Enero 15, 2005

a las tres y media de la noche

viernes noche y estoy en casa. seguro que esos cabrones ya están borrachos. ah, dulces locuras de borrachos. pienso en la necesidad de estar ebrio: de alcohol, de vida, de muerte, de literatura, de música, de cualquier cosa. parafraseando a Hörderlin: el hombre es un dios cuando está ebrio y un mendigo cuando está sobrio. ahora soy un mendigo aburrido sin ganas de ir a la cama. prendo un cigarrillo. escribo para escribir, para tenderle trampas al tiempo. estoy cayendo, soy Humpty Dumpty cantando, hacia algo oculto tras el velo de la noche. cierro los ojos: soy Breston Ellis, bronceado y hasta el culo de cocaína; ahora soy Malcolm Lowry, bajo el volcán, borracho y escribiendo. aplasto el cigarrillo y el silencio de la noche me inunda los pulmones y yo quiero arañar el disfraz de la noche y desvelar su rostro, que las estrellas se deshagan en sonrisas. ahora soy un boxeador retirado en alguna película en blanco y negro y estoy tirado a la salida de un bar, con la nariz rota chorreante de sangre y el alma esparcida en el charco de una vomitona y me levanto y regreso a casa tambaleándome, confundiendo las farolas con estrellas, y el aire frío enjuaga mis lágrimas, y de repente me pongo contento y me da por reirme a carcajadas en las calles solitarias; soy un loco feliz sin nada que perder. mientras imagino vidas, destinos rotos, la noche avanza sigilosa, inmóvil. otra vez me voy a dormir, terco animal nocturno, terco soñador de imposibles, sin que la noche me haya susurrado su secreto al oído. hasta mañana.

Posted by SeñorS at Enero 15, 2005 03:30 AM