Junio 01, 2006

Y a mí que leer a Cioran me deja sereno y relajado, con una sonrisa traviesa y feliz

Cioran es probablemente el único ser humano capaz de ser un místico nihilista sin contradecirse, o contradiciéndose con total coherencia.

Escuchar el viento dispensa de la poesía, es poesía. El mismo viento que escuchaba Cioran nos lleva, por la ruta de las asociaciones mentales, a Pound: dejad hablar al viento, ese es el paraíso.

Cuando se rechaza el lirismo, emborronar una página se convierte en un infortunio: ¿qué sentido tiene escribir para decir exactamente lo que se tenía que decir?

Hay en el hecho de nacer una ausencia tal de necesidad, que cuando se piensa en ello con un poco más de detenimiento, a falta de saber cómo reaccionar, uno se queda con la boca abierta.

Siempre he buscado paisajes anteriores a Dios. De ahí mi debilidad por el Caos.

Sólo se deberían escribir libros para decir cosas que uno no se atrevería a confiar a nadie.

Se dice: fulano no tiene talento, sólo tiene un estilo. Pero justamente es ese estilo particular lo que no se puede inventar, es con lo que se nace. Es una gracia heredada, el privilegio que tienen algunos de hacer sentir su pulsación orgánica: es algo más que el talento, es su esencia.

El mismo sentimiento de no pertenencia, de juego inútil, donde quiera que vaya: simulo interesarme por lo que no me importa, me afano por automatismo o por caridad, sin involucrarme jamás, sin estar nunca en ninguna parte. Lo que me atrae está en otro lado, y ese otro lado no sé qué es.

Tengo todos los defectos de los demás, y, sin embargo, todo lo que hacen me parece inconcebible.

Cuando se sabe de manera absoluta que todo es irreal, no tiene ningún sentido fatigarse para demostrarlo.

El primer pensador fue sin duda alguna el primer maniático del por qué. Manía poco habitual y de ninguna manera contagiosa. Raros, en efecto, son los que la padecen, los que están roídos por la pregunta y sin poder aceptar ninguna certeza, pues nacieron en la consternación.

El tiempo puro, el tiempo decantado, liberado de acontecimientos, de seres y de cosas, no se manifiesta sino en ciertos momentos de la noche, cuando se le siente avanzar con el único propósito de llevarlo a uno hacia una catástrofe ejemplar.

Todo lo que se emprende me parece pernicioso y, en el mejor de los casos, inútil. En última instancia, puedo moverme, pero no puedo actuar. Entiendo muy bien, demasiado bien, las palabras de Wordsworth sobre Coleridge: Eternal activity without action.

El fanatismo es la muerte de la conversación. No se charla con un candidato al martirio. ¿Qué decirle a alguien que se niega a entender vuestras razones y que, desde el momento en que uno no acepta las suyas, prefiere morir a ceder? Al menos los diletantes y los sofistas aceptan todas las razones...

No hay negador que no esté sediento de algún catastrófico sí.

En lo más íntimo de sí mismo el hombre aspira a alcanzar la condición que tenía antes de la conciencia. La historia es sólo el rodeo que da para conseguirlo.

Uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando están equivocados, sin perder de vista, no obstante, que están hechos del mismo barro que sus opresores.

Sólo tiene convicciones quien no ha profundizado en nada.

Cioran, Del inconveniente de haber nacido

Posted by SeñorS at Junio 1, 2006 02:58 AM