-Vives en tu mundo, tienes la cabeza llena de pájaros, no haces otra cosa que fumar y leer, no tienes objetivos, no te labrarás un futuro, no ganarás dinero, no vives en el mundo real, ya verás que palos te vas a llevar, nunca estás de acuerdo con nadie, tú no tienes opiniones, llevas la contraria a todo el mundo y luego te encoges de hombros, nunca escuchas cuando te hablo, pareces un extraterrestre perdido, incapaz de comprender dónde estás, por qué, la gente normal trabaja y tiene hijos y punto, es así cómo funcionan las cosas, trabajas, tienes hijos, te mueres, deja ya de dar el coñazo con los poetas, los poetas son vagos, inútiles, no hacen nada, la gente normal no se pasa horas callada pensando cómo atrapar la belleza de las calles mojadas, frías, nocturnas, no se pasa horas callada imaginándose que llega a una playa desierta y se dedica a escrutar el mar con la mirada, no, la gente normal no se bebe tres litronas de cerveza para escribir por la noche, hasta las seis de la mañana, la gente normal no se acuesta tan tarde ni cree que Alejandra Pizarnik sea el acontecimiento más importante de la historia de la literatura, la gente normal sabe que las películas de David Lynch son una mierda, la gente normal puede hablar de fútbol sin ponerse a gritar me aburro, socorro, la gente normal no insulta a la gente normal que lee El código Da Vinci...
-Ya, bueno, la gente normal, no sé a quién te refieres, el problema es que usted no ve mi pensamiento.
-¿Qué quiere decir eso?, ves, la gente normal no dice cosas así
-Quiere decir exactamente eso, y si leyeras un poco a Artaud sabrías que el problema es ese. La conciencia es una isla. Nos comunicamos sólo indirectamente, a través de palabras. El problema ha sido, es y será siempre que usted no ve mi pensamiento.
-¿Y hace falta que te enfades? La gente normal no se enfada ni dice cosas tan raras.