Tarde o temprano a todos nos toca elegir.
De improviso, como un hachazo que corta el aire y la realidad, el camino se bifurca y si te quedas paralizado, sin saber qué hacer en medio de la calle, lo más probable es que el barro te cubra las botas y luego los pantalones y la camisa, y al final te cubrirá la cara y la boca y los ojos.
Incapaz de dar un paso, todo -la lluvia, las luces de los coches, la gente que ríe despreocupada, sin saber que quizá mañana mueran asesinados accidentalmente por la caída de una teja, las hojas de los árboles que se caen a cámara lenta y se enredan en tu pelo, los astros distantes en el firmamento- todo girará a tu alrededor sin rozarte siquiera, como si te encontraras metido en una película experimental sin argumento pero en la cual se hace patente, de un modo implacable, que entre el mundo y tú hay un hiato insalvable, incomunicación, lágrimas y sangre.
Los transeúntes te observarán como si fueras un marciano que acaba de aterrizar y salir de su nave, porque tus ojos de marciano te delatan: tú nunca supiste vivir como los demás y habitas en la dimensión de la perplejidad y el disparate.
Tarde o temprano hay que elegir. Te obligan, porque tú no quieres, bien lo sé yo, aunque en realidad no te obliga nadie, pero igualmente es obligatorio. Entonces la melancolía (a la que de modo cursi nos gusta llamar la dama azul) se apodera de tu cuerpo indeciso, plantado en mitad de la calle, lo impregna de vértigo y hasta tus uñas tienen miedo (o están tristes, el influjo de la dama azul). Tienes que decidirte, todo el mundo lo dice.
(¿Pero a qué?)
-Pero si permanezco plantado aquí, mientras todo gira a mi alrededor y el mundo pierde consistencia y credibilidad, si permanezco aquí, digo, agarrado a mi tabla como un idiota tozudo, a mi tabla de salvación, si permanezco aquí, digo, si resisto los temblores y las tormentas, si permanezco aquí, resistiendo, tal vez... quiero decir, hay que resistir, de cualquier forma hay que resistir, no acabarán conmigo, te lo prometo, les plantaré cara y habrá desesperación y horas de insomnio, y hambre y miedo y tal vez sangre, pero yo voy a permanecer aquí.