la calidad me parece que es la peor noción que uno puede manejar para evaluar el arte. La calidad es hoy un producto industrial, casi todo lo que se ve en el mercado de bienes culturales tiene una cierta calidad, es muy difícil hoy ver una película que no cumpla ciertos requisitos o un libro publicado que no tenga una forma, un cierto aspecto, que no cumpla unos mínimos. Así que esta no puede ser una meta a alcanzar por los artistas, hay que buscar formas de romper esa calidad promedio, porque el problema es que lo vuelve todo muy uniforme, muy parecido entre sí, y entonces uno lee una novela y dice: “sí, no está mal” y luego coge una novela de otro autor de otro país y lo mismo: “bueno, sí, no está mal”. Es como el triunfo de la medianía. Y eso a mí me resulta desolador. Lo que me interesa son esas obras que me hacen preguntarme: “Pero ¿esto es realmente arte?, ¿esto es una novela o qué es?”. Prefiero el desconcierto, la perplejidad, la incomodidad.
Alan Pauls
Alan Pauls, que fue el protagonista de un ficción de tintes borgeanos (en realidad Borges es el pilar que sostiene todo lo que está relacionado con la ficción) en la que Roberto Bolaño y Enrique Vila-Matas se inventaron a Alan Pauls. En cualquier caso, Alan Pauls existe de verdad, lo cual no deja de ser raro, eso de existir de verdad. aún no he leído nada del señor Alan Pauls, por cierto, pero mañana mismo me lanzo a por sus libros.
el arte no puede consistir únicamente en correción formal. si no hay algo más no hay arte, habrá funcionarios con horarios o profesionales de las formas, formas vacías, huecas, aburridas. por supuesto el problema de la definición del arte, lejos de estar a punto de resolverse, se complica cada vez más, sobre todo despues de la novela de asesinatos en que consiste la posmodernidad: asesinato de la historia, del sujeto, del sentido, etc, cosas que tiene el posestructuralismo. mi impresión, seguramente equivocada, puesto que se fundamenta básicamente en la ignorancia y sus atrevimientos, es que la posmodernidad viene a ser una especie de vanguardia contradictoria que anuncia el fin del poder de las vanguardias (anuncio tardío, acabaron hace mucho, aunque no su nostalgia, y de su nostalgia es de donde hay que salir, atreverse a seguir creando despúes del fin de las vanguardias, y despúes de la posmodernidad, que certificó su cadáver) es decir, que la posmodernidad mira hacia atrás sin cesar, y a base de citas, referencias, recreaciones, compone un mundo heterogéneo: hay un cajón con miles de movimientos artísticos, con formas que uno puede usar a su antojo, pero ya sin la significación profunda que tuvieron en el pasado, y el posmoderno elige unos u otros y los revisita, de tal forma que el sentido de los mismos varía, frecuentemente acudiendo a la ironía. el posmoderno puede sacar del cajón la exaltación del sujeto en que insistían los románticos, y reirse de ella; aunque en este caso la risa y el llanto están muy cerca, y en el silencio que sucede a la risa se nota cierta brisa melancólica. ya no podemos ser surrealistas, ni futuristas, tan sólo neosurrealistas o neofuturistas, o neoloquesea, y algo verdaderamente nuevo es lo que habrá de librarnos del yugo del prefijo neo, obras capaces de formular las preguntas a las que alude el señor Alan Pauls.
porque tiene razón el señor Alan Pauls, hay que buscar formas de romper esa calidad promedio. el problema, obviamente, es cómo hacerlo. romper esa calidad promedio es la tarea de los grandes. Bolaño lo hizo. Vila-Matas lo hizo. muy difícil llegar tan alto sin marearse, sin desesperarse. pero si queremos que el arte no sea mera mercadotecnia, mero entretenimiento para esa clase media que lee a Pérez-Reverte, una espeice de hamburguesas McDonalds que se comen, se consumen rápido, pero que saben todas igual en todas partes del mundo, ésa es la tarea, adentrarse en lo desconocido, y no cerrar los ojos.
P.D: este texto se me fue de las manos, y todo lo dicho referente a las vanguardias y la posmodernidad es un embrollo en el que nada queda claro (y qué pereza me da tratar de desembrollarlo, ni se imaginan, pero es verano, sean benévolos; autocrítica: si la posmodernidad compone un mundo heterogéneo, por qué se queja de su uniformidad, no es esto una contradicción?) pero, en fin, tal vez estemos ante el nacimiento del Confusionismo (que nada tiene que ver con el Confucionismo, de Confucio, pese a su cercanía fonética). en cualquier caso, la idea es que hay que crear con sinceridad y valentía y no con listas de ventas ni con manidos esquemas de intriga para vender muchos libros a las señoras que leen en las piscinas. tampoco se trata de que estas señoras se frían las tetas tratando de desentrañar al enrevesado de Joyce o discutan sobre la Crítica de la Razón pura en la frutería, yo no he dicho eso.
Posted by SeñorS at Julio 5, 2005 04:39 PM