Julio 10, 2005

discurso del hombre cuyo deseo era ir al bosque a disparar latas de cerveza vacías

estoy harto de mi reflejo en el espejo, dijo, voy a romper todos los espejos de la casa. voy a irme a vivir a una cabaña en el bosque. voy a comprarme una pistola y voy a disparar latas de cerveza vacías por la noche, cuando llueva y haga frío y los pájaros enjaulados hayan perdido la esperanza. dispararé para ganar esa guerra absurda, que algunos denominan vida y otros carrera de obstáculos. voy a romper los espejos, dijo, hay demasiados capullos mirándose en ellos. los pájaros enjaulados serán mis amigos. lucharemos juntos en el bando de los derrotados y será resplandeciente nuestra victoria, quiero decir nuestro fracaso... no sé si me entiendes, quiero decir que hay demasiados capullos diciéndote qué es lo normal y qué es lo raro, qué está bien y qué está mal, qué es lo que hay que hacer y qué no... hay demasiados capullos dando consejos, seguros de sí mismos. no sigas ninguno. dispara por las noches, latas de cerveza vacías. eso está bien. no te mires nunca en los espejos, porque mienten. túmbate en la hierba, al atardecer, y fuma muy despacio. desconfía de los que lo tienen todo claro... son peligrosos. bueno, en realidad lo que son es unos gilipollas. sólo es posible sustituir las perplejidades por certezas haciendo trampas cobardes. dios es la suma de nuestras cobardías, de nuestros temores, el invento más delirante de la soledad del hombre. nunca vayas a misa, por el amor de dios, ni se te ocurra contemplar ese lamentable espectáculo de viejas cobardes. mucho mejor disparar latas de cerveza vacías, mucho más espiritual y saludable para el alma. huye de la moralina barata que exhiben los que lo tienen todo claro. son gilipollas, no sé si te lo he dicho ya, creo que sí. en fin, voy a irme al bosque y voy a convertirme en el guardián entre el centeno, eso es lo que quiero, evitar que los adultos gilipollas conviertan en gilipollas a los niños.

muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. miles de niños. y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. sólo yo. estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él.
J.D.Salinger, El guardián entre el Centeno.

Posted by SeñorS at Julio 10, 2005 07:35 PM