Febrero 20, 2006

No sé qué escribir, así que veamos cómo se las gasta Bolaño avivando giles

Ganas de escribir, pero... ¿escribir qué? Me encojo de hombros. No salgo a cazar palabras, prendo un cigarrillo y miro al cielo. Es un cielo gris. Escribir como verbo intransitivo, como gimnasia... espiritual, sí, diría espiritual, pero no se puede decir, la palabra ha sido contaminada con connotaciones religiosas. No obstante, hay que ejercitarse, el abismo cansa mucho. No salgo a cazar palabras, espero a que lleguen, miro en todas direcciones, buscándolas: ¿qué, venís, malditas hechizadoras de mentes?

Igual hoy se fueron con otro, las muy putas le estarán comiendo la boca a otro. Bueno, qué se le va a hacer. Les dejo con un pequeño texto de Bolaño, dado que a mí hoy las palabras me han abandonado como a un perro escuálido, me han dejado tirado en mitad de la calle. En mitad de la calle, hay que joderse, con el frío que hace, y yo sin bufanda.

Yo no sé cómo hay escritores que aún creen en la inmortalidad literaria. Entiendo que haya quienes creen en la inmortalidad del alma, incluso puedo entender a los que creen en el Paraíso y el Infierno, y en esa estación intermedia y sobrecogedora que es el Purgatorio, pero cuando escucho a un escritor hablar de la inmortalidad de determinadas obras literarias me dan ganas de abofetearlo. No estoy hablando de pegarle sino de darle una sola bofetada y después, probablemente, abrazarlo y confortarlo. En esto, yo sé que algunos no estarán de acuerdo conmigo por ser personas básicamente no violentas. Yo también lo soy. Cuando digo darle una bofetada estoy más bien pensando en el carácter lenitivo de ciertas bofetadas, como aquellas que en el cine se les da a los histéricos o a las histéricas para que reaccionen y dejen de gritar y salven su vida.

Bolaño, como todo el mundo sabe, tenía más razón que un santo.

Ni clásicos ni inmortales ni gloria ni hostias, perros rabiosos dando puñetazos sobre el teclado en habitaciones húmedas, perseguidos por caseras, muertos de hambre, locos que son todo oídos al silbido del viento, perros románticos y detectives salvajes.

Posted by SeñorS at Febrero 20, 2006 05:25 PM