cuando llegamos, dijo que sentía bullir en sus cojones un montón de ángeles. la frase estaba bien, pero era una transformación de lo que supuestamente dijo un tal Francesc Pujols al final de una conferencia sobre los ángeles, interrogado por una señora sobre dónde se encontraban los ángeles: señora, los ángeles son una cosa de la que nosotros, los hombres, tenemos los cojones llenos, eso fue lo que dijo. lo cuenta Dalí en una entrevista que se puede leer en El viajero más lento, de E. Vila Matas (nombre que leído al revés es Satam Alive, Satán vive, como cuenta el propio satán, o sea Enrique). además voy a arrojar el semen sobre el abismo, añadió. de nuevo la frase no estaba mal, pero ahora era una copia más o menos literal de algo que dice Panero en un poema. ángeles sobre el abismo, te das cuenta, dijo, si pudiéramos actualizar todas nuestras potencialidades la de cosas que podríamos hacer... y se quedó pensativo o tratando de parecer un tipo interesante y con cierto aire de excéntrico que muy fácilmente se confunde con la estupidez. o no haríamos nada, cero, absolutamente nada, del mismo modo que si alguien lo entendiera todo no entendería nada. se contradice usted, dijo. eso tiene que ver con la batalla entre lógicos y retóricos de la que hablábamos más abajo. o bueno, en realidad no, quiero decir que si pudiéramos oir a la vez todos los ruidos que produce el universo sólo percibiríamos un caos ininteligible, sin ningún sentido.
volviendo a lo de tener los cojones habitados por ángeles dispuestos a arrojarse sobre el abismo, se dará usted cuenta sin necesidad de apuntarse a un curso acelerado de hermeneútica, por cuanto resulta evidente, que la frase alude a cierta energía interior, o a una serie de alborotadas mezclas químicas producidas en el cerebro, que nos lleva a contemplar el mundo como el escenario idóneo para desplegar nuestros delirios más efervescentes, carentes de toda funcionalidad, es decir, la locura poética conquistando el mundo y consciente de su imposibilidad de no ser derrotada, a pesar de lo cual su derrota resplandece con un brillo que hechiza a los que supieron sustraerse a la sistemática mutilación de la imaginación que intentaron llevar a cabo los profesores que maleducan a los niños limitando sus potencialidades. que no se atreva a entrar quien no tenga los cojones llenos de ángeles, eso es lo que habría que poner a la entrada de las escuelas.
me sobran huevos para hacer surf aquí
Apocalypse Now