¿Conocen la historia, estremecedoramente hermosa, del chico que se arrancó los ojos y se tumbó sobre la hierba a esperar que dos estrellas cayeran justo en las cuencas vacías de sus ojos?
Ahora ya la conocen, y nos les sorprenderá saber que antes de hacerlo dijera: tengo que hacer algo, no sé qué, pero algo, porque adentro del pecho tengo un agujero; no es que me moleste mucho, en realidad me hace mucha compañía, pese a ser un agujero, es sólo que todo el rato me obliga a rellenarlo: leer, fumar, escribir, caminar, estos son algunos verbos que exige mi agujero para calmarse, porque siempre anda nervioso, no por algo sino por nada, nervioso en general, no sé si me explico. Lo tengo que vigilar, para que no me engulla. No creas que es fácil convivir con él, aunque tampoco me gustaría que desapareciera, lo echaría de menos, quiero decir que ya nos hermos acostumbrado el uno al otro, a vagar sin objeto por los libros, por las calles. Nos emborrachamos juntos y cantamos canciones. Pero tengo que hacer algo.
Y lo que hizo ya lo saben. No es muy probable que las estrellas quepan en las cuencas de sus ojos, pero quién sabe.
Posted by SeñorS at Febrero 20, 2006 07:48 PM