El lamentable partido socialista (¿socialista? Ja) ha decidido covertir a los fumadores en chivo expiatorio (al grito ¡que vienen los masones!, pero en plan democrático y políticamente correcto: ¡los fumadores son unos asesinos!), con lo que ahora hay que marginar al fumador y tratarlo de drogadicto. El Estado deviene organo paternalista cuya misión es proteger a los ciudadanos de sí mismos (el pensamiento que sostiene la absurda política de prohibición de drogas, que ha fracasado pero les da igual), y nosotros, pobres ingenuos, románticos trasnochados, soñadores bobalicones, que creíamos que existía una cosa llamada libertad individual; nosotros, pobres ignorantes, no sabíamos que lo que está bien es vivir en un totalitarismo encubierto bajo una falsa ilusión de libertad, ay.
(inciso: la democracia representativa es una farsa, o es directa o no es, ¿qué es eso de que alguien hable representándome?; y más cuando la libertad de elección es un chiste, sólo hay dos partidos, los dos siguiendo la misma economía política, la misma ideología)
Con ridículas campañas de concienciación (adoctrinamiento, por supuesto, el equivalente democrático a la violencia dictatorial), a través de la televisión, nos enseñan lo que está bien y lo que está mal. Penoso. La ideología de la salud ha alcanzado cotas de fanatismo e intolerancia curiosas. Y tristes. Tras toda esta histeria subyace un terror que incapacita para aceptar que la enfermedad y la muerte forman parte de la vida, y la ilusión de que los no-fumadores lograrán la inmortalidad. Pues sepan que la teoría de la intencionalidad de los actos es mentira, o sea, que el azar configura el destino. La ilusión de control es eso, una ilusión (infantil).
Así que brindo por un año de rebelión libertaria (¿quién no quiere matar al Padre-Ley-Estado?)
Posted by SeñorS at Enero 4, 2006 06:07 PM