Deja un bonito cadáver
que resplandezca en la noche,
un rostro salvaje y hermoso,
con el que enjuagar las lágrimas
de nuestras borracheras desesperadas,
nuestros sueños borrosos
apenas dibujados entre el humo y la cerveza,
esos sueños que el tiempo anestesió,
hoy convertidos en sombras pálidas,
en un eco inaudible...