Estar solo en el desierto, emborracharte y reir y llorar con las estrellas, buscar una cueva con una linterna, echarte a dormir, despertar en otro lugar, en otro tiempo, en la casa de tu abuela: eres un niño, es verano, vas a ir a la piscina, y te tiras al agua y ahora eres un naúfrago, solo ante el peligro, el mar se enfurece, divisas tierra a lo lejos, o tal vez se trata tan solo de un espejismo, un producto de tu imaginación, un deseo de tu mente desdesperada, una alucinación... tal vez sigues en el desierto. Miras en todas direcciones: tierra, tierra y tierra, una vasta, monótona extensión de tierra, y también hay naufragios en tierra, recuerdas que dijo Goethe, mientras caminas borracho, riéndote con lágrimas en los ojos, caminas porque hay que caminar, como una figura espectral, un saltimbanqui alucinado, trazando huellas que se borran, por geografías imaginadas y tiempos que no se recobran ya sino como espejismos fabulados, fragmentos inconexos de eso que llamas tu vida y que hay que relatar porque si no no existe, darle el paradójico poder de encerrarla y desplegarla con toda su plenitud en los signos alfabéticos; si yo digo estar solo en el desierto, estoy en el desierto y estoy abrasándome los ojos de escrutar el horizonte de la palabra desierto.
Los mundos imaginarios de la literatura son plenamente reales, en tanto que imaginarios.
Para quien leer es una forma de vida que inunda todo su ser, las andanzas de su doble especular, perpetrado por las palabras, son reales, o si no él no existe.
La cerveza, las palabras y la noche son los elementos indispensables para configurar una forma de vida esencialmente errante, aun cuando uno no se mueva físicamente de la cama donde lee, bebe y escribe, pues su nomadismo visceral es de una rara especie: virtual, existencial, poético, un nerviosismo ancestral anclado en las entrañas de su ser, una sed desmesurada y peligrosa que no se calma con líquido alguno y que raramente se comprende, un temblor y un espasmo en que se agitan recíprocamente los ojos y su correspondiente macrocósmico, las estrellas mudas.
Posted by SeñorS at Octubre 2, 2006 02:11 AM¿Estás ahí? ¿De veras escribes esto hace casi tres años, casi todos los días? ¿Contestas a estos comentarios? ¿Crees en la comunicación, en que alguien te lee, te siente, intuye, en medio de la noche? ¿te importa?
yo al menos hoy te he leído, y quería contártelo.
me ha gustado lo que pones, no te conozco, así que no sé si me gustarías; supongo que si fueras así todo el tiempo no me gustarías nada, pero si eres así cuando te recoges y sacas a relucir tu alma, me gustas mucho.
Yo creo que crear, escribir, es más resistir que comunicar, pero a la vez creo que si no se comunica no tiene sentido, que su único, exclusivo sentido consiste en ser leído y comprendido.
No soy así todo el rato, sería un coñazo... aquí estoy tentado a decir alguna estupidez de escritor dl tipo, aunque "mi única identidad consiste en la escritura", lo cual es mentira: los poetas son seres esencialmente mentirosos, aunque vivan sus mentiras como plenamente reales.
Debo ser diferente a mi escritura más poética, me lo han dicho, pero secretamente soy igual.
Posted by: Sr. S. at Octubre 19, 2006 03:23 PM