Marzo 16, 2006

El extraterrestre que se sumergía en las texturas del Universo

Eres un tarado, un jodido extraterrestre, te veo caminar por la calle, desgarbado, esquijarado, como arrastrándote... ahí todo delgadito, casi pareces un yonqui, despeinado y con cara como de asombro ontológico, quiero decir asombrado porque las cosas sean, sin más, de eso sólo se asombran los tarados... ¿Y si las cosas no fueran?¿Si nada pasara?¿No has pensado en eso? El miedo a que ya nada sea... En realidad es extraño, no habitar más en la tierra, eso lo dijo un tal Rilke; y otro tarado dijo que estar muerto es fatigoso... Es extraño, un muerto no puede ya experimentar nada... La muerte, el terror a que ya nada sea... Pero estás loco, mira a los demás, no caminan por la calle como perdidos en laberintos abstractos, quiero decir que no caminan por la calle pensando que hay un mundo más allá de lo representable, más allá de las formas, al que la poesía alude sin alcanzarlo, sin tocarlo... la poesía dice: éste es mi amigo invisible... ¿Y cómo corroborar su existencia? A lo mejor no existe, insiste o subsiste... Algo así dice Deleuze... Algo así, porque nunca se sabe. Nadie camina por la calle tan absorvido en sus fantasías introspectivas que ni percibe los semáforos en rojo... Así caminas tú, y si por ejemplo una chica te para para pedirte un cigarrillo te quedas desconcertado, como si acabaras de aterrizar en la tierra, te pones nervioso, siempre te pones nervioso por nimiedades, y balbuecas sí, creo que sí, toma, mirándola con unos ojos incapaces de comprender esa repentina aparición de una persona real en tus laberintos ficticios... Y sonríes como un bobo cuando te da las gracias... A los chicos no les das cigarrillos, que se los compren ellos, las chicas sin embargo te hipnotizan con su poder mental, claro, sí, sus sonrisas hipnóticas... En serio, a veces creo que eres un extraterrestre, paraces alejado de las cosas, de la realidad, como si un velo invisible o una pantalla transparente te dificultara la relación con el mundo, o te la hiciera distinta, no sé, contigo nunca se sabe... No sé, qué complicado eres, taradito... Existes y ya está, tampoco hay que darle más vueltas... Tantas vueltas acabas mareado, ¿y para qué?, ¿ves? Ni tú mismo sabes contestar, tú que tienes contestaciones para todo, por muy absurdas o alucinadas que sean... Porque a veces no te entiendes ni tú mismo cuando hablas, las palabras se te enredan... O se te atragantan, te quedas callado, sólo dices no sé... Sí, se te atragantan las palabras... Sí, claro, se me atragantan, no sé, no sé por qué, pero tampoco es que haya siempre motivos... La gente siempre pregunta por qué hiciste esto o lo otro, y a veces, muchas veces, ni siquiera hay motivos, no lo sabes y punto y sólo hay confusión, pero no siempre es tan complicado... Estuve tirado en la hierba, leyendo, al sol de media tarde, la primavera, estaba muy a gusto, todo era sencillo, corría una brisa suave... Nada más, la existencia absurda se tornaba una experiencia maravillosa... Lo maravilloso irrumpiendo en el mundo de los hechos, lo de Jünger, estaba muy bien... Ya, y luego esos ataques de melancolía, siempre sin motivo... Pero son hermosos, como la lluvia... Si te concentras en escuchar el sonido de la lluvia notarás que el Universo entero compone melodías, ritmos, tonalidades y texturas en que es dulce sumergirse...

Posted by SeñorS at Marzo 16, 2006 12:54 AM