Aún soy proyecto, posibilidad, esa incertidumbre empapada en niebla que habita los árboles desnudos, soy esa hoja, seducido por ese vértigo de arrojarse a lo desconocido, a la nocturnidad clandestina de lo prohibido, lo peligroso, e imagino irresponsables compañeros de viaje a la deriva, malditos y alucinados, de cantos atormentados, gente como Rimbaud, que es ya un personaje literario, o Herman Hesse entrando en el teatro sólo para locos, o Nabokov febril y su traviesa, perversa, fascinante Lolita. Pero ni siquiera pude uno acomodarse en su indeterminación, en sus fantasías de errante solitario creador de mundos, hay que crear esos mundos, para descubrir sus rincones, abismarse en sus profundidades sin nombre, que esperan con sus brazos sonrientes y frágiles, seducidos sin remedio por la belleza crepuscular de las ruinas. Y ella, que no pertenece a este mundo, me susurra algo al oído y hay un mar brumoso que la envuelve y ella desaparece y su sonrisa permanece. La soledad es imposible, porque está poblada de fantasmas, leí no sé dónde. Y los seres reales se componen de multitud de seres imaginarios. Algo así dijo Graham Green, creo.
Bueno, se supone que ya no soy adolescente y que esta incertidumbre es o un anacronismo imperdonable por la sociedad instrumental que desprecia a los ensimismados soñadores inútiles, o un juego de niño terco que se niega a entrar en el mundo aburrido de los horarios, de la vida programada y seguridad pequeñoburguesa. Los adultos son una plaga, hay que destruirlos.
A veces me transfiguro en sistema caótico, borderline, paseante borracho por los tejados, destructor de la moral burguesa, gozador de naufragios, historia inventada una noche de lluvia, cigarrillo y libro entre los dedos, enfant terrible que lanza piojos a los curas y les escupe en sus grotescas sotanas, en mirador de horizontes, de mares remotos, en brújula perdida en el bosque, en un recuerdo que suena como una canción abandonada en calles invernales, en una nostalgia desvaída, en alma desgarrada que busa cobijo en la noche, en su rostro imposible, en martillo que golpea los pilares del mundo, para que caiga, para que se hunda, para destruir, para crear.
Posted by SeñorS at Diciembre 24, 2004 06:48 PM