Julio 05, 2005

el entusiasmo de la mirada que poetiza el mundo

con la urgencia de un animal acorralado, y con la alegría de un borracho que baila en los tejados al ritmo de Blue Monday, miro con mis ojos negros, que esta tarde se han empeñado en ser ametralladoras, y yo poco puedo hacer para disuadirles de su locura de naúfragos soñando con la orilla; miro, digo, y por un instante ebrio y prodigioso, pareciera que es posible sacudirle el misterio al mundo tan sólo mirando y mirando, dejándose inundar, una hoja en manos del viento. Francis Bacon, el pintor, dijo algo así, que sus ojos eran ametralladoras. todo escritor debería tener ametralladoras en lugar de ojos, y mirar la rosa hasta desgastarla, morder la rosa, escupir la rosa, quemar la rosa o inundarla en el mar. en el aire, de agua eléctrica, los árboles murmuran entre sí y se cuentan las interminables historias de los hombres, historias de cobardes y alguna de un capitán intrépido y chiflado como el capitán Ahab, de jóvenes ingenuos, un poco perturbados porque leyeron demasiado los románticos alemanes y que, precisamente por eso, en sus sueños violentos renuevan el mundo, y viven entre el fervor revolucionario y el pasotismo cínico, viendo pasar los días, la suma de casualidades que dibuja caminos confusos, imperfectos, viendo los destinos rotos de los que se arriesgaron, o los destinos que se contemplan como quien ve llover, sin intervenir demasiado, pero prestando la máxima atención posible, como si en la lluvia, que cae lenta, misteriosamente y hace un ruido que es como un masaje que aquieta las entrañas inquietas y cura, al menos un rato, algunas heridas, como si en la lluvia, digo, se escondieran los ecos de todo lo que quisimos. he vagado por una nostalgia infinita, decía un verso, supongo que francés, porque suena como a champán melacólico y alegre, con esa alegría rara que Georg Trakl encontraba en su tristeza, y que por eso dijo sólo estoy alegre cuando estoy triste. hay otro verso francés: una tristeza erótica. no recuerdo nada más del poema, sólo esto de una tristeza erótica, que también suena a champán, y huele a lluvia, a lluvia que entra sigilosa por la ventana y envuelve tu piel, para ser exactos. el mundo no siempre accede a parecerse a un verso francés, claro está. pero a veces sí y a veces un inmenso viento lluvioso parece que va a llevarnos por fin, que nos trae el mapa de lo que no existe y que por fin podremos ver este asombroso territorio con los ojos muy abiertos, con los dientes apretados.

P.D: esto es sin duda abusar de su paciencia, pero escribo como quien corre hacia adelante y no puede frenar porque si frena le raptará el hombre del saco.

Posted by SeñorS at Julio 5, 2005 09:38 PM