Hay que ver Pi, de Darren Aronofsky, genio culpable de perpetrar esa maravilla poética y cinematográfica: Requiem for a dream.
La espiral aurea está en todas partes. Fundido en negro.
Un matemático lee a Spinoza en un cuarto atestado de libros, ceniceros y latas de coca-cola vacías, y piensa, paseando sin parar de un lado a otro de su pequeño, caótico cuarto:
panteísmo, dios es inmanente al mundo, el sentido del mundo debe quedar fuera del mundo, no podemos salir fuera del mundo, veríamos otra película, el hombre es el ser que es y ha de ser, la estructura del Universo es numérica, puedo crear un modelo para comprender el mundo, existencia, trascendencia, existencia, trascendencia, la idealidad de las matemáticas, el pensamiento se objetiva, ello piensa, se piensa, no Yo pienso, el ser es anterior al pensar, la realidad radical es la vida, las matemáticas no sirven para describir la realidad vida, se percibe con el otro lado del hemisferio cerebral, yo estoy lejos de la vida, sólo tengo hemisferio analítico, números, números, los números pertenecen a la realidad del mundo, no son una creación de mi subjetividad, intersubjetividad en todo caso, el esquema sujeto-objeto sólo es sostenible desde una metafísica dualista que divida al ser en dos sustancias, Descartes tiene la culpa, Spinoza tiene razón, sólo hay una sustancia, el mundo tiene un orden lógico y necesario, sin embargo hay libertad, las cosas suceden sin un para qué, pero no escapan de las matemáticas, y hay libertad, sí, aunque quizá libertad se escriba con el lado del hemisferio que yo no uso, no sé, es posible, posible, qué palabra, vida, la realidad vida, quizá es un fundamento demasiado metafísico, Nietzsche, te embrujaste tú solo, pero no sé, existencia, trascendencia, existencia, trascendencia, como ExistenZ, de Cronenberg, no sabemos si estamos dentro del juego, la paranoia ontológica, los detectives sospechan, pero no hay Ser detrás de las pariencias, no hay caverna, no somos prisioneros de las imágenes, simulacro, si nuestros cerebros estuvieran en cubetas, el desierto de lo real, el sentido de la vida, la cuadratura del círculo, Pi, el estudio cinematográfico de la realidad rueda una película sin final, incertidumbre, incertidumbre, existencia, trascendencia, existencia, trascendencia...
Y nuestro matemático filosófico siguió pensando al ritmo de sus paseos de un lado a otro de su cuarto.
Posted by SeñorS at Noviembre 14, 2005 12:08 PM