conciencia y el “ser objeto” de la persona. Hay una pre-comprensión del “ser ahí” como “ser ante los ojos”, pero la forma de ser del “ser ahí” difiere de ésta. El hecho de que sea comprensible de suyo que soy yo en cada caso el “ser ahí” no implica que se haya hecho una exégesis satisfactoria del ser del “ser ahí”. Partir del dato del yo puede convertirse en una trampa, porque no está claro que el acceso al “ser ahí” venga dado sin más por la percepción inmediata del yo. El yo es tan sólo un índice formal, provisional.
La estructura del “ser en el mundo” muestra que no existe jamás un mero sujeto aislado, sin mundo.
Del mismo modo que la comprensión óntica del “ser en sí” de los entes intramundanos pasa por alto la problemática ontológica del sentido de este ser al no darse cuenta de la estructura de “ser en el mundo”, la comprensión óntica del “ser ahí” corre el peligro de trasladar esta comprensión al plano ontológico.
El yo en tanto hilo conductor de la pregunta por el quien reclama una exégesis existenciaria.
P.D: Sé que esto ha sido un maltrato intolerable, queridos lectores :)
Posted by SeñorS at Mayo 20, 2007 03:33 AMNada tuyo es un maltrato nunca de los jamases. :)
Posted by: Eleanor Rigby at Mayo 22, 2007 07:50 PMEso. Queremos que nos castigues más a menudo.
Posted by: Ella at Mayo 23, 2007 02:51 PMjeje, vale, vale, ya os torturaré más a menudo con filósofos alemanes :p
Posted by: Sr. S. at Mayo 23, 2007 08:42 PM