Fuera lo que fuera, yo detestaba a John Claverhouse. No es que me hubiera hecho alguna de esas cosas que la sociedad considera trastadas o jugarretas. Nada de eso. El mal era de un tipo más profundo, más sutil, tan elusivo, tan intangible, que desafiaba cualquier análisis definido y claro hecho con palabras. Todos experimentamos cosas de este tipo en algún momento de nuestras vidas. Pues vemos por primera vez a determinado individuo, a alguien que ni siquiera soñábamos que existía en el instante anterior; y sin embargo, desde el primer momento, nos decimos: este tipo no me gusta. ¿Por qué no nos gusta? No sabemos por qué; sólo sabemos que no nos gusta. Que lo detestamos. Eso es todo. Y eso es lo que a mí me pasaba con John Claverhouse.
¿Qué derecho tiene un hombre así a ser feliz?
Jack London, Cara de Luna.
Orinar es aburrido y yo siempre supe buscarme cosas en las que pensar cuando vaciar mi vejiga se volvía urgente. Aquel día, como tantos otros, tiré de la cadena antes de terminar y contemplé fascinado cómo el agua y mi orina se mezclaban en un acto creativo semejante al de fundar el mundo o escribir una novela.
Enrique Vila-Matas, Extraña forma de vida
Posted by SeñorS at Marzo 8, 2006 01:17 AM