-Maldito caharro forjado en las calderas del infierno, insufrible trasto demoníaco, diabólico aparato tocapelotas, ¿quieres hacer el favor de no colgarte cada dos por tres, sacando de quicio a mis nervios, del quicio en el que estaban cómodamente instalados? Si no lo haces, sino desistes de tu satánica tarea, me veré obligado a recurrir a la violencia, y eso que yo soy una persona básicamente pacífica, pero todo tiene un límite, pedazo de belcebú tecnológico...
-...
-Ah, ¿no constestas?, ya verás quién soy yo, te devolveré al averno del que nunca debiste salir...