A menudo no tengo ideas definidas y soy la pura negación de lo que afirma mi interlocutor. Algo así decía Gombrowicz, lo que le convierte en el dialéctico (la negación es el motor de lo real) más lúcido y salvaje (negaría también ser dialéctico, dialectizando así la propia dialéctica). Siguiendo su ejemplo, Pensamientos Despeinados declara unas cuantas oposiciones, ante interlocutores imaginarios pero probables:
-Oposición a la idea de que el Amor mueve la historia. Además de cursi, es una momumental estupidez.
-Oposición a la idea de que la Verdad está en el interior. La Verdad está ahí fuera. O mejor, la Verdad no está en ninguna parte. O aún mejor, todas las Grandes Palabras Mayúsculas son una monumental estupidez.
-Oposición total y absoluta a la idea de que la literatura es expresión del alma de alguien (probablemente del alma infinitamente aburrida de alguien). El lenguaje pertenece al mundo. La literatura produce, crea mundos, microuniversos de sentido o lo que sea, pero es un arte, no una terapia.
P.D: Seguiré con mis oposiciones y tal vez me oponga a mis propias oposiciones (gran momento dialéctico, la negación de la negación) y eso que yo soy un ser básicamente no-dialéctico, y no porque la niegue (caería en sus redes) sino porque afirmo la inocencia del devenir, la positividad de lo existente (Nietzsche rules, Hegel no rules)
Posted by SeñorS at Mayo 25, 2006 03:18 AM