Y en su paseo las multiplicidades ontológicas de la realidad asedieron su cabeza como un relámpago hiperestético...
Hablan las voces:
Por allí resopla.
Frente al pelotón de fusilamiento.
La del alba sería, aplastó el cigarrillo con la suela del zapato y se dirigió lentamente hacia el crepúsculo con el fusil posado sobre la espalda: su cara reflejaba tristeza.
Las blancas praderas lo aterrorizaban de un modo sublime.
Dios se manifiesta en todas las cosas pero permanece en sí mismo absolutamente inaccesible.
Un círculo cuyo centro está, cabalmente, en cualquier parte.
Sí, fue él, es culpable, matadlo.
El ser cuelga sobre la nada, dijo el erudito conferenciante entre lágrimas.
Las llaves están en el fondo del mar, en el fondo del mar, ¿no te das cuenta? es terrible, la puerta jamás se abrirá, jamás, es para llorar.
Imagínese el insondable universo contenido en una diminuta canica, da que pensar.
Aquella tarde de abril yo fumaba un hachís excelente y hacía sol y leía un montón de cosas apasionantes sobre el pensamiento medieval, que Dios se creó a sí mismo al crear el Universo y que una cosa es lo que las cosas son y otra cosa es lo que las cosas significan.
Ya nadie lo recuerda, pero yo lloro todas las noches. Sí, el olvido es el lago que han formado mis lágrimas, noche a noche, lágrima a lágrima.
Y, en fin, las líneas de todas las vidas se tuercen.