nos sumergimos en las sombras expectantes. reunimos el valor suficiente y caminamos hacia fuera del pueblo. íbamos todos muy callados, con los ojos muy abiertos, atentos unos a otros, nerviosos, atentos inclusive al menor ruido de una respiración. la casa abandonada estaba como a un kilómetro. alguien había robado cigarrillos y un cartón de vino de su casa. está abandonada, seguro ¿no? Que sí, hostia, que te calles ya. vale, tío, sólo preguntaba. joder, lo has preguntado tres veces ya, que te follen, si tienes miedo te piras y listo. no tengo miedo. pues te callas. las estrellas brillaban. hacía un calor muy agradable. una noche de verano de puta madre. llegamos a la casa. abandonada, ¿no? en el jardín, o lo restos de lo que fuera un jardín, había un pozo. entramos por una ventana. en la cocina la mesa estaba puesta, cubierta de polvo. ¿por qué está la mesa puesta? y yo qué coño sé, que te calles. enciende la linterna, no se ve una puta mierda. a la luz de la linterna la casa parecía tener vida propia. parece una puta película de terror, tíos. sí, mola. subimos las escaleras. la casa era enorme. nos metimos en una habitación y alguien sacó los cigarrillos y el cartón de vino. este vino sabe a mierda. luego todos tosimos. creo que fue la primera vez que fumábamos cigarrillos. pero seguimos fumando, y bebiendo. también era la primera vez que bebíamos. en la habitación había un cuadro enorme de dos viejos asquerosos, los antiguos dueños, probablemente. mirad que viejos, dijo alguien, y enfocó con su linterna la jeta de los viejos. vámonos, tíos, esto da mal rollo. joder, ya te lo dije, si tenías miedo no sé a qué coño has venido. que no tengo miedo, pero da mal rollo. alguien, no del todo sobrio, empezó a saltar sobre la cama mientras decía soy un fantasma, miradme, he venido a robar vuestras putas almas de niños entrometidos. cállate, le gritó una chica. los otros rieron. la chica empezó a llorar. todos callamos. vale, tía, no pasa nada, nos vamos. vaya panda de maricas acojonados. que te den por culo. esa fue la noche en que aquél imbécil se cayó al pozo. una noche de verano de puta madre. aquel imbécil que preguntaba la casa está abandonada, ¿no? y también ¿por qué está la mesa puesta?.
P.D: este relato ha sido tan sólo a modo de descanso, mero divertimento.
Posted by SeñorS at Diciembre 7, 2004 08:13 PM