-Y a mí que lo del macrobotellón me ha hecho muchísima gracia, como si fuera una performance representativa del grado de descerebramiento a que hemos llegado los jóvenes de las sociedades posindustriales...
-Pero te has vuelto un posmoderno, tío, qué te ha pasado, ¿ya no das el coñazo con los de la teoría crítica?...
-Claro, mira, las categorías de progreso, revolución, utopía, han caído, yo no tengo la culpa. Piensa en el genio de Warhol, él solito representa el fin de la modernidad, todas esas construcciones simbólicas han fracasado. Las utopías devienen infiernos totalitarios (la utopía y la libertad son antinómicas, y perdón si le estropeo las ilusiones a algún alma bienpensante y esperanzada) y somos incapaces de imaginar un futuro que no sea catastrófico, si no mira las películas, es una tragedia, pero nos hemos aburrido de la gravedad de esos pensamientos trágicos y nos hemos acomodado en la levedad posmoderna, claro que la levedad del ser puede ser insoportable, no sé si me estoy poniendo demasiado filosófico...
-Bueno, al menos no has citado a Lacan
-Se me pasó. En cualquier caso... ¡¡¡aúpa esos jóvenes franceses en lucha!!! Hay esperanzas, todavía, a pesar de todo, sí, dale.