Agosto 07, 2005

el tipo de la pipa que no era una pipa

De mi infancia no recuerdo nada, excepto una tarde de verano en que, mientras regresaba a casa, cansado después de haberme pasado todo el día pensando cómo era posible que con átomos y tiempo se formara todo lo que vemos y todo lo que no vemos, un tipo que llevaba sombrero y fumaba en pipa y reía todo el rato sin venir a cuento, me mostró un paraguas enorme, y me preguntó:
-¿A que no sabes qué es esto?
-Claro que sí, se trata de un paraguas -dije yo, que era un niño prodigio.
El tipo estalló en una sonora carcajada que parecía no tener fin, se quitó el sombrero (tenía el pelo blanco y pinta de científico loco, igual que Doc en Regresa al futuro) y se lo volvió a poner, y luego dijo, muy serio y en voz absurdamente alta, gesticulando exageradamente, como quien anuncia el fin del mundo y te informa de que eres la última esperanza de la humanidad, el elegido que habrá de devolver el equilibrio a la fuerza, o el elegido por el oráculo para liberar a la humanidad:
-Claro que no, eso es sólo lo que parece.
luego, tras unos segundos larguísimos (el tipo se sumió en un silencio bastante incómodo e inexplicable, mirando el suelo fijamente) le pregunté de qué se trataba en realidad. El tipo del sombrero pareció sorprenderse de oírme, a juzgar por la exagerada mueca de asombro de su rostro y su ceño fruncido, e incluso sorprenderse de mi presencia, como si no me recordara, e incluso de la suya, como si de pronto nos encontrásemos en un planeta extraño en el que la temperatura descendía a 150 grados bajo cero al caer la noche y no pudiésemos ser teletransportados a la Enterprise, y dijo:
-Ah, ¿te refieres a este objeto que sólo en apariencia es un sombrero? -preguntó, señalándose el no-sombrero- se trata de una máquina voladora decadente, has de saber que corren tiempos difíciles para los objetos voladores, hoy en día parecen meros sombreros, como este artilugio que llevo puesto sobre la cabeza, que parece un sombrero, tratándose en realidad de un animal imaginario capaz de volar por todo el universo, pero claro, ya se sabe, la televisión ha reducido vuestra capacidad cerebral, y además está el positivismo, que ha arruinado vuestra imaginación, y las instituciones educativas, en las que os manipulan y os adoctrinan, y está la propaganda y los anuncios televisivos, que son fascismos encubiertos, el equivalente democrático a la violencia dictatorial...
-En realidad me refería al paraguas -le interrumpí, pues su digresión amenazaba extenderse hacia el infinito, como una euclidiana línea recta, o más bien como un proyectil entrópico o fractal que siembra el caos o la complejidad estructural o semántica-, pero da igual, supongo que se trata de un paraguas aparente y es una máquina voladora, o un animal imaginario, en realidad y puede ser categorizado análogamente al sombrero. ¿Y la pipa?
-Esto no es una pipa, pipiolo impertinente -dijo muy serio, casi cabreado- además la realidad es que el paraguas tampoco es una máquina voladora en realidad, o un animal imaginario en realidad, ya que la realidad es tan sólo una configuración azarosa, codificaciones de lo posible susceptibles de ser transformadas, de hecho son diferentes en regiones diferentes del laberinto temporal, así pues, como el gato de Schördinger, que dentro de la caja está vivo y muerto, el paraguas está simultáneamente en dos estados, o tal vez más, que incluyen máquina voladora y animal imaginario, con lo cual podemos pensar...
-¿Entonces qué es? -volví a preguntar, interrumpiendo su exagerada tendencia a divagar.
-Obviamente, mi pequeño e ignorante aprendiz, esta pipa es un cofre que conseguí en uno de mis viajes por el País imaginario patafísica, enterrado al lado de un árbol cuyo fruto son poemas dadaístas escritos por nadie, formados al azar por el viento que arranca hojas y palabras... este cofre, para que te enteres, alberga en su interior una pócima mágica que, consumida en la dosis exacta, te proporciona la capacidad de volar y traspasar el velo de Maya, es como salir de Matrix, o más bien como hallar el catálogo de los catálogos en la vasta biblioteca, y la posibilidad de hallarlo no es computable a cero, una vez tu organismo ha absorvido la dosis exacta y las reacciones químicas de tu cerebro te abren de verdad los ojos a todas las configuraciones de la realidad a la vez, y no te sientes abrumado, al contrario, tienes una intuición extraordinaria, vas un paso más allá del pensamiento, te conviertes en superhombre; el problema es que aún no he resuelto el puzzle que habrá de decirme la dosis exacta, un número que se obtiene al resolver la ecuación dibujada en el puzzle. Este puzzle, mi jovencísimo padawan, preso aún, lamentablemente, de una concepción determinista y simplista del Universo, es harto complicado, puesto que quien lo resuelva habrá desentrañado la estructura de la realidad, del todo, que incluye todas las trayectorias posibles, la de este universo en el que estamos ahora y las de todos los Universos posibles, y podrá volar y descubrirlo, ser iluminado... por lo tanto, como habrás adivinado a pesar de tu terca estupidez y de haber sido maleducado en un país de catetos que abominan de lo intelectual, necesitamos a un físico teórico experto en mecánica cuántica aficionado a las exégesis más inverosímiles de esta teoría, que, no obstante, tienen muchas probabilidades de ser las ciertas, a un matemático fanático de Lewis Carroll, a un informático en paro fanático de Ghost in the Sell, a alguien cuyo abuelo o bisabuelo viera de cerca a Schopenhauer, a un lector empedernido de Borges, a un filósofo experto en ontología fundamental que no se maree leyendo el Ser y el Tiempo y a George Perec, o la información de sus estados de conciencia mientras escribía La vida instrucciones de uso, para resolver el puzzle. Has de saber que nos jugamos mucho, si no resolvemos el puzzle tendremos que contentarnos con que los paraguas sean paraguas, los sombreros sombreros y las pipas pipas. Ahora dime (dijo mostrándome de nuevo el paraguas)
-¿Qué es esto?
-Obviamente se trata de un pájaro disecado -dije yo- o al menos un pájaro disecado en esta región temporal, en otra combinación, en otro universo, con las ondas colapsadas de forma diferente, puede ser un águila, o una serpiente con alas.
-Bien, creo que has puesto la primera pieza del puzzle, empiezas a comprender y a abandonar tu antigua visión empobrecedora del mundo (una ceguera parcial), la fuerza está contigo, bienvenido a un mundo sin límites. Ahora tenemos que iniciar la búsqueda, formar el equipo y fijar un lugar de reunión, algún bar de mala muerte, lejos de los intelectuales con becas y lejos de las universidades, allí podremos conspirar a gusto, sin estar expuestos a la estupidez de los académicos, que no dudarían en calificar nuestra empresa de locura o de pérdida de tiempo o de delirio fantacientífico, vete tú a saber, esos creen que las cosas son como son, son ontólogos fundamentalistas del realismo, nuestros enemigos.

P.D: :-)

Posted by SeñorS at Agosto 7, 2005 06:33 PM