Dije: quizás. Hay cosas que vamos a ignorar para siempre. Son los lìmites del pensamiento màs clarividente. Lo màs que se pueden hacer son deducciones, como en una geometría de contornos fantasmas... Fijate que papà tenìa ese buen carácter, por un lado, y por otro el miedo al futuro, la preocupación: una cosa era el precio de la otra. Y vos por tu parte: la despreocupación, la falta de temores de un verdadero lirio del campo, pero tambièn depresiva, melancólica, siempre al borde de la crisis nerviosa. Son cuatro mitades de las que dispuso mi cubilete genético, para armar y rearmar a gusto un hombre... Podría jactarme de haber heredado lo bueno de los dos, de pagar el bien con bien. ¡Si fuera tan fàcil! Las geometrías tambièn se complican, se llenan de curvas. Recièn decìa que sentìa como si una de mis mitades se hubiera evaporado, y el vacìo se redujera a reflejar lo que quedò. Ahì veo el embrión de una historia de fantasmas, ¿no? La vida y la muerte como mitades. Lo malo es que en mì todo se hace teórico, filosófico. Tan lleno estoy de lógicas retorcidas que cosas tan simples como la alegrìa o e goce de la vida se me hace imposible alcanzarlas sin un rodeo por las historias, por los fantasmas.
César Aira, Madre e hijo.
Se puede leer entero en http://www.madreehijo.blogspot.com/
Aún no he leído mucho de Aira, pero presiento que no tardaré en unirme a la tribu de sus admiradores. Dijo algo así como que si no podía ser el escritor más genial, trataría de ser el más raro. Raro en el buen y mejor sentido, raro como Vila-Matas (Bolaño dijo de que el único escritor con que se podía comprara era, precisamente, Vila-Matas). También dijo que se hizo escritor para que lo dejaran seguir leyendo en paz. Mucho mejor leer.
Posted by SeñorS at Marzo 10, 2006 01:49 PM