Algunos miembros de esta alucinada conjura contra la realidad manifestaban una peligrosa tendencia hacia la especulación ociosa, y se pasaban muchas horas al día discutiendo acerca de las relaciones entre la realidad y la ficción, conjeturando la remota, pero hermosa, probabilidad de traspasar el espejo y habitar en la ficción, en el reverso de lo real (y lo visible es sólo un ejemplo de lo real, como decía Paul Klee), en la verdadera vida que desde aquí, desde fuera del jardín, sentimos ausente. En ese lugar (o en ese no-lugar) nuestro yo se disolverá en la Gran Autoconsciencia Cósmica, y no dejaremos de ser, al contrario, seremos más plenamente, según algún conspirador místico.
La revuelta contra los místicos no se hizo esperar. Fueron acusados de huir cobardemente hacia la trascendencia. Las discusiones entre los partidarios de la trascendencia y los partidarios de la inmanencia duró catorce días y catorce noches, pero será narrada en el próximo capítulo, ya que el narrador, un chico muy responsable, debe irse a la cama a dormir porque mañana tiene que ir a clase.
Próximamente en sus mejores pantallas la Gran Batalla Inmanencia Vs. Trascendencia
Posted by SeñorS at Mayo 18, 2006 01:47 AM