ya tengo algún objetivo en esta vida: cuando sea viejo me convertiré en un misántropo y alcohólico escritor. me he puesto una chaqueta vieja que me queda grande y he dicho: qué guay, te nombro mi chaqueta de escribir. tal vez me vuelva loco también. eso aún no lo he decidido. ahora ya puedo ponerme a escribir en serio: tengo mi chaqueta, mi tabaco y mi cocacola. el problema es que no tengo nada que decir y que no sé narrar, pero espero que eso no lo adviertan los lectores, o que se solucione de alguna extraña manera tumbándome en la cama a fumar y mirar el techo. bueno, mientras espero a ser un viejo misántropo, fumador empedernido y desconocido escritor, seré un joven inútil que escucha música y cree que la comida congelada es un gran invento, porque si no me moriría de hambre, no por otra cosa.
ayer, o antes de ayer, leí Oceáno Mar, de Alessandro Baricco. una auténtica gozada. connmoción total. así se escribe, coño.
y ahora vivo en 2666, la inmensa novela póstuma del inmenso Bolaño. ¿Póstuma? Bolaño no está muerto. Bolaño es un genio.
La única experiencia necesaria para escribir es la experiencia del fenómeno estético. Pero no me refiero a una cierta educación más o menos correcta, sino a un compromiso, o mejor dicho, a una apuesta, en donde el artista pone sobre la mesa su vida, sabiendo de antemano, además, que va a salir derrotado.
Esto último es importante: saber que vas a perder.
gracias, Roberto.
Posted by SeñorS at Noviembre 19, 2004 07:35 PM