Abril 25, 2005

filosofía-ficción

En el año 1998, Carlos Gómez-Ruano, a la edad de 19 años, escribió una extraña novela en la que mezclaba ciencia ficción y una filosofía que el propio Ruano calificó de demencial. La historia transcurría en el año 2050. El espíritu absoluto se objetivaría por fin, se realizaría en la historia, gracias al esfuerzo de un joven genio de las matemáticas, un genio autista llamado Kleist. El joven genio planeó deconstruir una por una todas las oposiciones que, según él, limitaban el pensamiento (el espíritu), oposiciones clásicas como alma/cuerpo, apariencia/verdad, etc. Kleist diseñó un programa cuyo primer principio extraía de la Lógica del Sentido, de Gilles Deleuze, y que formuló así: las paradojas son la afirmación de dos sentidos opuestos a la vez.

La novela de Gómez-Ruano pasó desapercibida hasta el 3 de septiembre del 2003. Sergio González, de veinte años de edad, leyó la extraña novela que, por cierto, se titulaba Hegel haciendo el pino como fondo de pantalla. Hacia una ciberfilosofía despúes del fin de la posmodernidad en el ecuador del siglo XXI, y escribió un ensayo ya clásico en el que explora la conexión entre el autismo de Kleist y el síndrome de Asperger que, por lo que sabemos, padecía el propio Ruano. A raíz del famoso e influyente ensayo de Sergio, la obra se convirtió en objeto de culto para una serie de peligrosos fanáticos, creándose una escuela llamada El Nuevo Orden Ciborg y la Belleza del Apocalipsis
Las interpretaciones teológicas se sucedían sin parar: dios estaba al final, no al comienzo. Nietzsche mató a un fantasma. Dios era una masa hipercompleja de estructuras capaces de dar sentido pero en sí mismas insignificantes, etc.

Coincidí con Ruano en enero de 2005. Está escribiendo la segunda parte, que de momento se titula Qué mal me cae Alan Sokal, textos de ciencia ficción para niños escritos por un filósofo posestructuralista. La historia cuenta la infancia de Kleist y su obsesión por entrar en un mundo de doce dimensiones sin tener por ello que dejar de beber coca-cola. la pregunta crucial es: ¿existirá la cocacola (pequeño objeto A lacaniano) en un mundo de 12 dimensiones?

Pronto conoceremos la respuesta

Posted by SeñorS at Abril 25, 2005 01:03 PM