El azul no es sino la mano temblorosa que se abre paso entre las selvas de la noche como una caricia (noches azules, no os da vergüenza habitar en la inexistencia de mis fantasías, bajo mis párpados, y no venir a rescatarme de una vez?) como unos ojos cuya mirada es la promesa de algo, de que algo, por fin, va a suceder, el acontecimiento que estábamos esperando, aunque el único acontecimiento posible sea la muerte, algo quizás a modo de maquillaje de la única verdad, del único argumento (la muerte, la muerte) de la obra (¿y qué es la vida?, preguntas y yo me encojo de hombros), como al final de la película en que el héroe está obligado a morir, o si no hace trampas y no es un héroe sino un muñeco inmortal en el reino asombroso de la inexistencia. Algo por fin va a suceder, dice, repiten, con ojos cansados, esperando a Godot no como metáfora de la vida sino como su realidad inmediata e ineludible, algo que nos libre de esta mierda, amigo, reza por algo que nos libre de esta mierda, como dijera Ray (o por qué no un Apocalipsis con fuegos artificiales y palomitas y refrescos retransmitido por pantallas planas y gigantes?) El azul de la noche, por tanto, miente haciendo ver como posibles acontecimientos allí y más tarde, siendo lo cierto que sólo hay aquí y ahora, siendo lo cierto que somos pequeñas marionetas arrojadas a la existencia, facticidad absurda, como dije ya en uno de mis frecuentes arrebatos existencialistas, y hay marionetas poéticas, solitarias, sin convicciones, marionetas monstruo (no te acerques a los poetas, son unos monstruos horribles, unos monstruos de soledad, como dijo un poeta, Raúl no sé qué: no recuerdo su apellido) capaces de gozar de la tristeza, amantes del alcohol porque el goce comienza en la autodestrucción, prólogo a la entrada en el mundo fantástico de la inexistencia, por cuanto autodestruirse es mirar por el agujero de la cerradura el jardín de la inexistencia.
Posted by SeñorS at Mayo 24, 2005 06:42 PM