si no serpentean desquiciadas las letras por la pantalla, yo no puedo hacer nada. ellas solitas caminan ya, siempre sin rumbo, con sus pasitos diminutos como luciérnagas, en esta cavernosa mentalidad de sábado que me ha agarrado los pulmones. quiero decir que las palabras me escriben y que se parecen a pequeñas llamitas flotando en algo oscuro. un mar oscuro, por ejemplo. la caverna es un refugio inquietante donde habito algunos sábados fuera del tiempo.
crónica de un sábado suspendido, inmóvil: me desperté a las catorce horas, con sed. bebí agua. bebí un zumo. preparé espaguetis. casi no comí. bebí una cocacola. (adviértase que la sed funciona aquí en ambos planos: el real y el otro, sea cual sea, una sed, digamos, metafísica). luego me hice el muerto sobre el sofá. vi una película. encendí un cigarrillo. tosí. fui a comprar medicamentos. mañana y pasado tengo que tomarlos y el martes me arrancan una muela del juicio, que está oculta y torcida y molesta un poco. puse música. la vida sin música sería un error, dijo Nietzsche. tal vez el silencio es un monstruo, aunque hay silencios orientales, de esos que suenan como una palmada con una sola mano, que no están nada mal. silencios poéticos, diría, si eso no quedara como una patada en el culo. el Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao (¿esto viene a cuento?)
bueno, supongo que dentro de un rato me vestiré, cogeré la moto e iré al videoclub, a entregar una película, Adptation, el ladrón de orquídeas. tal vez alquile otra.
P.D: este post es una mierda, pero mi desgana no me permite esforzarme más. por otra parte, a mí esforzarme es algo que no me gusta nada.
Posted by SeñorS at Septiembre 25, 2004 08:51 PM