Octubre 15, 2005

Por cierto

Hace mucho que no escribo aquí, porque yo en los cibers no me acabo de encontrar a gusto; y por cierto que casi me aburren ya los textos plagados de florituras supermetafóricas y supersimbólicas y superlíricas.

Ayer por la noche, o por la mañana, no sé muy bien cuándo, en fin, pensé: manifiesto dogma 2005 para la escritura. Me entusiasmó la idea de crear un Von Trier textual, o sea, escribir con las vísceras, no con laberintos proustianos. En fin, que los gustos tienen sus metamorfosis, porque si no uno se aburre. De Tim Burton a Von Trier y de Flaubert a Bukowski, pasando por un montón de películas serie B. No creo que haya que elegir: si las novelas plantean diversas posibilidades existenciales, pues el lector se transfigura en el individuo mágico que vive todas esas posibilidades sin preocuparse de si leer tal escritor está en contradicción con leer tal otro. No lo está porque ni la literatura ni la vida son discursos, simplemente son, y lo que es no teme al principio de no-contradicción.

Otro por cierto: soy incapaz de leer Neuromante. No es que no me guste, es que no me enetero de nada. Qué se le va a hacer. Aunque, bueno, igual lo leí con mucho sueño. Luego me pondré con el ciberpunk, a ver qué pasa. Piensen en lo de alucinación consensual referido al propio estatuto ontológico de mundo (no de los objetos, claro. Las tres ideas de la metafísica: Dios, Yo, Mundo)

Hay que ver películas de Jim Jarmusch, es absolutamente imprescindible.

Y sería un crimen no ver Gato Negro, gato blanco, de ese bosnio chiflado, disparatado: Emir Kusturica.

No es imprescindible, pero escuchar a Janis Joplin a las 7 del amanecer lluvioso de un sábado colgado fuera del tiempo no está mal. Una botella de bourbon le daría un toque más estrella de rock de los 70 se dispone a morir joven porque la vida es lenta, pero con un cigarrillo la cosa no está mal.

Por cierto, que llueve con una fragilidad encantadora, como un poema o como una tabla salvadora.

Otro por cierto: dice alguien (creo que Danto, no estoy seguro) que ahora podemos rescatar la belleza, porque nadie la quiere. Es cierto, el arte contemporáneo la expulsó, y con razón, vamos, que la belleza renacentista se había vuelto un aburrimiento total que sumía al ser en un estado de perpetuo bostezo. Pero, en fin, que vuelva. Hay que estar atentos para descubrir qué nuevas formas, bajo qué disfraces camina ahora, por calles mojadas. Las calles mojadas son bellas, eso es seguro.

Hasta luego.

Posted by SeñorS at Octubre 15, 2005 06:06 PM