Marzo 07, 2006

Diario de un tipo sumamente peligroso

Soy un tipo sumamente peligroso: odio a las parejas que salen de los cines y por las noches leo, borracho como una cuba, relatos de Edgar Allan Poe. Lo digo completamente en serio, soy un tipo verdaderamente siniestro. Cuando leí Platero y yo me dieron ganas de matar al burrito tan suave que se diría todo de algodón. Me reí a carcajadas, sin embargo, leyendo ese relato de Jack London en que un tipo irritante, una especie de Ned Flanders, con cara de hogaza de pan, llamado John Claverhouse, molesta al protagonista por el mero hecho de existir. ¡Valiente nombre, Claverhouse! ¡Y esa cara, insoportable! El protagonista le asesina. Aplaudí a rabiar.

Como les decía, soy un peligro ambulante, pura dinamita a punto de estallar; insulto a las viejas que se ríen en los cines y no me dejan escuchar la película, por ejemplo. Otro rasgo de mi carácter diabólico se puso de manifiesto cuando, al terminar de ver Mar Adentro, rodeado de aquella panda de lloricas, yo me puse a gritar que Amenábar nos había traicionado, que dónde estaba el autor de Tesis, que aquel bodrio infumable y sentimentaloide plagado de moralina barata no lo podía haber rodado él, que sin duda Amenábar había muerto y un impostor se hacía pasar por él. Los conmovidos y bienpensantes espectadores de la sala me miraron como si estuviera loco, cuando sólo estaba diciendo la verdad, que Mar Adentro es una mierda de película y que la indignación moral es, normalmente, la máscara con que se cubre el idiota.

En fin, soy un tipo sumamente peligroso: uno de los momentos más felices de mi vida fue cuando en La Guerra de las Galaxias el emperador declara el primer imperio galáctico. Y me enamoré perdidamente de la reina Borg en Star trek: Primer contacto.

Posted by SeñorS at Marzo 7, 2006 01:45 PM