Carta abierta a los niños de los colegios de España:
¡Escupid sobre los poemas de Góngora y, si hace falta, sobre vuestra profesora de lengua!
Y ahora, tras denunciar el escándaloso sufrimiento al que son sometidos los niños en los colegios por parte de los profesores de lengua, e instarlos a la rebelión, a la hermosa y caótica rebelión, mostraré mi asombro ante una idea asombrosa que, no obstante, escucho sin parar, pero cuya verdad dista millones de años luz de estar clara. Es evidente que nada es evidente. En fin, ¿a qué viene eso de que los clásicos son los mejores libros, que el tiempo ha puesto las cosas en su sitio, como si el tiempo fuera una especie de ente mágico y el crítico literario por antonomasia que con su supremo criterio dice éste sí, éste no? Pues no. Nuestros clásicos podían perfectamente haber sido otros, ni mejores ni peores que los que se han impuesto como canónicos, (de hecho cada época histórica lee desde una determinada perspectiva), pero ésto no deja de ser una verdad trivial.
El caso es que resulta curioso que reverenciemos tanto libros que nadie lee y a que a nadie le gustan, pero, claro, son clásicos, por lo tanto son buenos (ésta la lógica ilógica de los que así razonan). Ni el tiempo pone las cosas en su sitio ni las obras de arte son eternas; lejos de ser eternas están atadas a un tiempo histórico concreto en el cual se pueda sentir su honda significación.
P.D: Que te den por el culo, Siglo de Oro español, y que te den por culo, novela picaresca. Y, ya de paso, que te den por culo, novela histórica.
Posted by SeñorS at Diciembre 13, 2005 11:59 AM